Panorama de los Movimientos Literarios Españoles del Siglo XIX y XX

Realismo y Naturalismo en el Siglo XIX

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la Revolución Industrial transformó España de forma desigual, destacando Cataluña y el País Vasco. En este contexto de ascenso de la burguesía, surgimiento del proletariado y fuerte influencia eclesiástica en la educación, nace el Realismo. Este movimiento busca la representación objetiva y verosímil de la sociedad, oponiéndose al subjetivismo romántico.

Características de la Novela Realista

La novela, género predilecto, se define por:

  • Uso del narrador omnisciente.
  • Estructura lineal con analepsis (flashbacks).
  • Estilo indirecto libre y monólogo interior.
  • Lenguaje con coloquialismos y dialectalismos.

Los temas centrales incluyen las brechas sociales, la situación obrera y el adulterio femenino. Como evolución surge el Naturalismo de Zola, que analiza la conducta humana en ambientes de marginalidad y miseria.

Autores Clave del Realismo y Naturalismo

En el Prerrealismo destacan:

  • Fernán Caballero (La Gaviota).
  • Juan Valera (Pepita Jiménez).
  • José María Pereda (Peñas Arriba).

La Cima del Movimiento

La cima del movimiento es Benito Pérez Galdós, maestro de la psicología de personajes e ironía. Su obra se divide en:

  1. Episodios Nacionales.
  2. Novelas de tesis (Doña Perfecta).
  3. Novelas contemporáneas (Fortunata y Jacinta).
  4. Etapa idealista (Misericordia).

Por su parte, Leopoldo Alas «Clarín» firmó La Regenta, obra cumbre que critica la hipocresía social y disecciona la mente de su protagonista; también destacó como cuentista (¡Adiós, cordera!).

Emilia Pardo Bazán introdujo un naturalismo adaptado a la religiosidad española, denunciando el caciquismo y la violencia rural en Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza. El ciclo cierra con el naturalismo de Blasco Ibáñez en Cañas y barro.

Teatro y Poesía del Realismo

En teatro, se impuso la verosimilitud con la alta comedia de tramas sentimentales, destacando José Echegaray (Premio Nobel) y el teatro social de Joaquín Dicenta y Galdós.

La poesía se volvió más reflexiva y objetiva, dividiéndose en:

  • La línea antirromántica y prosaica de Ramón de Campoamor.
  • La línea filosófica de Núñez de Arce.

En conjunto, esta literatura refleja fielmente la tensión entre la España tradicional y la modernización.


Modernismo y Generación del 98

El arranque de siglo en España estuvo marcado por el Desastre del 98, cuya pérdida de las colonias generó un clima de pesimismo y un ansia de regeneración profunda. En este entorno surgieron los movimientos finiseculares: el Modernismo y la Generación del 98, corrientes que compartían el rechazo a la estética anterior y un espíritu innovador.

El Modernismo: Esteticismo y Musicalidad

El Modernismo, impulsado desde América por Rubén Darío (Azul), se centró en la estética, la musicalidad y el uso de sinestesias, neologismos y cultismos. Sus temas oscilan entre el escapismo exótico, el erotismo y la angustia existencial. En España, destacan:

  • Antonio Machado (con la introspección de Soledades y el enfoque social de Campos de Castilla).
  • Manuel Machado.
  • Un primer Valle-Inclán con sus decadentes Sonatas.

La Generación del 98: El Problema de España

Por otro lado, la Generación del 98 (término acuñado por Azorín) priorizó el mensaje sobre la ornamentación. Su mirada se centró en el «problema de España», convirtiendo a Castilla en el eje de su simbología. Destacan:

  • Miguel de Unamuno, que exploró la intrahistoria y la duda fehaciente en Niebla o San Manuel Bueno, mártir.
  • Pío Baroja, con su narrativa dinámica y desencantada (El árbol de la ciencia, La Busca).
  • El propio Azorín, quien reflexionó sobre el paisaje y el tiempo en La Voluntad.

