Introducción: El origen de nuestro conocimiento
En nuestra vida cotidiana siempre estamos aprendiendo, pero a veces no está claro de dónde proviene ese conocimiento. En ocasiones, creemos que solo necesitamos pensar y razonar; otras veces, sentimos que entendemos algo solo cuando lo vivimos. ¿Debemos confiar más en lo que experimentamos o en lo que deducimos? Este debate entre razonar y experimentar ha marcado la historia de la filosofía y sigue siendo relevante, porque afecta cómo entendemos el mundo y cómo tomamos decisiones.
En esta disertación, argumentaré que el conocimiento debe basarse principalmente en la experiencia. Esta es la única forma en que nos conectamos directamente con la realidad y podemos comprobar si lo que creemos es verdadero. A partir de esta idea, examinaré argumentos que apoyan esta postura y también presentaré críticas al racionalismo.
Argumentos a favor de la experiencia (Empirismo)
1. La experiencia como fuente de aprendizaje auténtico
El aprendizaje más auténtico aparece cuando una persona vive directamente las situaciones. Muchas ideas no se entienden del todo hasta que se experimentan, porque la experiencia aporta una comprensión que no se obtiene solo mediante el pensamiento abstracto. El empirismo defiende que la mente humana es una «tabula rasa», como explica John Locke: no nacemos con ideas innatas, sino que todo lo que sabemos procede de lo que vemos, tocamos, oímos o sentimos. La experiencia es el origen real de nuestras ideas.
2. El reconocimiento de los límites y la actitud crítica
Reconocer los límites del conocimiento humano es fundamental. Esto nos ayuda a evitar la presunción de que lo sabemos todo, permitiéndonos ser más prudentes y críticos. El empirismo nos ayuda a evitar el dogmatismo, recordándonos que no siempre podemos estar seguros de todo. David Hume sostenía que debemos ser escépticos con respecto a la metafísica; afirmaba que si no podemos percibir algo a través de los sentidos, no podemos asegurar su veracidad. Esto nos obliga a contrastar nuestras ideas con hechos y no solo con lo que consideramos lógicamente coherente.
3. La verificación de la verdad a través de la observación
Pensar algo no garantiza su veracidad. Solo cuando comparamos una idea con lo que realmente sucede podemos saber si funciona o si debemos modificarla. Según Hume, solo son válidas las ideas que provienen de impresiones experimentadas. La razón puede construir teorías lógicas, pero si no se basan en la observación, pueden carecer de realidad. La ciencia contemporánea respalda esta visión: todo postulado científico debe ser comprobable y replicable. Tanto David Hume como la ciencia moderna coinciden en que la experimentación y la observación son los pilares del conocimiento real.
Crítica al racionalismo: Los riesgos de basarse solo en la razón
1. El distanciamiento de la realidad
Es posible construir sistemas lógicos impecables que no tengan ninguna relación con el mundo real si no se verifican mediante la experiencia. Mientras el racionalismo postula la existencia de ideas innatas, el empirismo sostiene que no hay pruebas de que estos conceptos abstractos existan sin una percepción previa. Como señala Hume, una idea puede ser lógica y, sin embargo, no tener existencia fuera de nuestra mente. El empirismo critica la aceptación de conceptos abstractos que no pueden ser vistos ni tocados.
2. La necesidad de los sentidos como vía de acceso
Aunque los sentidos puedan fallar ocasionalmente, representan nuestra única vía de acceso al mundo exterior. Sin ellos, la razón carecería de contenido sobre el cual trabajar. Aunque pensadores como Descartes desconfiaban de los sentidos por ser a veces engañosos, otros filósofos argumentan que no es lícito descartarlos por completo. La ciencia requiere observación, medición y experimentación; comenzamos a comprender el entorno a través de lo que percibimos sensorialmente.
3. El peligro del dogmatismo y las verdades absolutas
La pretensión de que la razón puede alcanzar verdades universales y necesarias puede derivar en sistemas de pensamiento cerrados que no admiten revisión. El racionalismo cartesiano busca una certeza absoluta basada en ideas «claras y distintas». Sin embargo, el exceso de confianza en la razón puede generar estructuras rígidas. En contraposición, el empirismo nos enseña que el conocimiento es siempre revisable y depende de la experiencia acumulada, fomentando una visión más flexible del mundo.
Conclusión
Considero que el conocimiento debe basarse principalmente en la experiencia, porque es el vínculo directo con la realidad que nos permite validar nuestras creencias. Si bien la razón es necesaria para organizar nuestras vivencias, no puede sustituir el contacto directo con el mundo. El empirismo ofrece una visión más crítica, flexible y cercana a la ciencia y a la vida cotidiana, evitando dogmatismos y recordándonos que el conocimiento humano es un proceso en constante revisión.