El Teatro Español a Finales del Siglo XIX y Principios del XX
A finales del siglo XIX, las obras más representadas eran la «alta comedia» y los melodramas, que buscaban la emoción del espectador mediante abundantes golpes de efecto y la truculencia de las escenas. Los gustos del público y el escaso interés de los empresarios teatrales impedían cualquier intento renovador del panorama teatral. Pervivieron:
- La comedia burguesa.
- El sainete de ambiente madrileño o andaluz, que evoluciona hacia otras formas.
- Teatro poético y simbólico, que presentaba una visión idealizada de la historia y utilizaba el verso como vehículo principal del lenguaje dramático.
Los intentos renovadores más serios vinieron de los hombres del 98, aunque pocas obras pudieron ser representadas. Los diferentes grupos y tendencias del teatro español anterior al 36 pueden agruparse en los siguientes apartados:
A. Teatro Comercial
- La comedia burguesa de Benavente: Propuso un teatro sin grandilocuencia ni excesos, con atención preferente a los ambientes cotidianos, considerando que el teatro debe ser un instrumento de evasión. Su obra supone una crítica amable de los ideales burgueses y el «drama rural», como en La Malquerida. Benavente se ganó el favor del público, una popularidad enorme a nivel nacional y, en 1922, el Premio Nobel.
- La tragicomedia grotesca de Carlos Arniches: Por una parte, produce sainetes de ambiente madrileño y, por otra, la «tragedia grotesca», obras en las que se mezcla lo risible y lo conmovedor, mostrando los vicios de la sociedad burguesa.
- Los hermanos Álvarez Quintero: Muestran una imagen de una Andalucía llena de tópicos costumbristas, amable y superficial, con un diálogo gracioso y sin complicaciones.
- Pedro Muñoz Seca: Creador del astracán, género basado en el disparate cómico y en la inversión de términos.
B. Teatro Anticomercial
Estas obras presentan características comunes:
- Abandono del realismo.
- Reflexión filosófica con una acción esquemática y cargada de valor simbólico.
- Recuperación de formas primitivas de teatralidad: vuelven a cultivarse la tragedia, el auto sacramental o la farsa.
C. Teatro de Innovación: Dramaturgos de Ruptura
Valle-Inclán y García Lorca
Harán un teatro intelectual y complejo que enlazará con las tendencias filosóficas y teatrales más renovadoras del panorama occidental de la época. Técnicamente, intentarán romper definitivamente con las formas realistas de la representación.
1. Valle-Inclán
Su producción es variada e incluye novelas, cuentos, poesía y teatro. En todos esos géneros se observa una evolución paralela al cambio ideológico, basada en una feroz distorsión de la realidad. Su obra teatral suele agruparse en tres ciclos:
- El Mito: La acción transcurre en una Galicia mítica y violenta, destacando Comedias bárbaras y Divinas palabras.
- La Farsa: Obras situadas en un espacio más «ridículo», escritas en verso, como La marquesa Rosalinda.
- El Esperpento: Incluye Luces de Bohemia y la trilogía Martes de Carnaval.
El esperpento es un intento de presentar la realidad española mediante una deformación exagerada y burlesca. Se presenta en el escenario un mundo insólito para que el espectador lo relacione con su propia realidad cotidiana. Es un teatro de crítica de una realidad falsa y de valores sin sentido. Luces de Bohemia inicia esta estética, narrando el recorrido de Max Estrella y su compañero Don Latino de Hispalis por la noche madrileña; tras los personajes de ficción se esconden muchos personajes reales de la época y alusiones históricas.
2. Federico García Lorca
Su obra dramática puede agruparse en tres grandes bloques:
- Primeras piezas teatrales: En 1920 estrena El maleficio de la mariposa, de influencia modernista, sobre la insatisfacción amorosa. Tras su fracaso, se resarció con Mariana Pineda, drama histórico sobre la heroína ajusticiada por Fernando VII. A estas se unen las farsas trágicas La zapatera prodigiosa y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, además de piezas de marionetas sobre el conflicto autoridad/libertad.
- Teatro Vanguardista: Denominado «comedias imposibles» o «misterios», creadas bajo el influjo surrealista para explorar los instintos ocultos del hombre.
- La Etapa de Plenitud: Escribe obras de gran éxito comercial como Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera y La casa de Bernarda Alba. Tienen en común el protagonismo de las mujeres y su situación de marginación social.
La Novela de la Generación del 98
En los primeros años del siglo XX, la novela vive un proceso de ruptura, expresión de la crisis social, política e ideológica que sacude a la civilización burguesa. El camino está marcado por:
- Denuncia de los males de España: El hambre e ignorancia.
- Pesimismo ante la situación histórica y el desmoronamiento de valores.
- Influencia de la filosofía: Planteamientos existencialistas de Kierkegaard y Schopenhauer (la vida como algo absurdo).
- El dolor de España y Castilla como símbolo de patriotismo casticista.
- Introspección: Protagonistas masculinos desorientados con crisis vitales que reflejan al autor.
- Simbolismo: Personajes que expresan la decadencia de España.
- Renovación estética: Subjetivismo, antirrealismo y una concepción totalizadora donde caben el ensayo y la filosofía.
Autores Principales de la Generación del 98
Miguel de Unamuno
La novela es para él un cauce de inquietudes existenciales. Su tema central es el ansia de inmortalidad y el conflicto entre religión y razón. Distingue entre novelas «ovíparas» y «vivíparas». En 1914 publica Niebla, donde destaca el juego vida-literatura. También trató la lucha entre hermanos en Abel Sánchez y los problemas de fe en San Manuel Bueno, mártir.
Valle-Inclán
Dos estilos definen su narrativa: modernismo y esperpento. Sus años iniciales están marcados por las Sonatas y la trilogía de La guerra carlista. En su etapa de esperpento destaca Tirano Banderas, obra que inaugura el género de la novela de dictadores.
Azorín
El tema central de su obra es la reflexión sobre el tiempo y la melancolía ante la muerte. Sus características incluyen el tiempo como repetición, la reivindicación de los pequeños detalles y la ausencia de acción. Destacan Diario de un enfermo y la Trilogía de Antonio Azorín.
Pío Baroja
Considerado el gran novelista del 98, escribió más de sesenta novelas caracterizadas por personajes polarizados, acción abundante, descripciones impresionistas y una estructura abierta con cierto pesimismo. Su producción se organiza en trilogías, destacando en su primera etapa El árbol de la ciencia.
La Novela Novecentista (Generación del 14)
Supone una renovación intelectual y artística con las siguientes características:
- Defensa de ideas republicanas y laicas.
- Objetividad y distanciamiento de los sentimientos.
- Europeísmo y predominio de lo urbano.
- Búsqueda de la pulcritud, pureza y belleza, huyendo de lo vulgar.
Escritores Principales
- Gabriel Miró: Sus obras representan un mundo nebuloso y sensorial que el autor pretende rescatar.
- Ramón Pérez de Ayala: Sus primeras novelas son autobiográficas y relatan crisis de conciencia. En los años veinte evoluciona hacia una novela intelectual cercana al ensayo, donde predominan la ironía y el perspectivismo.