Educación Platónica
Para Platón, la educación (paideia) consiste en salir al exterior de la caverna, en pasar del mundo sensible al inteligible, es decir, en transitar de la ignorancia a la sabiduría. El alma humana posee dos maneras de conocer: la opinión (doxa), que no proporciona una verdad auténtica, y la ciencia (episteme). Platón afirma que las opiniones no poseen una verdad auténtica, puesto que sobre una misma cosa no puede haber dos juicios contradictorios. Hemos de fijar la atención sobre un objeto auténtico, inteligible, que esté iluminado por la verdad.
Las Formas de Conocimiento Platónicas
Las formas de conocimiento según Platón son:
- La imaginación (eikasia)
- La creencia (pistis)
- El pensamiento (dianoia)
- La inteligencia (noesis)
Las dos primeras no nos proporcionan un verdadero conocimiento. El pensamiento es el modo de conocer matemático, un modo que nos garantiza la verdad. La inteligencia es la noción con la que el alma humana conoce las ideas, sirviéndose de la dialéctica. La dialéctica es el verdadero método filosófico mediante el cual pasamos de la opinión a la ciencia; es el camino que nos proporciona conocimiento y verdad.
La Teoría de la Reminiscencia
Para Platón, el ser humano nace con una serie de conocimientos innatos (cosa que expresa en el mito del carro alado, de su obra Fedro). Es la conocida teoría de la reminiscencia: aprender no es adquirir conocimientos, sino recordarlos; pues el alma, antes de encarnarse en un cuerpo, vive en el mundo de las ideas (inteligible) y es eterna, al contrario que el cuerpo. Por lo tanto, para aprender tan solo ha de recordar aquellas cosas que ya sabía.
La Filosofía Política de Platón: El Rey-Filósofo
La teoría de Platón, desde una perspectiva política, se basa en que todo aquel que quiera gobernar ha de salir al exterior de la caverna, alcanzar la Idea de Justicia y la Idea de Bien, objeto último de conocimiento, que es necesario conocer para proceder sabiamente en la vida privada y pública, en la vida ética y política. Platón afirma que la ciencia política debe encontrar las leyes ideales y, por consiguiente, formar una unidad con la filosofía. La política no será ciencia más que cuando los reyes sean filósofos.
Esta es la tesis del rey-filósofo, según la cual, la polis perfecta sería aquella formada por tres estamentos:
- En el nivel más bajo estarían los campesinos/artesanos, aquellos que proporcionan la supervivencia de la polis y cuya virtud ética sería la templanza.
- En el nivel intermedio estarían los guardianes/guerreros, quienes tienen el deber de defender la polis, con su valentía.
- Finalmente, en la cúspide estamental encontraríamos al rey-filósofo, quien ha llegado a su posición tras un gradual proceso de educación (gimnasia, música, matemáticas y filosofía). Este sería el encargado de gobernar la ciudad, de forma prudente.
Todos estos estamentos tendrían como punto de equilibrio o unión la justicia. Así, podríamos decir que el fin último de la educación desde el punto de vista político es crear reyes-filósofos.
El Hombre como Imagen de Dios en San Agustín
El Dios cristiano es único y creador, pues es causa formal del mundo (hace a su imagen y semejanza al ser humano). Según San Agustín, Dios crea el mundo tomando como modelo de las cosas a las ideas, que están contenidas en su mente divina. En Él todo es perfección y en Él está el fundamento del universo, de su orden físico, intelectual y moral, conteniendo los modelos de todos los seres.
El hombre es para San Agustín el gran milagro de Dios, quien lo ha creado como homo rectus para que tenga conciencia de su dignidad, conferida por haber sido hecho a imagen y semejanza del Creador. El dogma de la Trinidad, la distinción de tres personas divinas en una única esencia, es para San Agustín una naturaleza subsistiendo en tres personas. Dios hace a su imagen y semejanza al hombre, según la propia naturaleza divina que contiene tres personas. Por eso somos, conocemos que somos, y amamos este ser y este conocer.
El alma es como el Padre, el Hijo como el Verbo, y la relación entre ambos es una vida como el Espíritu Santo. Los tres aspectos del hombre se manifiestan en las tres facultades del alma humana:
- La memoria constituye la vida. El Padre es el ser. Somos.
- La inteligencia constituye la mente. El Hijo es el conocimiento. Conocemos.
- La voluntad constituye la sustancia del alma. El Espíritu Santo es amor. Amamos.
Luego, si el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, significa que puede buscarlo para amarlo y constituir ese hombre nuevo, caracterizado por su progresivo acercamiento a Dios.
La Creación y el Ejemplarismo Agustiniano
La perfección de Dios se refleja en el orden del mundo, que tiene su origen en el Génesis, y son las razones causales las que dan lugar al mundo empírico en el desarrollo del tiempo. La Creación es para San Agustín una acción de la voluntad divina en la que se crea todo lo que existe, existió y existirá. Todos los seres se crearon en el Génesis conforme a las ideas que están contenidas en la mente divina y son los modelos conforme a los que Dios ha creado el mundo.
He aquí el ejemplarismo agustiniano: las cosas creadas tienen sus ideas en Dios; las conocía desde antes de la Creación como ejemplares eternos y finitos de su divina esencia. Las ideas son el arquetipo de la Creación. La esencia de las cosas está en la mente divina desde toda la eternidad. Las ideas divinas son razones estables e inmutables de las cosas, que no fueron formadas sino que están eternamente en la mente de Dios y son siempre iguales. No nacen ni mueren, sino que todo cuanto nace o muere se forma según ellas.