EPÍGRAFE 15: El teatro comercial. Comedia burguesa, teatro cómico y poético
1. Comedia burguesa
Es un tipo de teatro basado en la sátira de las costumbres de la burguesía y la aristocracia; se desvelan, mediante el humor, los vicios y miserias de las clases altas (egoísmo, frivolidad…). Destaca en este ámbito Jacinto Benavente.
El personaje principal en sus obras suele ser una mujer adúltera y los escenarios son muy realistas. En casi todas las ocasiones, es el amor el que soluciona los problemas de personajes corrientes que atraviesan dificultades.
Destaca La malquerida, obra que resalta la honra; sus personajes son campesinos, por lo que el lenguaje es popular y busca reproducir sus pasiones humanas.
2. El teatro cómico
Durante esta época se desarrolla el sainete, un teatro asequible económicamente caracterizado por la caricatura de tipos populares, los juegos de palabras y el lenguaje rebuscado.
Dentro de este teatro destacan:
- Los hermanos Álvarez Quintero: cultivaron este teatro con una intención intelectual. Sus obras se ambientan en ciudades madrileñas y andaluzas, cuidando el lenguaje de sus personajes. Destaca Malvaloca.
- Carlos Arniches: cultiva la comedia grotesca, donde dos chicos luchan por el amor de una mujer; sus obras están basadas en la tradición madrileña. Destaca El santo de la Isidra.
- Pedro Muñoz Seca: creador del astracán, una farsa teatral chabacana. Destacan La venganza de Don Mendo (sátira de los dramas románticos) y Los extremeños se tocan.
3. El teatro poético
Teatro inspirado en el drama histórico romántico con el objetivo de conseguir un “drama lírico”; para ello utilizan versos con sonoridad y retórica.
Finalmente, destaca un teatro histórico en verso el cual reivindica la tradición teatral española recreando momentos históricos del país. Entre los autores que destacan encontramos a Francisco Villaespesa (El alcázar de las perlas) y Eduardo Marquina con su obra En Flandes se ha puesto el sol, pieza en la que se aspira a una España eterna, distinta a la que era en su tiempo.
EPÍGRAFE 16: El teatro renovador. Lorca
El teatro renovador nace en las primeras décadas del siglo XX, siendo cultivado por los autores de la Generación del 98, los cuales usaron los mismos temas sociales, políticos y filosóficos que en la narrativa (preocupación por la sociedad de España…). Sin embargo, este teatro fracasa frente al público.
Más tarde, durante las corrientes vanguardistas, Ramón Gómez de la Serna realiza muchas obras renovadoras; sin embargo, el hecho de que su teatro careciera de diálogo produjo el rechazo de los empresarios. Destaca Los medios seres.
Además, los autores de la Generación del 27 también se acercaron a esta nueva corriente teatral con características similares a las de su poesía: fusión vanguardia-clasicista, simbolismo, depuración del lenguaje, etc. Entre ellos, el autor más destacado es Federico García Lorca.
Lorca:
Lorca fue quien realmente crea el teatro poético, haciendo cobrar importancia a aspectos como la danza, la música o la escenografía. El tema que trata en sus obras es la frustración provocada por la lucha entre el amor y la libertad, la realidad y el deseo. Los protagonistas de sus obras suelen ser femeninos y son conducidos a la muerte. Su obra consta de varias etapas:
- Los primeros dramas lorquianos: tienen que ver con el teatro modernista en verso conectado con un drama histórico. Destaca Mariana Pineda.
- Teatro imposible: basado en un teatro revolucionario que trata temas como el amor homosexual, la infancia perdida y la angustia por el paso del tiempo. Destaca Así que pasen cinco años.
- Etapa de plenitud: se desarrolla un teatro en un ambiente rural que mezcla la prosa y el verso. Sus personajes tienen un destino trágico.
- Bodas de sangre: dramatiza la pasión y el sexo. Lorca incluye elementos simbólicos como la luna y la mendiga (la muerte).
- Yerma: trata la esterilidad como una maldición para la protagonista; se le da mucha relevancia al coro de las lavanderas.
- La casa de Bernarda Alba: trata el conflicto entre el principio de autoridad y el de libertad, abordando temas como la presión social y la moral tradicional.
EPÍGRAFE 17: La trayectoria dramática de Valle-Inclán
Durante la obra de Valle-Inclán se observa una constante renovación temática que busca romper con el teatro de la época. Se pueden diferenciar cuatro etapas dentro de la obra del autor.
Su estilo, aunque va evolucionando, está siempre muy trabajado, denso y difícil por lo condensado y variado de sus ideas, imágenes y recursos. Su teatro rechaza el realismo burgués y propone una total renovación de España en todos sus ámbitos.
