Las Desamortizaciones de Mendizábal y Madoz: Impacto y Evolución Histórica

DESAMORTIZACIONES Y REFORMAS AGRARIAS

Durante el siglo XIX, la tierra, por lo general, ha sido siempre la mayor fuente de riqueza y siempre ha solido estar en manos de los nobles, el clero y los ayuntamientos. Esto se debía a que las posesiones de estas tierras se heredaban, por lo que siempre estaban en manos de los mismos sectores. Estas tierras eran bienes de manos muertas y amortizadas, lo que significaba que no se podían vender. Por eso, cuando el capitalismo empieza a entrar en España, el concepto de manos muertas no tiene cabida, por lo que se inicia un proceso de desamortización para que estas empiecen a entrar en el mercado y puedan ser vendidas.

Entendemos por desamortización la incautación estatal de bienes raíces, eclesiásticos o civiles, que, tras la correspondiente nacionalización, se ponen en venta en una subasta pública. Esta desamortización consta de varios pasos: primero se promulga una ley para desvincular a una persona de sus bienes; luego se nacionalizan, es decir, que el Estado compra unos bienes que estás obligado a vender con indemnización (como en el caso de Mendizábal) o sin ella (como con Madoz); después se privatizan estos bienes y, por último, se venden en una subasta pública.

Antecedentes y Primeros Intentos

La economía española siempre ha sido compleja, por lo que ha habido varios ejemplos de desamortizaciones u otras medidas similares para intentar recaudar dinero para el Estado. Durante el reinado de Carlos III, sus ministros le indicaron que el problema residía en la estructura de la propiedad, pero este no hizo caso. Luego, Godoy realizó una desamortización de los bienes de los jesuitas que habían sido expulsados recientemente. Durante la Guerra de la Independencia, José I hizo que sus ejércitos utilizaran temporalmente las tierras para abastecerse. En las Cortes de Cádiz se suprimieron las órdenes religiosas y se desamortizaron sus bienes, y en el Trienio Liberal ocurrió lo mismo, empleándose las mismas medidas que en las Cortes de Cádiz.

La Desamortización de Mendizábal

Mendizábal llevó a cabo una serie de desamortizaciones debido a que el Estado tenía una gran deuda pública por la Guerra Carlista (necesidades financieras y económicas), a que en el país había cierto recelo contra el clero por apoyar a los carlistas, y a que los compradores de tierras en el Trienio reclamaban su dinero o sus tierras, ya que Fernando VII se las había quitado sin devolución al regresar al poder.

Tenía diversos objetivos:

  • Financiero: recaudar para pagar la deuda pública.
  • Económico: conseguir dinero para favorecer el desarrollo industrial.
  • Político: que la burguesía pudiera comprar tierras y así ganarse su apoyo.
  • Social: para que los campesinos también tuvieran propiedades.

Esto lo realizó Mendizábal mediante dos reales decretos: uno en octubre de 1835, que suprimía las órdenes religiosas, y otro en febrero de 1836, que declaraba en venta todos los bienes. Las fincas fueron tasadas por peritos de Hacienda y se pusieron a subasta principalmente entre los burgueses. Esto resultaba ser un excelente negocio, ya que para comprar las tierras solo había que pagar un 20% al principio al contado y luego el otro 80% a plazos y con títulos de deuda con valor nominal (deudas que los ciudadanos compraban al Estado y que luego este devolvía con intereses).

Como el pago se realizaba por valor nominal (cantidad establecida al principio de la compra), supuso una ventaja para los compradores, debido a que el valor real de esos títulos era mucho más bajo en la bolsa por la situación de la economía española. Por eso, los compradores iban a la bolsa y compraban estos títulos a un valor real mucho más bajo que el nominal; al pagar las tierras con esos títulos, pagaban con un valor nominal superior al coste real que habían desembolsado, quitándose gran parte del precio de la tierra de encima. Una de las mayores críticas fue la de Flórez Estrada, quien le recriminaba que no hubiera arrendado las tierras en vez de haberlas vendido (enfiteusis). Los resultados no fueron los esperados: no se recaudó el dinero previsto, las tierras pasaron a manos de la alta burguesía y de terratenientes, y los campesinos seguían siendo pobres.