El Teatro de Fin de Siglo

El teatro de la época se dividió entre lo rentable y lo artístico.

Teatro Comercial

Abarcó la alta comedia de Jacinto Benavente (Los intereses creados), el drama en verso (Marquina, hermanos Machado) y el género cómico, donde sobresalieron los sainetes de Arniches, la comedia de los hermanos Quintero y el astracán de Muñoz Seca (La venganza de Don Mendo).

Teatro Innovador y Esperpento

El teatro innovador rompió moldes con Valle-Inclán y su técnica del esperpento, que deforma la realidad mediante la animalización y cosificación de los personajes para criticar la sociedad. Su trayectoria teatral recorre:

  • El ciclo mítico (Comedias bárbaras y Divinas palabras).
  • El ciclo de la farsa (La marquesa Rosalinda).
  • El ciclo del esperpento, con obras maestras como Luces de bohemia y la trilogía Martes de carnaval.

Otros renovadores fueron Jacinto Grau y Gómez de la Serna, junto a poetas de la Generación del 27 como Alberti, Miguel Hernández, Casona y Max Aub, quienes aportaron un lenguaje simbólico, surrealista y de compromiso social.

En conclusión, la literatura de fin de siglo fue un puente entre la tradición y la vanguardia, combinando la belleza formal modernista con la profundidad crítica del 98 para cimentar la modernidad literaria española.


Novecentismo y Generación del 14

El Novecentismo, que se desarrolla entre 1914 y la Guerra Civil, fue un movimiento de intelectuales liderado por Ortega y Gasset que buscó la modernización y europeización de España mediante la cultura. Esta generación rompió con el sentimentalismo anterior para imponer el intelectualismo y el racionalismo, abordando la realidad con rigor y objetividad. Además, estos autores defendieron el europeísmo y se involucraron activamente en la vida pública con el fin de reformar el país desde una perspectiva universal.

Estética del Arte Puro

En cuanto a su estética, el movimiento persiguió la perfección formal y el llamado «arte puro», concebido como un juego y con una finalidad puramente estética. Bajo la idea de la «deshumanización del arte» de Ortega, se buscaba una obra pulcra y depurada. Este enfoque derivó en un marcado aristocratismo, ya que la literatura se dirigía a una «inmensa minoría» mediante un lenguaje selectivo, alejándose de lo popular.

Géneros Predilectos

Por esta razón, el ensayo fue el género predilecto para divulgar ideas con rigor analítico, destacando Ortega y Gasset con La rebelión de las masas y autores como Manuel Azaña.

Del mismo modo, la novela abandonó lo emocional para volverse intelectual, llenándose de digresiones reflexivas que la acercaban al ensayo, siendo Ramón Pérez de Ayala y su obra Los trabajos de Urbano y Simona su mejor representante.

La Renovación Lírica: Juan Ramón Jiménez

Dentro de la lírica, Juan Ramón Jiménez destaca como la figura cumbre en la renovación poética hacia la «poesía pura», buscando la belleza y la perfección formal mediante la depuración constante. Su obra se divide en tres etapas claras:

  1. La sensitiva (hasta 1915): de influencia modernista y melancólica que cierra con Platero y yo.
  2. La intelectual o desnuda (1916-1936): iniciada con Diario de un poeta recién casado, donde la poesía se vuelve más difícil y abstracta.
  3. La etapa suficiente o verdadera: en el exilio, donde identifica al poeta con un Dios que simboliza la Belleza y la Conciencia universal.

Finalmente, este espíritu renovador conectó con las Vanguardias a través de Ramón Gómez de la Serna. Sus greguerías, que mezclan humor y metáfora para buscar la sorpresa, sirvieron de enlace definitivo entre el rigor del Novecentismo y la libertad creativa de los nuevos movimientos de vanguardia.


