La narrativa española posterior a 1936
La novela en los años cuarenta: nacionalismo, existencialismo y tremendismo
En la narrativa de los años 40 aparece una actitud de compromiso con la realidad tras la Guerra Civil, ya sea desde posturas afines al régimen o desde visiones críticas, aunque muchas obras reflejan también un ambiente de opresión individual. En esta década conviven varias tendencias:
- La novela nacionalista: Refleja la ideología falangista, exaltando la victoria con un tono apasionado y poco cuidado formal. Destaca Javier Mariño de Gonzalo Torrente Ballester.
- La novela del realismo tradicional: La vida de la burguesía, sus valores y sus comportamientos constituyen el tema fundamental. Destaca Juan Antonio de Zunzunegui con ¡Ay… estos hijos!
- La novela tremendista: La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, muestra una visión violenta y cruda de la realidad. Se caracteriza por:
- Temas como el destino trágico y la incomunicación.
- Acción con situaciones duras y violencia extrema.
- Personajes marginados, a menudo con taras físicas o psíquicas.
- Espacio limitado y narración en primera persona.
- Lenguaje duro.
- La novela existencialista: Nada, de Carmen Laforet, y La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes, marcan el inicio de esta corriente, que refleja una visión amarga de la vida tras la Guerra Civil. Sus temas principales son la soledad, la frustración, el desarraigo y la presencia constante de la muerte.
La novela de los cincuenta: el realismo social
En los años cincuenta, la literatura se convierte en un medio de protesta social. Surge el Realismo social, cuyo precedente es La colmena de Camilo José Cela. Se distinguen dos tendencias:
- El objetivismo (novela neorrealista): Busca reflejar la realidad de forma cruda, eliminando la intervención del narrador (actúa como una cámara). Destacan Entre visillos, de Carmen Martín Gaite, y El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio.
- El realismo crítico: Con clara intención de denuncia social, centrada en el mundo rural, obrero y la burguesía. La obra más representativa es La colmena.
La novela de los sesenta y principios de los setenta: la renovación formal
A partir de 1960, la novela española muestra un cansancio del realismo social y se orienta hacia la renovación formal, influenciada por James Joyce y el «boom» hispanoamericano. Los cambios principales incluyen:
- Desaparición del narrador omnisciente: Se adoptan múltiples puntos de vista.
- Estructura narrativa: Uso del contrapunto y desorden cronológico.
- Diálogos y monólogos: Predominio del monólogo interior.
Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, marca el inicio de esta etapa. Otros autores destacados son Miguel Delibes, Juan Benet, Juan Marsé y Eduardo Mendoza.
El teatro español posterior a 1936
El teatro de los años cuarenta: comedia burguesa y teatro cómico
Dominado por un teatro al servicio de la dictadura, destacan dos líneas:
- Alta comedia o comedia burguesa: Temas familiares, estructura clásica y personajes poco profundos.
- Teatro de humor: Basado en lo absurdo y lo ilógico. Destacan Enrique Jardiel Poncela (Eloísa está debajo de un almendro) y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa).
El realismo social de los años cincuenta: Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre
Este teatro busca provocar una reflexión crítica. Antonio Buero Vallejo destaca por su compromiso ético, el uso de símbolos (luz/oscuridad) y el «efecto de inmersión». Sus etapas incluyen el drama existencial, el drama histórico y el teatro experimental (La fundación). Alfonso Sastre, por su parte, se centra en el teatro de crítica social y la tragedia compleja (Escuadra hacia la muerte).
Análisis de obras clave
La fundación (Antonio Buero Vallejo)
Fábula crítica sobre la libertad y la alienación. Utiliza el efecto de inmersión para que el espectador comparta la percepción distorsionada del protagonista, Tomás.
Entre visillos (Carmen Martín Gaite)
Pilar del realismo social. Retrata la opresión de la mujer en una ciudad de provincias, donde el matrimonio y la moral del nacionalcatolicismo actúan como una cárcel. Temas: incomunicación, tedio existencial y el conflicto entre tradición y modernidad.