Panorama de la Literatura Española: Del Realismo a la Generación del 27

B1. Realismo y Naturalismo

El Realismo y el Naturalismo, movimientos literarios surgidos en el siglo XIX, buscaron representar el mundo de manera objetiva como reacción al Romanticismo. Influenciados por el pensamiento positivista, que aboga por la observación racional, se desarrollaron en un contexto de transformaciones sociales impulsadas por las revoluciones industrial y científica. Estos movimientos impactaron el arte y la literatura al influir en la perspectiva de los autores hacia sus personajes y entorno.

El Realismo buscó representar la realidad en la narrativa, destacando en la prosa. En el teatro, adoptó situaciones creíbles. Autores como José Echegaray y Benito Pérez Galdós se destacaron en el género burgués y obras sociales. En poesía, se observó una pérdida de protagonismo, con corrientes que parodiaban el Romanticismo. Al mismo tiempo, autores tardíos del Romanticismo como Bécquer y Rosalía de Castro persistieron al margen del realismo.

El realismo del siglo XIX se centró en la novela, destacando por retratar la vida burguesa y emplear técnicas como diálogos realistas y descripciones detalladas del entorno. Inició alrededor de 1870 con “La Fontana de Oro” de Pérez Galdós. Características clave incluyen personajes complejos, eventos verosímiles, y un enfoque crítico en temas sociales contemporáneos como desigualdad y corrupción.

Pérez Galdós, líder del realismo, evolucionó de novelas éticas a obras realistas como “Fortunata y Jacinta”. También escribió “Episodios Nacionales” sobre la historia de España. Clarín, con “La Regenta”, exploró un triángulo amoroso en Vetusta, destacando por su extenso elenco. Otros notables: José María de Pereda con “Peñas arriba” y Juan Valera con “Pepita Jiménez”.

El Naturalismo, radicalización del realismo, se enfoca en aspectos negativos de la sociedad, considerando al ser humano como un producto de la naturaleza y su entorno genético. Analiza con énfasis las condiciones desfavorables de clases marginadas, mostrando entornos miserables y patologías con crudeza. La voz narrativa es objetiva e impersonal. Iniciado por Émile Zola, en España destacó Emilia Pardo-Bazán con “Los Pazos de Ulloa”.

B2. El Modernismo

El Modernismo, introducido en España por Rubén Darío en el siglo XIX, marcó una renovación radical en la literatura, especialmente en la poesía. Surgió como reacción frente al realismo y naturalismo previos. La poesía modernista es un estilo que prefirió describir lugares lejanos y exóticos en vez de la realidad cotidiana. Se inspiró en movimientos literarios franceses y destacó por su métrica creativa, colores vivos y énfasis en los sentidos. Poetas importantes incluyen a Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez.

Las Sonatas de Ramón María del Valle-Inclán son el ejemplo más significativo de la narrativa modernista. Se caracterizan por su esteticismo, sensualidad y decadentismo.

Generación del 98

La Generación del 98 surge debido a las dificultades en España a finales del siglo XIX. Aunque no forman un grupo uniforme, comparten una reacción contra el realismo y naturalismo, buscando innovar en temas y formas narrativas. Sus autores pasan por etapas de juventud modernista, compromiso social en la edad adulta y reflexión sobre temas existenciales en la madurez.

La Generación del 98 trata temas como la mejora de España, pensando en cómo cambiar las cosas. Hablan mucho sobre el paisaje simple de Castilla como un símbolo. También exploran temas difíciles sobre la vida y si Dios existe, influenciados por pensadores como Nietzsche.

Las características de la prosa del 98 incluyen la renovación del lenguaje literario con un estilo sobrio y natural, la innovación en el género novelístico con mayor libertad y énfasis en las ideas, y la revitalización del ensayo, destacando autores como Angel Ganivet, Ramiro de Maeztu, Miguel de Unamuno y Azorin.