- Dramas decadentistas: aplica el modernismo al drama, incorporando personajes con un lenguaje y actitud realista pero tratados de una forma irónica. Trata el tema del adulterio. Destaca El marqués de Bradomín (1906).
- El ciclo mítico: desarrolla unos personajes crueles y violentos, ambientando sus obras en espacios rurales con leyendas, mitos y supersticiones. Destacan Comedias bárbaras y Divinas palabras.
- Las farsas (años 20): obras teatrales escritas en verso, alejadas del teatro comercial. En estas obras el autor introduce la farándula, usando disfraces y “el teatro dentro del teatro” para romper con la realidad escénica. Destacan La marquesa Rosalinda y Farsa italiana de la enamorada del rey (1920).
- El esperpento: es la culminación de la obra del autor. El esperpento es una forma de ver el mundo fuera de las apariencias, mediante el distanciamiento del creador sobre sus personajes, convirtiéndolos en caricaturas. Destaca el lenguaje hiperbólico.
- Luces de Bohemia: es una anarquía del arte que desprecia el dinero y a la burguesía. La obra se desarrolla en pleno auge del capitalismo, cuando su forma de ver la vida ya no tiene sentido. Además, se explica la denuncia hacia la realidad española del momento.
EPÍGRAFE 9: Las vanguardias y sus rasgos comunes
El vanguardismo o “ismos” es el conjunto de movimientos que se manifiestan rompiendo con todas las corrientes anteriores, basándose en un arte creativo, alegre y experimental, modificando así el arte y la literatura.
Estos movimientos se desarrollan en Europa entre 1910 y 1930, aunque su auge se incrementó con el estallido de la Primera Guerra Mundial, afectando a todas las corrientes artísticas. El mayor logro de las vanguardias fue imponer la libertad del artista, lo que afectó posteriormente a las corrientes siguientes.
Las características del vanguardismo afectaron sobre todo a la Generación del 27, las cuales son:
- Ruptura con la estética anterior: se rompe con el arte entendido como imitación de la realidad, rechazando incluso las corrientes más recientes (Modernismo, Noventayochismo…).
- Rebeldía moral y política: los autores buscan la polémica a través del humor.
- Deshumanización del arte: los autores se basan en el principio del “arte por el arte”, desvinculado de cualquier fin social, político o moral, y considerando el arte como algo independiente al ser humano.
- Arte puro, intelectual: se busca representar lo irracional e irreal por medio de formas nunca antes utilizadas.
- Afán de experimentación y originalidad: en temas, lenguaje y forma. Se admira lo moderno y los adelantos técnicos, creando una literatura visual y usando la técnica del collage (mezcla de conceptos, palabras, imágenes…). El resultado es un arte minoritario que se aleja de estructuras, géneros y temas tradicionales.
Estilo vanguardista
Para crear un estilo propio, se hace uso de metáforas, humor, distintos tipos de letra y el desuso de los signos de puntuación. Para entender las obras, se necesita un esfuerzo por parte del público.
Temas vanguardistas
Al igual que sus otras características, los temas rompen con lo tradicional, tratando aspectos socialmente ”tabú” (conflictos religiosos, sociales, consciencia de la muerte…).
EPÍGRAFE 10: Los movimientos de la vanguardia: Expresionismo, Futurismo, Cubismo, Dadaísmo y Surrealismo
1. Futurismo
Tiene su primera aparición en 1909 con el Primer manifiesto futurista de Marinetti. La corriente rechaza el pasado y el sentimentalismo artístico, que se suplanta por el interés en el progreso (máquinas, técnicas, patriotismo, acción…). Las obras tratan de automóviles, máquinas, luz eléctrica, fábricas…
Para romper con la tradición:
- Utiliza una tipografía estética con distintos tipos, tamaños y colores de letra.
- Se suprimen adjetivos, conectores y adverbios.
- Se crean nuevas imágenes que cambian el modo de expresión.
2. Cubismo
En un primer momento se aplicó a las artes plásticas y, en 1913, Apollinaire (escritor francés) adapta la corriente a la literatura. La corriente se basa en la descomposición de la realidad para su recomposición creativa.
Para conseguir este efecto se usan conceptos libres, collages, mezcla de elementos, formas visuales creadas con varios tipos de tipografía y supresión de la métrica, entre otros.
3. Expresionismo
En esta corriente, la realidad es interpretada de una manera subjetiva “revelando la realidad interior” mediante la distorsión de acciones y personajes, a través de imágenes violentas e intensas: caricaturas, personajes extraños y reducción a lo esencial.
Los temas del expresionismo son el miedo, la opresión y la angustia. Destacan autores como Valle-Inclán.
4. Dadaísmo
Nace en 1916 en el contexto de la guerra, por lo que sus autores, como Tzara, culpan a la razón de la misma. Para expresar su repulsión a la razón y a la guerra:
- Exaltan lo irracional.
- Usan “lo absurdo”.
