Evolución de la Literatura Española: Del Realismo al Novecentismo

Novecentismo

En 1914 comienza una nueva etapa para Europa con la I Guerra Mundial (1914-1918). Tras la crudeza de la guerra vendrán los llamados “felices años veinte”, en los que la población y los gobiernos tratan de recuperar la normalidad en la vida política, económica y social del continente.

España, pese a su neutralidad, sufrirá igualmente profundos cambios a partir de esa fecha. La crisis de 1917, con el estallido de hondos conflictos sociales, significa el fin del régimen del turno de partidos; se alza ahora, con fuerza creciente, una pequeña burguesía, a la vez que las masas obreras irán ocupando puestos más relevantes en la escena política. Y así, tras el paréntesis de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), que contó con la oposición de los intelectuales, las nuevas fuerzas políticas propiciaron el surgimiento de la Segunda República en 1931, que tendrá una corta duración y desencadenará la Guerra Civil en 1936. Los escritores de esta época se oponen a los valores estéticos del siglo XIX. Cabe destacar la importancia de la Residencia de Estudiantes para el desarrollo de este movimiento.

El novecentismo se caracteriza por ser representado por los nuevos intelectuales, por el uso del racionalismo y, sobre todo, por el antirromanticismo, rechazando los sentimientos y el yo poético. Trata temas que resaltan la preocupación por España y el arte puro. El ensayo siguió siendo muy popular debido a su poder crítico; entre otros ensayistas encontramos a José Ortega y Gasset con La deshumanización del arte, obra que influenciará enormemente a la generación del 27, en ella analiza diversas tendencias estéticas y establece que el arte es un “simple juego estético”. Otro autor que cabe destacar es Eugenio D’Ors, que emplea un estilo elegante, como se puede ver en Tres horas en el Museo del Prado. Manuel Azaña, presidente de la República, escribió diversos ensayos y dos novelas: El jardín de los frailes, de carácter autobiográfico, y Fresdeval.

Tendencias narrativas y poéticas

En la novela encontramos diversas tendencias, como la realista, la cual fue representada por Concha Espina. Escribió obras en las que mezclaba lo moderno con lo tradicional, como La rosa de los vientos. Las novelas de tono humorístico contaban con un tono muy irónico y escéptico, como se puede ver en El bosque animado de Wenceslao Fernández Flórez. En la novela lírica encontramos a Gabriel Miró con El obispo leproso, la cual critica la religión por oprimir el amor. Cabe hablar de Ramón Pérez de Ayala, cuyas primeras obras tenían un fuerte carácter autobiográfico y trataban su crisis de conciencia, es el caso de AMDG. En su obra posterior desaparece el carácter autobiográfico y trata temas más metafísicos, como en Luna de miel, luna de hiel.

En poesía encontramos al ganador del Premio Nobel Juan Ramón Jiménez. Su obra se divide en diversas etapas:

  • Época sensitiva: cuenta con una clara estética modernista, en ella abunda la adjetivación y la búsqueda apasionada de la belleza; aquí encontramos Arias tristes.
  • Etapa intelectual: abandonó el modernismo en favor de la poesía pura; publica Diario de un poeta recién casado, obra que revolucionó el género.
  • Época verdadera: tiene lugar durante su exilio; en ella publica Espacio, poema en que se representa la visión panteísta de la naturaleza, considerando al poeta como Dios.

La prosa lírica de Juan Ramón Jiménez intenta superar el modernismo; en ella encontramos Platero y yo, a través de la cual exalta la vida rural mediante la ironía, contraponiendo la injusticia y la muerte.

Modernismo y Generación del 98

Movimiento renovador de los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, que supuso una nueva actitud frente a la vida. Se adoptaron conceptos que la religión había negado y tiene lugar una gran crisis religiosa. Tras la expansión del capitalismo, España pierde las últimas colonias, lo que sumió a la sociedad en una profunda tristeza que acabó conduciendo al regeneracionismo, que defiende la renovación política y social.

El modernismo tiene su origen en Hispanoamérica, de la mano de Rubén Darío y José Martí. Esta corriente estuvo influenciada por el Romanticismo de autores como Bécquer y por autores americanos como Edgar Allan Poe. El parnasianismo y el simbolismo son imprescindibles para el desarrollo de esta corriente. Se rechaza lo cotidiano y lo mundano mediante la sensualidad, el amor, el erotismo y el indigenismo. El modernismo español se caracteriza por tener un mayor intimismo; encontramos a Manuel Machado con Alma o a Juan Ramón Jiménez con Arias tristes.

La Generación del 98 es un conjunto de escritores españoles que se unen al movimiento modernista; estos mostraban una actitud crítica hacia la realidad, defendían el regeneracionismo y rechazaban el capitalismo. Todos ellos acudían regularmente a tertulias y renovaron la lengua literaria. Los principales temas que trataban eran la decadencia española y la angustia vital.

Autores y obras clave

  • Antonio Machado: su obra se caracteriza por tratar temas como el tiempo, el sueño o la falta de amor. Emplea a menudo el yo poético y tópicos como el Tempus fugit. Soledades, galerías y otros poemas es una obra en la que abunda el simbolismo. Campos de Castilla es una obra más directa que simbólica, con una doble lectura: la denotativa (paisaje) y la connotativa (sentimientos).
  • Joaquín Costa: emplea metáforas biológicas que se refieren a España como si de un cadáver se tratase en Colectivismo agrario en España.
  • Miguel de Unamuno: su obra es una continua literaturización de su vida. En Niebla utiliza con frecuencia el monólogo interior. San Manuel Bueno, mártir es una obra llena de simbolismos.
  • Pío Baroja: cuenta con un estilo ameno y sencillo con diálogos fluidos y creíbles. El árbol de la ciencia pertenece a la trilogía La raza.
  • Ramón María del Valle-Inclán: encontramos Las sonatas, obra cumbre del modernismo. Su teatro es modernista y el esperpento fue una innovadora técnica narrativa en la cual se distorsiona la realidad a través de la parodia, destacando Luces de bohemia.

Realismo y Naturalismo

El Realismo es un movimiento que surge en Francia a mediados del siglo XIX y se extiende por toda Europa hasta finales del siglo XX. Aunque a España llega de un modo tardío, dará lugar a algunas de las mejores y más conocidas obras de nuestra literatura. El Realismo busca reflejar la realidad social del modo más fiel posible.

El movimiento se caracteriza por una cuidadosa observación de la realidad contemporánea: lugares conocidos, conflictos frecuentes entre la gente común, dificultades económicas, adulterio, etc. La novela es el género que mayor auge experimenta, con narrador omnisciente, estructura lineal y minuciosas descripciones.

Principales exponentes

  • Benito Pérez Galdós: el gran narrador de esta corriente. Destacan Doña Perfecta, los Episodios nacionales y Fortunata y Jacinta, considerada su mejor novela.
  • Leopoldo Alas “Clarín”: creó quizá nuestra mejor novela realista: La Regenta, una historia de adulterio que sirve para mostrar la mediocre vida social de una ciudad de provincias.
  • Emilia Pardo Bazán: autora de Los pazos de Ulloa, un retrato descarnado de la sociedad rural gallega.

El Naturalismo, nacido en Francia con Émile Zola, radicaliza las posturas del Realismo. Se centra en los estratos más bajos de la sociedad, basándose en el determinismo materialista y la herencia genética. En España, aunque el ateísmo impidió su desarrollo pleno, su influencia es rastreable en autores como Vicente Blasco Ibáñez, con obras como Cañas y barro o Arroz y tartana.