La crisis de 1917: El punto de inflexión
La crisis de 1917 fue uno de los momentos más graves de la crisis de la Restauración durante el reinado de Alfonso XIII. Se trató de una triple crisis: militar, política y social, que puso en evidencia la debilidad del sistema.
Dimensiones de la crisis
- Crisis militar: Se manifestó con la creación de las Juntas de Defensa en 1916. Los militares protestaban por la pérdida de poder adquisitivo debido a la inflación y por el sistema de ascensos, que favorecía a los destinados en Marruecos. En 1917 presentaron un manifiesto con sus reivindicaciones, y el rey Alfonso XIII las apoyó, lo que reforzó el papel del ejército en la política.
- Crisis política: Se produjo cuando el gobierno suspendió las garantías constitucionales y cerró las Cortes. Como respuesta, la Lliga Regionalista organizó en Barcelona la Asamblea de Parlamentarios, que reclamaba una reforma del sistema político y mayor autonomía para Cataluña. Sin embargo, el movimiento fracasó por la falta de apoyo y sus divisiones internas.
- Crisis social: Se manifestó en una huelga general convocada por la UGT y la CNT en agosto de 1917, motivada por el aumento de los precios y las malas condiciones de vida. La huelga tuvo gran seguimiento en varias ciudades, pero fue duramente reprimida por el gobierno, con detenciones y condenas.
En conclusión, la crisis de 1917 debilitó gravemente el sistema de la Restauración, mostrando su incapacidad para resolver los problemas del país y abriendo el camino a su descomposición final.
1. Constitución de 1876 y sistema político de la Restauración
La Constitución de 1876 fue la base del sistema político de la Restauración borbónica, instaurada tras la llegada al trono de Alfonso XII en 1874. Fue impulsada por Antonio Cánovas del Castillo con el objetivo de garantizar la estabilidad política.
Características principales
- Carácter moderado y flexible: Establecía una monarquía fuerte con soberanía compartida entre el rey y las Cortes.
- Derechos y libertades: Se reconocían derechos como la libertad de expresión o asociación, aunque podían ser limitados por leyes.
- Sufragio: Inicialmente censitario, ampliado en 1890 al sufragio universal masculino.
- Turno pacífico: El elemento clave fue el turno de partidos entre el Partido Conservador (Cánovas) y el Partido Liberal (Sagasta).
Sin embargo, este sistema no era democrático, ya que las elecciones estaban manipuladas mediante el caciquismo, una red de control local que aseguraba los resultados mediante el fraude. Además, se estableció un Estado centralista y el catolicismo como religión oficial.
2. La crisis de la Restauración
Durante el reinado de Alfonso XIII, el sistema entró en una profunda crisis debido a múltiples problemas:
- Inestabilidad política: El turnismo se debilitó por divisiones internas y la incapacidad de formar gobiernos estables.
- Conflictividad social: Crecimiento del movimiento obrero (UGT y CNT) y auge de los nacionalismos.
- Semana Trágica de Barcelona (1909): Provocada por el reclutamiento para la guerra de Marruecos, generó una gran protesta social reprimida duramente.
Todos estos problemas culminaron en 1917. A partir de entonces, el régimen entró en una fase de descomposición, con el pistolerismo en Cataluña y revueltas en el campo andaluz, desembocando finalmente en el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.
3. El anarquismo y el movimiento obrero
El anarquismo fue una de las principales corrientes del movimiento obrero en España. Defendía la eliminación del Estado y de toda autoridad para crear una sociedad basada en la libertad y la igualdad.
Evolución histórica
- Orígenes: Llegó a España a través de la AIT y se consolidó en el Congreso de Zaragoza de 1872.
- Clandestinidad: Tras 1874, las organizaciones obreras fueron prohibidas. Algunos sectores defendieron la violencia mediante la “propaganda por el hecho”.
- Organización: En 1881 se fundó la Federación de Trabajadores de la Región Española (FRTE).
- Anarcosindicalismo: A finales del siglo XIX, el movimiento evolucionó hacia la lucha obrera mediante sindicatos y huelgas.
En conclusión, el anarquismo fue una corriente clave, caracterizada por su rechazo al Estado y su evolución hacia formas de organización sindical.