- Van en contra de “lo convencional”: rebeldía pura.
En conclusión, es un arte espontáneo que expresa las fantasías del autor.
5. Surrealismo
Nace en 1924 con el Primer manifiesto surrealista de Breton, y es la vanguardia más importante, en la cual influyen las teorías marxistas y el psicoanálisis de Freud. La corriente se basa en la liberación total del hombre, que expresa sus sentimientos más íntimos y sus verdaderos impulsos.
Se da uso a la “escritura automática”, entendida como una literatura sin reflexión: imágenes irracionales y mezcla de palabras (como recortes de periódicos). Esta corriente influye en la Generación del 27 y, más tarde, en los escritores hispanoamericanos.
EPÍGRAFE 11: El vanguardismo en España. Creacionismo, Ultraísmo y Ramón Gómez de la Serna
En España se dividen las vanguardias en tres etapas:
- Primera etapa: destaca el futurismo de Ramón Gómez de la Serna en la revista Prometeo (1910). En poesía destacan algunos autores de la Generación del 27, como Pedro Salinas con Oda a la bombilla y Rafael Alberti con Oda a Platko.
- Segunda etapa: aparecen el Creacionismo y el Ultraísmo, vanguardias propias de España.
- Ultraísmo (1918-1922): se caracteriza por sus metáforas e imágenes sorprendentes, su sentido lúdico y el sentido del humor. Con esta vanguardia se quiere “ir más allá” y es desarrollada por autores como Rafael Cansinos Assens, Guillermo de Torre y Gerardo Diego.
- Creacionismo: se inicia en París pero llega a España en 1918. Con este se busca “crear un poema como si se creara una nueva realidad”. Se caracteriza por la eliminación de puntuación y nexos, la invención de nuevas palabras, metáforas e imágenes que no tienen por qué tener relación entre ellas. Destacan Juan Larrea y Gerardo Diego.
- Tercera etapa: aparece el Surrealismo en España. Aunque este no es tan agresivo como el formal, se basa en la defensa de ideas revolucionarias y antiburguesas. La Generación del 27 queda muy influenciada por esta vanguardia.
El autor más importante, el cual trajo las vanguardias a España, es Ramón Gómez de la Serna.
Ramón Gómez de la Serna
Impulsa las vanguardias a través de su revista Prometeo. En su obra queda representada la encarnación del espíritu y las actitudes de la vanguardia. Destacan las greguerías.
- Greguerías: son definiciones de una realidad surrealista que combinan la metáfora con el humor mediante un juego de ingenio: “El rayo es un sacacorchos encolerizado”.
En su producción literaria destacan obras de teatro con un deseo de renovarlo (Los medios seres, 1929), ensayos que dan una visión personal del ambiente madrileño (El Rastro, 1915), biografías (El Greco, 1935) y un libro de memorias (Automoribundia, 1948). Por último, en sus novelas da una imagen humorística de las situaciones que describe (El torero Caracho, 1926).
Carmen Domínguez
EPÍGRAFE 12: Definición, características y evolución de la Generación del 27
Se denomina a la Generación del 27 como el grupo literario más notable de la época, el cual dura hasta después de la Guerra Civil Española. Los autores que la forman son: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Federico García Lorca. Estos se reunían en los mismos lugares creando lazos; además, homenajearon a Góngora, autor que les da el nombre. La mayoría de sus obras se difundía en revistas (como la Revista de Occidente).
Las características principales de esta corriente fueron:
- Renovación de la estética poética: para ello toman las iniciativas de las vanguardias pero sin olvidar la tradición literaria española.
- Cuidado y renovación de la forma de los poemas: mediante un léxico culto; más concretamente, palabras alejadas de la poesía hasta entonces.
- Uso de metáforas: utilizada para expresar las iniciativas del surrealismo, haciendo comparaciones entre la realidad y la imaginación.
- Métrica clásica pero innovadora: sonetos, romances o villancicos, junto con versos libres, blancos y versículos. Había mucha libertad métrica.
- Evolución temática: al principio usaban “el arte por el arte”, pero poco a poco fueron desarrollando una poesía humanizada que hacía referencia al dolor, la alegría o los recuerdos.
La Generación del 27 coincide con la Guerra Civil, por lo que podemos dividir sus etapas de la siguiente forma:
- 1ª etapa (Hasta 1928): los autores tenían influencia de Bécquer y una ligera influencia de las vanguardias, sin dejar lo humano. Sienten un deseo por la perfección formal que les lleva a los clásicos.
- 2ª etapa (De 1928 hasta la Guerra Civil): los autores desarrollan una personalidad propia. En este caso, las influencias fueron por parte de Neruda y del surrealismo, que tendían a la rehumanización y a la denuncia de la injusticia, respectivamente.