Las Vanguardias en Europa, España e Hispanoamérica

Las vanguardias fueron un grupo de movimientos artísticos que aparecieron en Europa a principios del siglo XX, específicamente durante el tiempo entre las dos guerras mundiales. Estos movimientos se definieron por sus ganas de experimentar y por romper totalmente con la tradición anterior. Los artistas de esta época sentían que la civilización tradicional era la culpable de los desastres de la guerra, por lo que decidieron rechazar lo establecido y buscar formas de expresión nuevas. Estas corrientes no solo se dieron en la literatura, sino que afectaron a todas las artes y se dieron a conocer a través de manifiestos.

Vanguardias Europeas Fundamentales

Dentro de las vanguardias europeas, una de las primeras en destacar fue el futurismo, creado por Marinetti en 1909, el cual adoraba la modernidad y la velocidad de las máquinas. Al mismo tiempo apareció el cubismo, que empezó en la pintura con Picasso y llegó a las letras con Apollinaire y sus caligramas, que mezclaban dibujos con palabras. Por otro lado, el dadaísmo de Tristan Tzara prefirió una actitud de burla y provocación, usando el azar para crear sus obras. También surgió el expresionismo, que se dedicaba a deformar la realidad para mostrar los sentimientos y el dolor de las personas. Por último, apareció el surrealismo de André Breton en 1924, que buscaba ir más allá de la lógica explorando el subconsciente a través de los sueños y la escritura sin control.

Influencia en Hispanoamérica

Estas ideas tuvieron mucha fuerza en Hispanoamérica entre 1910 y 1930, donde se adaptaron con un estilo propio que mezclaba la renovación artística con la crítica social. Por una parte, hubo una vanguardia más optimista que usaba el humor y el lenguaje popular, con autores como Nicolás Guillén y Jorge Luis Borges. Por otra parte, existió una tendencia más triste y existencial, que creaba un arte caótico representado por César Vallejo y Oliverio Girondo.

Vanguardias en España

En el caso de España, el arte pasó de una etapa más fría a una más humana influenciada por el surrealismo. Aquí destacaron movimientos como el creacionismo de Vicente Huidobro, que decía que el poeta debía inventar realidades nuevas en lugar de copiar la naturaleza, y el ultraísmo de Guillermo de Torre, que valoraba mucho la metáfora y eliminaba los signos de puntuación.

Finalmente, el surrealismo español influyó muchísimo en los poetas de la Generación del 27, como Lorca o Alberti, aunque no era tan extremo como el francés. Al final, debido a los problemas políticos de los años treinta, estas corrientes terminaron desapareciendo en España.


La Generación del 27: Equilibrio entre Tradición y Vanguardia

La llamada Generación del 27 reúne a un grupo de autores que crearon sus obras durante los años 20. Su nombre se debe al acto de homenaje que organizaron en 1927 para recordar al poeta Góngora. Estos escritores tenían una gran preparación académica y una mentalidad abierta, coincidiendo habitualmente en centros como la Residencia de Estudiantes. Aunque su fuerte fue la poesía, también se dedicaron al teatro y al ensayo. Es importante mencionar a las Sinsombrero, un grupo de mujeres artistas que fueron clave para modernizar la cultura española de aquella época.

Objetivo y Estilo Poético

El objetivo principal de estos poetas era modernizar la lírica, mezclando las novedades de las vanguardias (sobre todo el surrealismo) con la tradición de la literatura española. Por eso, respetaban tanto a los clásicos como Garcilaso o Quevedo como a autores más recientes como Bécquer o Machado, además de admirar a Juan Ramón Jiménez. Consiguieron unir de forma equilibrada lo moderno con lo antiguo y la técnica con el sentimiento. Sus obras destacan por usar muchas metáforas, imágenes impactantes y una mezcla de versos tradicionales con el verso libre.