En la generación del 98, destacan escritores como Azorín, cuyas novelas tienen poca trama y mucha reflexión, como “La voluntad”. Pío Baroja, otro autor de esa época, escribía mucho sobre el pesimismo y la situación en España, como en “El árbol de la ciencia”. Miguel de Unamuno, también de esta generación, creó “nivolas”, historias cortas con crisis existenciales, como en “Niebla” y “San Manuel Bueno, mártir”.

Teatro anterior a 1936

En el teatro anterior a 1936, hubo dos corrientes: el teatro comercial, centrado en el éxito económico con autores como Benavente y Muñoz Seca, y el teatro innovador, liderado por Valle-Inclán y Lorca, enfocado en ideas y crítica social. Valle-Inclán introdujo el esperpento, destacando con “Luces de bohemia”, que muestra la última noche del poeta ciego Max Estrella.

B3. El Novecentismo

El Novecentismo, un movimiento español a principios del siglo XX, también llamado Generación del 14, surgió en reacción a la subjetividad artística del siglo XIX (Romanticismo, Modernismo) y a la neutralidad de España en la Primera Guerra Mundial, que impactó a muchos pensadores de la época.

Los novecentistas, de la Generación del 14, querían mejorar el mundo usando la razón y la literatura para reflexionar sobre la realidad. Buscaban modernizar España adoptando ideas europeas y eran un grupo elitista de intelectuales como Ortega y Gasset y Manuel Azaña. Aunque se preocupaban por problemas sociales, consideraban que el arte debía ser puro y perfecto para transmitir ideas complejas y cambiar el mundo.

En el Novecentismo, los autores usaron principalmente el ensayo para difundir sus ideas, mientras que la novela se centraba menos en la trama y más en transmitir conceptos. La poesía también fue esencial para crear un arte puro y reflexivo. Además, el periodismo, revistas como La Revista de Occidente y instituciones culturales como la Residencia de Estudiantes jugaron un papel importante en el desarrollo de este movimiento.

José Ortega y Gasset, líder del Novecentismo, fue un destacado filósofo y ensayista. Enfocó sus escritos en dos temas principales: la europeización de España y la necesidad de renovar el arte. Algunas de sus obras clave incluyen “Meditaciones del Quijote,” “España invertebrada,” que analiza los problemas de España. También anticipó las Vanguardias con “La deshumanización del arte” y analizó el estancamiento de la novela realista en “Ideas sobre la novela.”

Juan Ramón Jiménez, poeta principal del Novecentismo y ganador del Nobel de Literatura, sirvió como enlace entre la Generación del 98 y la del 27. Influenciado por su matrimonio, buscó la pureza en su poesía, clasificando su obra en etapas sensitiva, intelectual y suficiente. Experimentó con poemas modernistas y prosa poética, destacando su obra “Platero y yo.”.

Otros destacados autores novecentistas incluyeron a Eugenio D’Ors, conocido por sus obras como “Glosas,” y a Gabriel Miró, quien evolucionó del Modernismo a la novela novecentista, “. Ramón Pérez de Ayala se destacó como representante de la novela intelectual.

B4: Las Vanguardias

Las vanguardias, movimientos artísticos de principios del siglo XX, tenían como objetivos romper con la tradición y renovar completamente las formas de expresión. Aunque fueron efímeras, su impacto en el arte y la literatura perdura. Se dieron a conocer a través de revistas literarias y manifiestos, donde expresaban su visión estética y criticaban tendencias académicas.

Las vanguardias artísticas se destacaron por ser originales y provocativas, rechazando la tradición anterior. Fueron experimentales, dirigidas a un público selecto, y combinaron técnicas de diversas artes, como el collage. Buscaron crear su propia realidad abstracta y deshumanizada. Abogan por un arte universal e intelectual. Además, exaltaron la contemporaneidad al centrarse en el mundo moderno.

Los principales movimientos son: expresionismo (los sentimientos sí tienen importancia), futurismo (exaltación de los avances técnicos), cubismo (descompone la realidad en elementos geométricos más simples), dadaismo (fantasía, liberar el subconsciente, + revolucionario) y surrealismo (imágenes irracionales, importancia de los objetos y rechazo de la moral convencional).