- 3ª etapa (Después de la Guerra Civil): el grupo se separa por la muerte de Lorca y el exilio de los demás. Destaca la poesía desarraigada (aquellos no exiliados) y la de España como la patria perdida (de los exiliados).
EPÍGRAFE 13: La tendencia a la deshumanización en la poesía de la Generación del 27. Poesía vanguardista, pura y clasicista
En los inicios de la Generación del 27, los poetas se sienten atraídos por los movimientos de vanguardia, especialmente por el Ultraísmo y el Creacionismo. Esto conlleva a la colaboración de los autores con revistas que defienden la estética renovadora y que tratan en sus poemas temas maquinistas influenciados por el Futurismo.
A esta tendencia vanguardista pertenecen Imagen y Manual de espumas de Gerardo Diego, Cal y canto de Rafael Alberti y algunos poemas de Pedro Salinas, como los dedicados a la máquina de escribir, el teléfono o la bombilla.
A partir de 1926 disminuye su entusiasmo por las vanguardias y empiezan a acercarse a la poesía pura, alejada de lo sentimental y lo humano. Se sitúan en esta corriente Cántico de Jorge Guillén; Presagios, Seguro azar y Fábula y signo de Salinas; Ámbito de Aleixandre y Perfil del aire de Luis Cernuda.
Los primeros intentos de deshumanización se dan con el cultivo de una poesía popular que está basada en la tradición medieval y renacentista que recogía la literatura de los siglos XV y XVI.
En esta corriente situaríamos a Alberti con Marinero en tierra (donde muestra su añoranza por el mar de Cádiz que hubo de abandonar por motivos escolares); Lorca con Poema del cante jondo y Romancero gitano (obra en la que el poeta granadino presenta la pena de la Andalucía profunda a través de los gitanos como símbolo de grupo étnico perseguido tradicionalmente por su espíritu libre); El romancero de la novia de Gerardo Diego y, por último, Poemillas de la ciudad de Dámaso Alonso.
Además, las dos últimas influencias (pura y neopopular) se ven a su vez influenciadas por un clasicismo formal que sigue la métrica de los Siglos de Oro, y mediante la cual conmemoran el tercer centenario de la muerte de Góngora.
EPÍGRAFE 14: Rehumanización de la poesía de la Generación del 27. Poesía surrealista, neorromántica, social y etapa de posguerra
Debido a los acontecimientos de la época (el crack del 29, los fascismos europeos, el enfrentamiento en España…), los autores vuelven a preocuparse por temas humanos. Este proceso de rehumanización viene dado en tres distintas corrientes:
Mediante el surrealismo, los autores buscan expresar una superrealidad basada en el inconsciente humano; para ello utilizan técnicas como la escritura automática o la interpretación de los sueños. De esta tendencia destacan Espadas como labios y La destrucción o el amor de Vicente Aleixandre, Sobre los ángeles de Rafael Alberti y Poeta en Nueva York de García Lorca.
Sin embargo, surge también el neorromanticismo, tradición clásica influenciada por la obra de Bécquer, plasmado en obras como La voz a ti debida y Razón de amor de Salinas, poemas en los que ensalza el sentimiento amoroso. La poesía amorosa de Cernuda figura con tres obras: Un río, un amor, Los placeres prohibidos y Donde habite el olvido. En el primero plasma su frustración por la imposibilidad de cumplir sus expectativas amorosas, las cuales concreta en la segunda obra cuando reivindica su derecho a disfrutar de un amor (el homosexual) que las normas sociales y religiosas de la época condenaban. En la última de las obras expresa cómo las pasadas y fracasadas experiencias amorosas dejan un sentimiento de amargura y desesperación.
Durante la Guerra Civil, los autores del 27 se posicionan en uno de los bandos, creando una poesía política, en su mayor medida republicana. Destacan obras como El poeta en la calle de Alberti o Llanto en la sangre de Emilio Prados.
Al terminar la Guerra Civil, Lorca ha sido asesinado y la mayoría de sus compañeros han partido hacia el exilio, permaneciendo en España solo Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego. Siguen así caminos literarios diferentes.
Gerardo Diego se inclina por una poesía clasicista con Alondra de verdad (que incluye temas como Amazona y Canciones a Violante), obras que influyen en la poesía de los años 40. El resto de los integrantes vivos de la Generación padecen un profundo sentimiento de ausencia, ya sea en el exterior del exilio americano o en el interior de quienes se quedan en el país. Los que sufren el destierro alternan en sus obras las críticas contra los vencedores, la condena de los horrores de la guerra, la añoranza de los amigos y las ansias de regresar.
Es el caso de Alberti con Entre el clavel y la espada o Guillén con Clamor. Dentro de España, Dámaso Alonso con Hijos de la ira y Vicente Aleixandre con Sombra del paraíso sufren una gran desazón existencial que da lugar a la poesía desarraigada de los años 40.