El Realismo y el Naturalismo: Novela, Poesía y Teatro en la Segunda Mitad del Siglo XIX
Las características principales de la novela realista son la búsqueda de la objetividad con el empleo de un narrador omnisciente y el uso del diálogo con afán verista mediante técnicas como el estilo directo, el monólogo interior y el estilo indirecto libre.
El naturalismo comparte la mayoría de rasgos con el realismo, además de un determinismo biológico y del entorno en los personajes, junto con un análisis de las condiciones de vida de las clases más desfavorecidas. Fue iniciado por Émile Zola y tuvo como figura destacada en España a Emilia Pardo Bazán.
Etapas del Realismo
- Prerrealismo: Predomina el gusto por lo pintoresco y lo costumbrista. Autores destacados: Cecilia Böhl de Faber (La Gaviota) y Pedro Antonio de Alarcón (El sombrero de tres picos).
- Realismo: Comienza en 1870 con La Fontana de Oro de Pérez Galdós. Representantes: Benito Pérez Galdós (Fortunata y Jacinta, Tormento, Misericordia), Leopoldo Alas ‘Clarín’ (La Regenta), José María de Pereda (Peñas arriba, Sotileza) y Juan Valera (Pepita Jiménez).
Benito Pérez Galdós constituye la cima del realismo español. A lo largo de su trayectoria se distinguen cuatro etapas:
- Episodios Nacionales: Conjunto de 46 novelas sobre la historia de España.
- Novelas de tesis: Plantean conflictos ético-filosóficos (La Fontana de Oro, Doña Perfecta).
- Novelas españolas contemporáneas: Reflejan la sociedad de la época con un profundo análisis (Fortunata y Jacinta).
- Etapa espiritualista: Novelas idealistas que desarrollan conflictos morales (Nazarín, Misericordia).
Poesía y Teatro Realista
En la poesía se cultivaron dos líneas: la antirromántica y prosaica (Ramón de Campoamor) y la filosófica de tono discursivo (Gaspar Núñez de Arce). En el teatro, se apostó por situaciones verosímiles. Destacan la alta comedia (Manuel Tamayo y Baus, José Echegaray) y el teatro social (Joaquín Dicenta, Benito Pérez Galdós).
Literatura de Fin de Siglo: Generación del 98 y Modernismo
El comienzo del siglo XX estuvo marcado por el «mal de siglo» y el «desastre del 98». La Generación del 98, con autores como Baroja, Maeztu y Azorín, se centró en temas como la situación de España y el paisaje castellano, apostando por la sobriedad y la innovación novelística.
Poesía y Novela Noventayochista
En poesía destaca Miguel de Unamuno (El Cristo de Velázquez) y Antonio Machado (Campos de Castilla). En la novela, se pierde importancia en el argumento y se experimenta con el tiempo. Unamuno creó la nivola (Niebla, San Manuel Bueno, mártir). Pío Baroja destacó por la acción (El árbol de la ciencia) y Azorín por su ritmo moroso (La voluntad).
El Modernismo
Nacido en Hispanoamérica, destaca por la musicalidad, el preciosismo y la evasión. Rubén Darío es su máximo exponente (Azul, Prosas profanas). En España, influyó en Antonio Machado (Soledades) y Juan Ramón Jiménez.
El Novecentismo y la Generación del 14
Defendían un arte puro, europeísta e intelectual. Destaca José Ortega y Gasset con ensayos sobre la existencia, el arte (La deshumanización del arte) y España (La rebelión de las masas). En la narrativa, Gabriel Miró y Pérez de Ayala destacan por su minuciosidad estilística y carácter intelectual.
Literatura Posterior a 1936
Tras la Guerra Civil, la poesía se dividió en arraigada y desarraigada (Dámaso Alonso). En los años 50 predominó la poesía social (Blas de Otero, Gabriel Celaya) y posteriormente la Generación del 50 y los Novísimos. En el teatro, tras la censura, surgieron tendencias como el teatro de humor (Mihura, Jardiel Poncela) y, más tarde, la experimentación de Fernando Arrabal y el teatro independiente.
Literatura Hispanoamericana Contemporánea
La poesía post-vanguardista estuvo marcada por el surrealismo (Pablo Neruda, Octavio Paz). La narrativa evolucionó hacia el Boom latinoamericano, caracterizado por el realismo mágico y la experimentación técnica. Autores clave: Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Julio Cortázar (Rayuela) y Gabriel García Márquez (Cien años de soledad).
Análisis de Eduardo Mendoza: La Transición
El misterio de la cripta embrujada (1978) de Eduardo Mendoza es una obra clave de la Transición. Mezcla la novela policíaca con la crítica social, el humor negro y la sátira, recordando a la tradición picaresca y cervantina.