La Restauración Borbónica: Orígenes y Consolidación
Se denomina Restauración a la vuelta de los Borbones a España en la persona de Alfonso XII en 1875, así como al régimen político del último cuarto del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX. Se buscó el fin de los pronunciamientos militares, la prosperidad económica y la estabilidad.
El sistema de la Restauración está ligado a la figura de Antonio Cánovas del Castillo. Su pensamiento político fue antidemocrático y contrario al sufragio universal. Sin embargo, fue un político que buscó el consenso entre las fuerzas liberales en las que se cimentó el régimen.
El camino hacia la Monarquía
El golpe de Pavía, en 1874, disolvió las Cortes republicanas y dio paso a un gobierno presidido por Serrano y dominado por viejos políticos como Martos y Sagasta. El año 1874 fue un periodo de transición que se movía entre dos alternativas: consolidar un régimen de carácter republicano unitario, bajo la dirección de Serrano, que permitiera recuperar los principios de la revolución de 1868, o preparar la restauración de la Monarquía en la dinastía borbónica.
La preparación de la restauración en la persona del príncipe Alfonso de Borbón se aceleró a finales de 1874. La cobertura ideológica la logró Cánovas con la difusión del Manifiesto de Sandhurst, que apelaba a la necesidad de restaurar una monarquía hereditaria y constitucional, acorde con la tradición española. El ejército hizo lo restante mediante un pronunciamiento dirigido desde Sagunto por el general Martínez Campos. Comenzaba la Restauración.
La Constitución de 1876 y el Mecanismo Político
El mecanismo político canovista tuvo su formulación legal en una nueva Constitución, aprobada en 1876. El anteproyecto del texto fue preparado por una comisión presidida por Alonso Martínez, aunque el verdadero inspirador fue Cánovas. Sus características fueron:
- Soberanía compartida: Afirmación del principio de soberanía compartida por el rey y las Cortes.
- Cortes bicamerales: Compuestas por el Congreso (sufragio censitario) y el Senado (integrado por senadores por derecho propio, vitalicios nombrados por el rey, elegidos por corporaciones y mayores contribuyentes).
- Atribuciones de la Corona: Ampliación del poder real, que mantiene el ejecutivo, designa al jefe de gobierno, veta leyes, nombra senadores, disuelve Cortes, otorga indultos y dirige el ejército.
- Derechos y libertades: Reconocimiento de derechos fundamentales, aunque leyes como la de imprenta o el Código penal restringieron libertades y facilitaron el control gubernamental.
- Religión: Reconocimiento de la religión católica como oficial del Estado, aunque se permite la libertad religiosa.
- Sufragio: Desaparición del sufragio universal hasta 1890.
El Turnismo y el Caciquismo
La práctica del turnismo fue uno de los rasgos esenciales de la Restauración. El Partido Conservador y el Partido Liberal debían alternarse con los siguientes objetivos:
- Evitar que un partido monopolizara el poder y recurriera a pronunciamientos militares.
- Asegurar la estabilidad y evitar que partidos ajenos al régimen accedieran al poder.
- Mantener el orden socioeconómico.
El sistema de rotación seguía estos pasos: cuando el partido en el poder sufría tensiones, el rey llamaba al otro partido, otorgaba el decreto de disolución de las Cortes y se preparaban elecciones manipuladas mediante el encasillado y el pucherazo. Incluso con la implantación del sufragio universal (1890), el sistema se mantuvo gracias al caciquismo, donde el cacique actuaba como mediador entre el Estado y la comunidad en el ámbito rural.
La Regencia de María Cristina y la Crisis de Fin de Siglo
En 1885, Alfonso XII falleció y su viuda, María Cristina de Habsburgo, asumió la regencia. Cánovas y Sagasta firmaron el Pacto de El Pardo para garantizar el turnismo y la estabilidad. La Regencia comenzó con el largo gobierno de Sagasta, que promulgó leyes clave como la Ley de Asociaciones y la Ley de Sufragio Universal.
Sin embargo, la corrupción y el fraude electoral persistieron. En 1895 comenzó una nueva insurrección en Cuba que culminaría en el desastre de 1898. Poco antes, en 1897, Cánovas del Castillo fue asesinado por un anarquista.
Oposición y Nacionalismos
El sistema marginó a las clases populares y al proletariado, dando lugar a diversas fuerzas de oposición:
- Republicanismo: Marcado por la fragmentación y la represión, aunque logró unirse en la Unión Republicana (1903).
- Carlismo: Debilitado tras su derrota en 1876 y la alianza Iglesia-Estado.
- Nacionalismos: El catalanismo (Lliga Regionalista, Prat de la Riba) y el nacionalismo vasco (PNV, Sabino Arana) surgieron como respuesta a la centralización.
- Movimiento obrero: Dividido entre el anarquismo (violencia terrorista) y el socialismo (PSOE, fundado por Pablo Iglesias en 1879).
Tras el desastre de 1898, el régimen entró en una fase de decadencia bajo el reinado de Alfonso XIII, agravada por los problemas en Marruecos, lo que desembocó en el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.