En España, las vanguardias más destacadas fueron el creacionismo y el surrealismo, mientras que el ultraísmo surgió como una vanguardia autóctona. José Ortega y Gasset fue un precursor importante. Ramón Gómez de la Serna jugó un papel central introduciendo las greguerías, ingeniosos juegos lingüísticos. Otros poetas relevantes fueron César Vallejo y Pablo Neruda.

Creacionismo

El creacionismo, fundado por Vicente Huidobro, es una corriente poética que busca crear una realidad propia dentro del texto, independiente del mundo exterior. En esta estética, el poeta se asemeja a un pequeño dios que crea a través de la palabra. Se utilizan imágenes y metáforas sorprendentes. Destacan representantes como Vicente Huidobro con “Altazor” y Gerardo Diego.

Ultraísmo

El ultraísmo, introducido por Guillermo de Torre en España, buscaba trascender la realidad. Eliminaba elementos no poéticos y abogaba por una visión del mundo sorprendente, lúdica y humorística. Este movimiento sincrético mezclaba influencias cubistas, dadaístas y futuristas y exaltando la modernidad.

B5: La “Generación del 27”

La “Generación del 27” es un grupo de autores y artistas, compartiendo inquietudes estéticas. Aunque hay controversia sobre la designación, se origina en un homenaje a Luis de Góngora en 1927. Incluye, además a poetas como Dámaso Alonso, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez.

El “Grupo poético del 27” se desarrolla entre 1920 y 1936, compartiendo experiencias en Madrid. Publican en la antología de Gerardo Diego en 1932, fusionando tradición y vanguardia. Utilizan versos tradicionales y se inspiran en autores como Garcilaso de la Vega, Juan de la Cruz. Además, muestran búsqueda de innovación, especialmente influenciados por el Surrealismo..

Sus etapas son:

  • Vanguardismo (hasta 1928): Buscan la innovación y deshumanización del arte, influenciados por Juan Ramón Jiménez y Ortega y Gasset.
  • Rehumanización (1928 hasta la Guerra Civil): Recuperan elementos humanos y sociales, integrando surrealismo.
  • Exilio (tras la Guerra Civil, 1939): Por oposición a Franco, muchos poetas se exilian, cada uno explorando caminos poéticos únicos.

Autores más destacados:

  • Pedro Salinas: Profesor universitario, poesía sencilla, reflexiona sobre el amor en “Razón de amor.”
  • Jorge Guillén: Poeta puro, alegría de vivir en “Cántico,” acepta la muerte.
  • Gerardo Diego: Vanguardista y clásico, “Manual de espumas” innova, “Sonetos a Violante” abraza lo tradicional.
  • Vicente Aleixandre: Influido por el Surrealismo,, temas: amor, comunicación y meditación en “Sombra del paraíso,” “Retratos con nombre,”
  • Rafael Alberti: Combina métricas populares y metáforas vanguardistas en “Marinero en tierra” con nostalgia por el mar. “El poeta en la calle” es poesía social.
  • Luis Cernuda: Expresa hipersensibilidad y enfrenta la prohibición de su homosexualidad. “Los placeres prohibidos” aborda la frustración ante convenciones sociales.
  • Federico García Lorca: su estilo fusiona lo culto y popular. En su poesía, inicialmente andaluza, destaca “Romancero gitano”, luego se torna social con “Poeta en Nueva York”.

Teatro de Lorca

Renueva el teatro español antes de 1936. Sus obras exploran conflictos entre libertad y autoridad. Incluye “La zapatera prodigiosa” y tragedias como “Yerma” “Bodas de sangre” (amor violento) y “La casa de Bernarda Alba” (enfrentamiento con la autoridad).

  • Miguel Hernández: Aunque pertenece a la Generación del 36, se le asocia con el 27 por su poesía influida por Góngora y compromiso social. Destaca con obras como “El rayo que no cesa”.