La Generación del 98
En 1902 se publican cuatro obras que rompen con el Realismo anterior que continuaba a principios del siglo XX: La voluntad, de Azorín; Camino de perfección, de Pío Baroja; Sonata de Otoño, de Valle-Inclán; y Amor y pedagogía, de Unamuno. En ellas, la reproducción objetiva de la realidad se sustituye por una visión subjetiva: sus protagonistas son antihéroes, seres sin voluntad perdidos en una crisis vital que se convierte en el centro del relato.
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