Literatura del Siglo XVI: Renacimiento, Humanismo y Evolución Poética

Literatura del Siglo XVI

Etapas Históricas

  • Época de Carlos I: Momento de esplendor político y económico, de optimismo y apertura a las nuevas corrientes europeas. Carlos I reunió un imperio inmenso y se convirtió en el emperador más poderoso de su tiempo. Su educación fue alemana y llegó a España con notables humanistas. Desde el poder, fomentó el clima de aceptación de las corrientes renacentistas y los contactos culturales con Italia y los Países Bajos. Su reinado supuso la aceptación del Renacimiento europeo y la asimilación del humanismo.
  • Época de Felipe II: España se alía con el papado y se convierte en la defensora del catolicismo, sobre todo a partir del Concilio de Trento. Se inicia así la Contrarreforma, etapa de desconfianza hacia la cultura y de aislamiento. Aparece una abundante literatura religiosa y proliferan numerosas herejías. En ese momento cobran una gran fuerza los mitos que identifican los valores hispánicos con la noción de «cristiano viejo», como la hidalguía, la honra y la obsesión por la limpieza de sangre. Numerosas obras literarias recogen este ambiente, como el Lazarillo de Tormes. Escritores destacados: fray Luis de León, santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, quienes fueron perseguidos o encarcelados.

La Cultura Renacentista

Refleja la asimilación del humanismo, que concibe al ser humano como eje del universo. Rasgos principales:

  • Se admira la cultura clásica y grecolatina.
  • Se confía en el pensamiento racional.
  • Se defiende una nueva espiritualidad basada en la experiencia individual.

Los humanistas más influyentes en la cultura española fueron Erasmo de Rotterdam y Baltasar de Castiglione.

Asimilación del Humanismo

El humanismo comenzó a influir sobre la cultura hispana en el siglo XV. El modelo de humanista es el intelectual que se interesa por todos los saberes y se rige por la razón, alejándose de la cultura medieval que concebía la existencia como un simple camino hacia la vida eterna.

El Erasmismo

Erasmo de Rotterdam representó el arquetipo de humanista. En su obra proponía una religiosidad más intimista y tolerante, criticando las prácticas externas como los ayunos y el culto a las reliquias. Su huella es visible en las obras de Gil Vicente, los hermanos Valdés, el Lazarillo de Tormes y el Quijote.

El Hombre Renacentista: El Cortesano

Basado en el libro El cortesano de Baltasar de Castiglione, traducido por Juan Boscán. El hombre renacentista debía cultivar de forma equilibrada y armónica el alma y el cuerpo, las letras y las armas, buscando la elegancia basada en la naturalidad.

Estética y Lengua

La estética es clasicista: se valora el equilibrio, la serenidad y lo natural. El arte renacentista busca la belleza idealizada, influenciada por el platonismo, donde la belleza terrenal es un reflejo de la belleza suprema. En la literatura, la admiración por la cultura grecolatina impulsa el esteticismo y la imitación de los clásicos.

La Lírica en el Siglo XVI

Primera mitad del siglo XVI

  • Poesía de cancionero: Continuación del siglo XV, predomina el octosílabo y el tono cultista-conceptista.
  • Poesía tradicional: Romances y canciones líricas de gran difusión oral.
  • Poesía italianizante: Representada por Garcilaso de la Vega. Introduce el endecasílabo y formas como el soneto, los tercetos encadenados, la silva y la lira. Sus temas principales son el amor petrarquista (platónico), la naturaleza idealizada (bucolismo) y los temas mitológicos.

Segunda mitad del siglo XVI

La lírica incorpora temas religiosos y morales. Se distinguen dos escuelas:

  • Escuela salmantina: Representada por fray Luis de León, destaca por su lenguaje elegante, natural y temas morales.
  • Escuela sevillana: Representada por Fernando de Herrera, es más cultista y busca la brillantez formal.

Asimismo, surge la poesía religiosa: la ascética (perfección moral) y la mística (unión del alma con la divinidad), siendo san Juan de la Cruz su máximo exponente.