El fin del primer bienio y el ascenso de la derecha
El gobierno de coalición entre republicanos y socialistas, presidido por Manuel Azaña, había impulsado un ambicioso programa de reformas en educación, ejército, religión y agricultura. Sin embargo, a finales de 1933, este ejecutivo entró en crisis debido a las dificultades económicas derivadas de la Gran Depresión, las disensiones internas, la oposición de las derechas y el descrédito provocado por la represión en Casas Viejas. Estos factores forzaron la dimisión de Azaña y la convocatoria de elecciones en noviembre de 1933, las primeras con sufragio femenino.
El triunfo de la CEDA y el Partido Radical
La izquierda se presentó desunida, mientras que la derecha concurrió en bloque, logrando la victoria. La CEDA fue el partido más votado, seguido por el Partido Radical de Alejandro Lerroux. Ante la reticencia del presidente Alcalá-Zamora a entregar el poder a la CEDA, se formó un gobierno radical con apoyo parlamentario cedista, bajo la promesa de rectificar las reformas anteriores:
- Reforma agraria: Se frenó la redistribución, se devolvieron tierras a la nobleza y se anuló la cesión de tierras mal cultivadas.
- Autonomías: Se paralizó el proyecto de autonomía vasco.
- Reforma religiosa: Se aprobó un presupuesto para el culto y el clero.
- Ejército: Se anuló la reforma de Azaña y se concedió una amnistía a los sublevados de Sanjurjo.
La Revolución de Octubre de 1934
La radicalización de las políticas gubernamentales provocó una respuesta contundente de las izquierdas. El PSOE y la UGT, bajo el liderazgo de Francisco Largo Caballero, optaron por la vía revolucionaria. La entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno en octubre de 1934 fue interpretada como una amenaza fascista, desencadenando la Revolución de Octubre.
El conflicto en Asturias y Cataluña
- Asturias: La coordinación entre socialistas, anarquistas y comunistas permitió a los mineros tomar el control de la región. El gobierno respondió enviando a la Legión, al mando del general Franco, sofocando la revuelta tras diez días de intensos combates que dejaron cerca de 2.000 muertos.
- Cataluña: Lluís Companys proclamó la República catalana el 6 de octubre. El general Batet sofocó la insurrección, detuvo al gobierno autonómico y suspendió el Estatuto de Autonomía.
Hacia el Frente Popular y el estallido del conflicto
Tras la represión de 1934, la CEDA aumentó su influencia, pero su gestión se vio truncada por escándalos de corrupción como el caso del estraperlo. Ante la deslegitimación del Partido Radical, Alcalá-Zamora convocó elecciones para febrero de 1936.
La victoria del Frente Popular
La izquierda se unió en el Frente Popular, logrando una ajustada victoria electoral. El nuevo gobierno, presidido por Casares Quiroga, inició una política de amnistía para los presos de 1934, restableció el Estatuto de Cataluña y retomó las reformas. No obstante, la inestabilidad social persistió, marcada por huelgas, ocupaciones de tierras y una creciente violencia callejera entre falangistas y grupos de izquierda.
El desenlace: El golpe de Estado
Mientras el gobierno intentaba frenar la conspiración militar trasladando a generales sospechosos (Franco a Canarias, Mola a Navarra), la tensión alcanzó su punto crítico con el asesinato del teniente Castillo y la posterior represalia contra el líder monárquico José Calvo Sotelo. Este suceso precipitó el levantamiento militar en Marruecos el 17 de julio de 1936, dando inicio a la Guerra Civil Española.