Historia del Régimen Franquista: De la Autarquía a la Transición

Evolución política

Entre 1939 y 1945, el régimen se adaptó al contexto internacional de la Segunda Guerra Mundial. Franco mantuvo dos principios clave: su permanencia en el poder y el anticomunismo. En esta etapa, conocida como los “gobiernos azules”, Serrano Suñer impulsó un Estado de inspiración fascista con falangistas, militares y miembros de la ACNP.

Durante la guerra, España pasó por varias fases: primero se adhirió al Pacto Antikomintern (1939), luego adoptó la no beligerancia y la neutralidad, manteniendo contactos con Hitler en Hendaya y Mussolini en Bordighera, apoyando al Eje de forma económica y estratégica. En 1941 envió la División Azul al frente de Leningrado, lo que supuso una “beligerancia limitada”.

A partir de 1942, con el avance de los Aliados, Franco se distanció del Eje y se acercó progresivamente a posiciones más neutrales. En 1943 se prohibió definir el régimen como fascista y comenzó un giro hacia los Aliados, influido también por la oposición de monárquicos, carlistas y parte del ejército.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el régimen sufrió un fuerte aislamiento internacional al identificarse con los fascismos derrotados. La presión de la URSS, México y otros países con exiliados republicanos fue intensa. En 1946, Francia, Reino Unido y Estados Unidos exigieron un gobierno representativo, y la ONU recomendó la retirada de embajadores, además de excluir a España del Plan Marshall.

Franco respondió reforzando el nacionalismo mediante propaganda. Para mejorar su imagen exterior, el régimen se presentó como “democracia orgánica” y defendió su carácter católico y anticomunista. En 1945 se promulgó el Fuero de los Españoles como aparente reconocimiento de derechos.

Se introdujeron cambios limitados como la elección de algunos concejales en 1946, aunque sin democracia real. En 1947 se aprobó la Ley de Sucesión en referéndum, que definía España como una monarquía católica y otorgaba a Franco el poder de designar sucesor. También se crearon Cortes orgánicas basadas en familias, municipios y sindicatos, manteniéndose el control total del régimen.

Desde 1947, el inicio de la Guerra Fría favoreció al régimen por su fuerte anticomunismo. Estados Unidos cambió su postura y pasó a ver a España como un aliado estratégico. Esto llevó al fin del aislamiento: en 1950 la ONU levantó el veto, en 1951 España entró en organismos internacionales y en 1953 se firmó el Pacto de Madrid. Este acuerdo permitió a EE. UU. establecer bases militares en España (Torrejón, Zaragoza, Morón y Rota) a cambio de ayuda económica y militar. Ese mismo año se firmó un Concordato con el Vaticano, reforzando el papel de la Iglesia.

España no entró en la OTAN ni recibió el Plan Marshall, pero en 1955 ingresó en la ONU. En 1956 se reconoció la independencia de Marruecos y en 1959 se consolidó el régimen con la visita de Eisenhower. Tras el fin del aislamiento, hubo crecimiento económico, aunque en 1957 el Estado estaba en crisis. Se formó un gobierno de tecnócratas que impulsó el Plan de Estabilización (1959), iniciando el desarrollo económico de los años 60. En 1969 Franco designó a Juan Carlos como sucesor, mientras se introdujeron pequeñas reformas como la Ley de Prensa y la de Libertad Religiosa.


Evolución económica

La guerra provocó una grave crisis económica en España: descenso de población, destrucción de la producción y desorganización general. Además, el aislamiento tras la II Guerra Mundial impidió la ayuda exterior. Hasta 1959 se mantuvo una política autárquica e intervencionista, que resultó poco eficaz, y no se recuperó el nivel de vida de 1936 hasta 1952.

  • Etapa de autarquía: Se intentó impulsar la industria con escasos recursos, creando el Instituto Nacional de Industria (INI, 1945). Se nacionalizaron sectores clave (ferrocarriles, aerolíneas, telecomunicaciones) y surgió SEAT en 1950.
  • Crisis agrícola: Hubo escasez de alimentos, racionamiento y control de precios hasta 1952, lo que favoreció el mercado negro (estraperlo).
  • Cambio de modelo: Desde 1957, los tecnócratas vinculados al Opus Dei asumieron la gestión. En 1959 se aprobó el Plan de Estabilización, que liberalizó la economía, facilitó las importaciones y devaluó la peseta, dando paso al desarrollismo.

Desde 1962 se pusieron en marcha los Planes de Desarrollo. Entre 1960 y 1975, España vivió un fuerte crecimiento económico impulsado por inversiones extranjeras, turismo y remesas de emigrantes. Sin embargo, la crisis del petróleo de 1973 frenó el crecimiento y aumentó la conflictividad laboral.


2 Transformaciones sociales

Entre 1939 y 1959, España mantuvo fuertes desigualdades sociales. La protección social avanzó lentamente con el seguro de vejez (1939) y el seguro obligatorio de enfermedad (1942). El sindicalismo era obligatorio y estaba controlado por el régimen.

Entre 1957 y 1970, se produjo una transformación profunda: de un país rural a uno urbano, industrial y de servicios. Surgió una nueva clase media urbana. La emigración, primero a América y luego a Europa Occidental, fue clave para reducir el paro y equilibrar la economía mediante remesas.

Avances y cambios culturales:

  • Educación: La Ley General de Educación de 1970 amplió la escolarización obligatoria.
  • Sanidad: Mejora en la cobertura del seguro obligatorio.
  • Mentalidad: La sociedad se volvió más moderna y consumista. La influencia de la Iglesia disminuyó tras el Concilio Vaticano II, y la juventud comenzó a adoptar valores europeos, rechazando la censura y el autoritarismo.

La oposición al régimen

En los primeros años, la oposición estaba desorganizada por la represión y el exilio (guerrillas o maquis). En los años 50 y 60, la oposición se reorganizó (PSOE, PCE, nacionalismos vasco y catalán) y aumentó la conflictividad social con la aparición de Comisiones Obreras y ETA (1959).

Estructura de fuerzas al final del régimen:

  • Franquistas: Divididos entre los inmovilistas (búnker), que rechazaban cambios, y los aperturistas, que buscaban una transición controlada.
  • Oposición: Muy fragmentada, desde la derecha democrática hasta la izquierda radical. Destacaron la creación de la Junta Democrática (1974) y la Plataforma de Convergencia Democrática (1975).

2 La etapa final del franquismo: los años 70

Los últimos años estuvieron marcados por el deterioro político y el envejecimiento de Franco. En 1973, Carrero Blanco fue nombrado presidente del Gobierno, pero su asesinato por ETA desestabilizó los planes de continuidad. El gobierno de Arias Navarro (1974) fracasó en su intento de apertura, aumentando la represión.

La situación interna se agravó con el terrorismo (ETA, FRAP, GRAPO) y la presión internacional. Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, se abrió la posibilidad de una transición hacia un sistema democrático.