Evolución del Teatro Español: De la Generación del 27 a la Vanguardia de 1975

La Generación del 27 y la Renovación Teatral

La Generación del 27 contribuyó de manera decisiva a la renovación teatral. Sus componentes incorporaron a sus obras los avances de las vanguardias y potenciaron la intención social; acercaron el teatro al pueblo mediante la representación de las obras de los mejores autores españoles. De la nómina de dramaturgos de la Generación del 27 destacan Alejandro Casona, Rafael Alberti y Federico García Lorca.

Federico García Lorca: Poesía y Tragedia

A partir de 1931, desde el Gobierno y como apoyo de autores de la época, se propuso el acercamiento de la cultura a las clases populares creando grupos de teatro como La Barraca para llevar el teatro clásico a las zonas rurales. Las características más importantes del teatro de Lorca son:

  • Tratamiento de un tema básico: Enfrentamiento entre el deseo de libertad personal y la realidad social opresiva que engloba otros temas como la lucha contra las convenciones o la relación entre el amor y la muerte.
  • El destino final de sus personajes: Como fruto de ese enfrentamiento, es la muerte trágica, lo que revela la influencia de los mitos clásicos de la tragedia griega.
  • Dimensión poética del teatro lorquiano: Se consigue a través de la poetización constante de la vida cotidiana, un lenguaje lleno de metáforas e imágenes simbólicas, la inserción de fragmentos poéticos que interrumpen el diálogo en prosa, así como de música y elementos populares.
  • Símbolos: Objetos escénicos, nombres de personajes (nombres genéricos) y realidades (casa, río, pozo…).
  • Importancia de personajes femeninos: Atracción por clases sociales desfavorecidas y su situación de frustración o soledad.

Trayectoria Dramática de Lorca

  • Primeras obras importantes: Mariana Pineda y farsas como Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita.
  • Etapa de vanguardia: Después de su viaje a Nueva York, escribe teatro influido por las vanguardias con un lenguaje surrealista: El público y Así que pasen cinco años.
  • De 1933 a 1936 (Trilogía dramática de la tierra española): Obras protagonizadas por mujeres:
    • Bodas de sangre: Es una alegoría de la fuerza de la pasión dominada por el destino.
    • Yerma: Tragedia de una mujer estéril cuya única ilusión en la vida es ser madre.
    • La casa de Bernarda Alba: Es un choque entre el autoritarismo de Bernarda y el deseo de libertad de sus cinco hijas.

El teatro de Lorca supone una renovación porque incluye elementos líricos y simbólicos, y eleva algunos temas típicos de la Andalucía de su tiempo —aparentemente locales y folclóricos— a la categoría de conflictos universales del ser humano.

Teatro Posterior a 1936

El teatro español a partir de 1939 se puede agrupar en tres tendencias principales:

1. Teatro Comercial o de Consumo

Se dirige a un público concreto de clase media, centrándose en pequeños conflictos cotidianos y personales, olvidando la problemática social o existencial por completo. Dentro de este teatro hay que destacar dos tipos:

  • Comedia burguesa: Su mejor exponente es Jacinto Benavente. Es un teatro de evasión en el que la burguesía se ve reconocida y afirmada en sus valores. Ideológicamente se caracteriza por la defensa de los valores tradicionales (Dios, patria y familia), aunque introduce siempre una ligera crítica de costumbres. Técnicamente, se caracteriza por el uso de una escenografía realista, el diálogo agudo y brillante como elemento central y la búsqueda de la perfección formal.
  • Teatro humorístico: Son obras renovadoras y tienen mayor interés. Desarrolla un humor intelectual cercano al «teatro del absurdo» europeo que juega continuamente con el lenguaje y presenta situaciones inverosímiles e insólitas.

2. El Teatro Crítico y Social

Frente a este teatro de «la apariencia», aparecen en los primeros años 50 dos autores realistas: Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre, autores de un drama comprometido con los problemas sociales y existenciales que se enfrenta a la censura de la época para ofrecer una denuncia de la degradada situación española.

Antonio Buero Vallejo

Enlaza con el teatro de Arniches en cuanto a tipos y espacios populares, y con Unamuno en cuanto al problema existencial en el marco de España. Nos ofrece, a partir de 1949 con el estreno de Historia de una escalera, su concepción de la tragedia: el destino trágico del hombre depende de su propia responsabilidad y del contexto social.

Esta obra lleva al escenario unos personajes corrientes, un espacio ordinario y un conflicto diluido en la trama de lo cotidiano. Buero se propuso a lo largo de toda su carrera inquietar al público y empujarlo al compromiso moral: la pugna del hombre por gobernar su destino contra cualquier tipo de impedimentos. Evitó ofrecer soluciones a los conflictos en el final de sus obras y, con sus desenlaces abiertos, obligó al espectador a implicarse en la resolución de los problemas planteados. A las obras realistas de los años 50 sucede la etapa de reflexión histórica, en la que Buero escribe una serie de obras de tema histórico donde se sirve del pasado para reflexionar sobre el presente, como en Las Meninas o Un soñador para el pueblo.

Alfonso Sastre y la Consolidación Social

Alfonso Sastre es el mejor representante de un teatro radical que ejerce la denuncia política directamente. Se inicia a partir de 1953 con Escuadra hacia la muerte. En la década de los 60 se consolida el teatro social crítico en España, caracterizado por:

  • Temas principales: Denuncia de la injusticia, la desigualdad social, las condiciones inhumanas de las clases populares y la alienación humana.
  • Personajes: Seres humildes, frecuentemente víctimas de la guerra o del sistema político.
  • Lenguaje teatral: Tono coloquial, directo y, en ocasiones, violento.
  • Formas dramáticas: Rechazan las vanguardias y prefieren el realismo-naturalismo, la farsa popular esperpéntica o el sainete.
  • Autores destacados: Carlos Muñiz con El tintero y Lauro Olmo con La camisa y La pechuga de la sardina.

El Teatro Renovador (1965 – 1975)

En torno al año 1965, los autores españoles comienzan a aplicar las tendencias vanguardistas europeas y americanas. Técnicamente, se produce un abandono del realismo mediante:

  • Temas: La injusticia y la falta de libertades se presentan de forma alegórica y no directa.
  • Personajes: Sustituidos por figuras o tipos que encarnan símbolos («personajes-signo»).
  • El texto literario: Deja de ser la base única; el teatro se considera espectáculo, dando prioridad a la gestualidad, escenografía y sonido.
  • Creación colectiva: El público participa activamente en el experimento colectivo.
  • Recursos esperpénticos: Deformación de la realidad, animalización o robotización de los personajes y la acción.