Realidad y conocimiento en Platón
La metafísica de Platón divide la realidad en dos mundos: un mundo sensible y un mundo inteligible o de las ideas. Con este planteamiento busca, ante todo, responder al problema del Bien, la Verdad y la Justicia sin caer en relativismos. La teoría metafísica que vamos a desarrollar implica una nueva epistemología y tiene, además de un objetivo científico de conocimiento, un fin ético y político.
El mundo sensible es el de las cosas particulares que están a mi alrededor, siendo, por tanto, múltiple, cambiante, material y relativo. Se accede a ellas por medio de nuestros sentidos. Además, postula un mundo de las ideas en sí de las cosas. Platón define idea (eidos) como la única y misma forma presente en la diversidad de las cosas, es decir, lo que es propiamente una cosa a pesar de los cambios sensibles. Las ideas son únicas y eternas, y este mundo inteligible es inmóvil, inmaterial y universal. Es el único en el que podemos encontrar la Verdad.
Es importante resaltar que las ideas están jerarquizadas, siendo la idea del Bien la que contiene el principio de todo ser y de todo conocer. Así, permite la visión de las cosas y la generación de estas en el mundo sensible, tal y como se expresa en la alegoría del Sol, donde identifica la idea de Bien con la del sol. La relación entre el mundo inteligible, donde está la idea, y el mundo sensible, donde están todas las representaciones sensibles de esa idea, es de imitación o participación: el mundo sensible imita al mundo inteligible, aunque imperfectamente.
Para explicar el origen de las cosas, Platón ofrece en el Timeo el mito del Demiurgo. En él, narra que en el origen se hallaban el mundo de las ideas, el Demiurgo (supremo artesano) y una masa caótica e informe. Esta materia desordenada, como posee por naturaleza una tendencia al cambio perpetuo y azaroso, es imperfecta. Es el Demiurgo quien, tomando el mundo de las ideas como modelo, fue trabajando como un escultor sobre esta masa caótica, introduciendo en ella la estructura del mundo de las ideas, su orden y su armonía, generando el mundo sensible.
5.4.1. Teoría del conocimiento
Platón utiliza diversas metáforas para explicar sus ideas metafísicas y epistemológicas, destacando sobre todo el mito de la caverna y el pasaje de la línea dividida. En este último, Platón entiende la realidad como una línea que podemos dividir en dos segmentos: el mundo sensible y el mundo inteligible.
- Primer segmento (Mundo sensible): Objetos perceptibles por los sentidos.
- Imágenes: Se desprenden de los objetos físicos; no se puede extraer conocimiento, por lo que el hombre utiliza su ilusión o imaginación (eikasia).
- Objetos sensibles: Conocidos por nuestra alma gracias a la creencia (pistis).
- Segundo segmento (Mundo inteligible): Objetos no perceptibles por los sentidos, pero sí por el alma.
- Seres inteligibles inferiores: Principios matemáticos y geométricos. La operación que realiza el alma es el entendimiento o razón discursiva (dianoia).
- Seres inteligibles superiores: Ideas que solo pueden ser definidas por otras (justicia, virtud, valor…). Se comprenden utilizando la inteligencia o intuición intelectual (noesis).
Así, para la primera sección, Platón entendió que la imaginación y la creencia (mera descripción de lo que se percibe) dan como resultado una opinión (doxa); sin embargo, el entendimiento y la inteligencia son aquellas operaciones de las que se obtiene el conocimiento (episteme).
El método dialéctico
El método filosófico propuesto por Platón para acceder al mundo de las Ideas es la dialéctica, que tiene dos sentidos:
- Como método racional: Se identifica con la filosofía y la ciencia. Es el ejercicio de la razón, no se apoya en la percepción, da lugar a un conocimiento universal y no acepta hipótesis.
- Como impulso erótico (erótica del amor): Actividad más emotiva y volitiva que intelectual; el objeto es la comprensión estética del Mundo Inteligible y la aspiración última es la comprensión de la Idea de Belleza.
5.5. Ser humano (Platón)
Platón es dualista: considera que el ser humano está compuesto por cuerpo y alma. El cuerpo es la cárcel del alma, un obstáculo para alcanzar el conocimiento de las Ideas. El alma, en cambio, es inmortal y pertenece al Mundo de las Ideas. La unión es accidental; cuando el cuerpo muere, el alma escapa hacia el Mundo de las Ideas o es enviada a otro cuerpo para purificarse (transmigración).
División tripartita del alma:
- Racional (cabeza): Inteligencia.
- Irascible (pecho): Pasiones nobles (voluntad, esperanza).
- Concupiscible (vientre): Instintos y deseos.
En el diálogo Fedro, mediante el mito del Auriga, explica que el alma debe controlar sus partes irascible y concupiscible mediante la razón. Además, propone la teoría de la anamnesis o reminiscencia: aprender es recordar lo que el alma conoció en el mundo de las ideas.
6.7. Moral (Aristóteles)
La ética aristotélica es eudemonista (ética de la felicidad). El fin último es alcanzar la felicidad (eudaimonia) mediante el ejercicio de la razón. La virtud (areté) es la excelencia que alcanza un ser cuando perfecciona sus disposiciones naturales.
Tipos de virtudes:
- Éticas o morales: Se consiguen por la costumbre y repetición (valentía, templanza, generosidad).
- Dianoéticas: Se consiguen mediante la inteligencia y la razón (prudencia y sabiduría).
La virtud se define como el término medio entre dos extremos viciosos (exceso y defecto). La felicidad es un proceso basado en la experiencia.
6.8. Política (Aristóteles)
El hombre es un animal social (zoon politikon) que necesita la sociedad para su realización. La polis es la forma de organización donde el individuo alcanza su perfección. Aristóteles clasifica los gobiernos según el número de gobernantes y el fin perseguido:
- Gobiernos buenos (bien común): Monarquía, aristocracia y politeia.
- Gobiernos degenerados (interés particular): Tiranía, oligarquía y democracia (demagogia).
Ser humano (San Agustín)
Defiende un dualismo antropológico: el alma es superior al cuerpo. Identifica tres facultades en el alma: memoria, inteligencia y voluntad. El pecado original corrompe la naturaleza humana, inclinándola al mal, pero la gracia divina permite la salvación.
Política (San Agustín)
En La ciudad de Dios, expone el «agustinismo político». Distingue entre la Ciudad de Dios (los que aman a Dios) y la Ciudad terrenal (los que se aman a sí mismos). La Iglesia, como representante de la Ciudad de Dios, debe guiar al Estado, que es una sociedad imperfecta.
Dios (Santo Tomás)
Santo Tomás propone cinco vías para demostrar la existencia de Dios mediante la razón:
- Vía del movimiento: Necesidad de un primer motor inmóvil.
- Vía de la causalidad: Necesidad de una causa eficiente primera.
- Vía de la contingencia: Necesidad de un ser necesario.
- Vía de los grados de perfección: Necesidad de un ser absolutamente perfecto.
- Vía de la finalidad: Necesidad de una inteligencia ordenadora suprema.
15.6. Moral (Santo Tomás)
La ley natural es la manifestación de la ley eterna en el hombre, dictada por la razón. El ser humano debe buscar la conservación, la procreación y la búsqueda de la verdad. La ley positiva o derecho debe estar siempre subordinada a la ley natural.