La Desamortización de Madoz

Durante el Bienio Progresista se llevó a cabo la Ley Madoz o de «desamortización general». Esta era muy parecida a la de Mendizábal, pero con la diferencia de que no solo desamortizaba los bienes de la Iglesia, sino también los bienes de propios y los baldíos de los municipios. Estos eran bienes comunes que podía utilizar cualquier persona. Los bienes de propios eran aquellos que cualquier persona podía alquilar al ayuntamiento para usarlos, mientras que los baldíos eran zonas de bosques de aprovechamiento libre.

La finalidad de estas desamortizaciones fue recaudar dinero y pagar las deudas; además, se utilizó el dinero para industrializar el país y financiar el ferrocarril. Había una gran diferencia en la forma de pago, ya que ahora solo se podía pagar en metálico y con un plazo de 15 años (si se pagaba por adelantado, se ahorraba un 5%). Esta desamortización consiguió recaudar en un año unos 8.000 millones de reales. También provocó un conflicto con la Santa Sede, debido a que se desamortizaban los pocos bienes que le quedaban a la Iglesia. Los resultados más importantes de esta medida fueron la eliminación de la propiedad comunal, lo que provocó la ruina de los ayuntamientos y perjudicó a los vecinos más pobres, quienes se vieron privados del aprovechamiento libre de las tierras comunales.

Consecuencias de las Desamortizaciones

Estas dos desamortizaciones tuvieron numerosas consecuencias, como la inclusión de la propiedad privada y el libre mercado en la agricultura. Las demás consecuencias fueron las siguientes:

Desde el punto de vista económico:

  • Favoreció una considerable expansión de la superficie cultivada.
  • Aumentó la producción agraria, no por un mayor esfuerzo de los campesinos, sino porque había más tierras disponibles.
  • Cambió la forma de explotar la tierra.
  • La Iglesia perdió sus propiedades y una gran fuente de riqueza.
  • Se reformó la estructura de la propiedad de la tierra, consolidando latifundios en el sur y minifundios en el norte. Se creó una división social con una minoría terrateniente y una mayoría campesina.
  • Solo se resolvió parcialmente el problema de la deuda.
  • Aumentó la deforestación.
  • La burguesía invirtió el dinero en tierras en vez de en la industria.
  • Los ayuntamientos se arruinaron.

Desde el punto de vista social:

  • Se consolidaron las clases medias urbanas.
  • No se consiguió crear una amplia clase media agraria.
  • Se benefició a la nobleza, a la que no se le quitaron las tierras.
  • Debido a que la Iglesia se empobreció, bajó la beneficencia.
  • En Andalucía, solo se benefició la alta burguesía y salieron perjudicados los campesinos.

Desde el punto de vista político:

  • No se aprovechó la ocasión para crear una clase media agraria estable.
  • La Iglesia comenzó a enfrentarse al Estado por las medidas tomadas en su contra.

Desde el punto de vista cultural:

  • Se perdió una gran cantidad de bienes culturales y patrimonio de la Iglesia.
  • Las ciudades cambiaron su aspecto urbanístico.

Conclusión: La Agricultura en el Siglo XIX

La agricultura española del siglo XIX persistía en la tradición y en la escasa modernización. No hubo una gran revolución agrícola debido a la escasez de agua y la falta de demanda, entre otros factores. A pesar de esto, en el siglo XIX se dieron varios cambios, como el crecimiento de la superficie cultivada y algunas mejoras técnicas. Los cambios en la agricultura produjeron grandes contrastes, debido a que las diferencias sociales aumentaban y a que cada zona del país se especializó en un cultivo.

Finalmente, el siglo XIX terminó con una gran crisis económica que provocó que la agricultura se reordenara. La agricultura vivió una profunda reforma basada en la abolición del régimen señorial, la supresión de los mayorazgos y las grandes desamortizaciones de Mendizábal y Madoz.