Trayectoria y Autores Principales

En cuanto a su trayectoria, pasaron por tres fases:

  1. Inicial (hasta 1927): Búsqueda de una poesía pura y vanguardista.
  2. Intermedia (hasta la Guerra Civil): El surrealismo gana peso y los temas se vuelven más humanos y comprometidos políticamente.
  3. Final (tras la Guerra): El grupo se separa debido al exilio y a la muerte de Lorca; los poemas reflejan tristeza, nostalgia y angustia.

Entre sus autores más importantes encontramos a:

  • Pedro Salinas, famoso por sus poemas de amor.
  • Jorge Guillén, que buscaba la perfección en la poesía pura.
  • Gerardo Diego, que mezcló lo nuevo con lo tradicional.
  • Rafael Alberti, que pasó de un estilo popular a uno más nostálgico.
  • Vicente Aleixandre, que usó mucho el surrealismo.
  • Dámaso Alonso, que se centró en temas existenciales.
  • Luis Cernuda, escribió sobre el choque entre lo que deseamos y la realidad.
  • Miguel Hernández, destacó por su poesía cargada de emoción y lucha social.

Federico García Lorca: Teatro y Poesía

Mención aparte merece Federico García Lorca, una figura fundamental que trató temas como el destino trágico y la frustración. Empezó con una poesía más popular, como en Romancero gitano, pero luego se pasó al surrealismo con Poeta en Nueva York. Lorca fue también un dramaturgo brillante que denunció en el teatro la opresión de la mujer. Sus obras más famosas, como Bodas de sangre, Yerma o La casa de Bernarda Alba, muestran la lucha entre los deseos de libertad y las normas sociales impuestas.

En resumen, esta generación logró unir la herencia del pasado con la innovación, creando uno de los mejores momentos de la literatura en España.


La Lírica y el Teatro Posteriores a 1936

Tras la Guerra Civil de 1936, la cultura española se fragmentó, por lo que su evolución se estudia mejor por décadas según el contexto social.

Evolución de la Poesía de Posguerra

En la poesía de los años 40 surgieron dos bandos:

  • La poesía arraigada, optimista y cercana al régimen (como la de Luis Rosales).
  • La poesía desarraigada, que mostraba la angustia de la época (ejemplificada por Vicente Aleixandre).

En los años 50 se impuso el realismo social, donde autores como Blas de Otero, Gabriel Celaya y José Hierro usaron el verso para denunciar la miseria y la falta de libertades a pesar de la censura.

Posteriormente, en los años 60, la generación del medio siglo (con Ángel González o Gil de Biedma) prefirió una lírica más íntima y personal basada en la vida diaria. Ya en los 70, los novísimos rompieron con lo anterior introduciendo influencias extranjeras y culturales. Finalmente, con la democracia en 1975, apareció una gran variedad de estilos, destacando la poesía de la experiencia de Luis García Montero, de lenguaje sencillo, junto a corrientes como el neosurrealismo y el culturalismo.

Evolución del Teatro de Posguerra

En cuanto al teatro, la posguerra comenzó con un estilo comercial y de evasión para el público burgués. En los años 40 triunfó el humor absurdo de Jardiel Poncela y Miguel Mihura.

Sin embargo, en los años 50 llegó el realismo social con dos figuras clave:

  • Antonio Buero Vallejo, que hacía una crítica moderada para esquivar la censura (como en Historia de una escalera).
  • Alfonso Sastre, con una postura más radical.

Al final de esta etapa también destacó el teatro popular de Antonio Gala.

Teatro Experimental y Actualidad

Durante los años 70 se desarrolló un teatro experimental y minoritario con Fernando Arrabal y Francisco Nieva. Tras 1975, sin censura, se recuperaron autores prohibidos y triunfaron grupos independientes como Els Joglars.

Desde los años 90, el teatro actual combina la innovación con temas intelectuales y sociales, destacando autores como Juan Mayorga y nuevos formatos como el microteatro. En conclusión, la literatura posterior a 1936 ha sido un fiel reflejo de la transformación de España, pasando del compromiso social a la total libertad creativa de hoy.