Generación del 98 y Modernismo
El Modernismo y la Generación del 98 son dos movimientos paralelos que, a finales del S. XIX y principios del XX, manifiestan su descontento ante el momento que les tocó vivir, reflejando la crisis en todos los sentidos que afectaba a Europa. En España, esta crisis culminará con la pérdida de las últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Políticamente, el fracaso de la Restauración da paso a un sistema bipartidista de conservadores y liberales, agudizándose el caciquismo. Socialmente, aumenta la diferencia entre clases, llevándose a cabo levantamientos obreros. Ambos movimientos logran una renovación del lenguaje literario y rechazan el presente, pero desde dos puntos de vista distintos.
El Modernismo
El Modernismo se desarrolla aproximadamente entre 1885 y 1915. Tiene su cuna en Hispanoamérica y su principal impulsor será el nicaragüense Rubén Darío con su primera obra Azul (1888). Su característica básica es el desprecio hacia lo vulgar y la forma de vida burguesa, lo que llevará a estos autores a evadirse de su realidad, creando mundos llenos de belleza pero con un fondo de melancolía.
El Modernismo está influenciado por:
- Autores románticos como Bécquer (el intimismo).
- Dos movimientos poéticos franceses del último tercio del XIX:
- El Simbolismo: de donde toman el uso del símbolo para mostrar una realidad última, la musicalidad y lo sensorial.
- El Parnasianismo: que defiende el arte por el arte, la perfección formal y el gusto por temas mitológicos, exóticos y lejanos.
En España, Manuel Machado (Alma, Ars moriendi) será el máximo representante de este movimiento, poeta que escribirá también poesía popular andaluza (Cante Hondo).
Varios autores de la Gº 98 comenzaron su trayectoria siguiendo la estética modernista, destacando:
- Valle-Inclán (Sonatas, 4 relatos en prosa que coinciden con las estaciones del año y que cuentan la autobiografía ficticia del Marqués de Bradomín).
- Antonio Machado (Soledades).
Es especialmente importante la obra de la primera etapa del autor novecenista Juan Ramón Jiménez, que sigue esta estética (Soledad sonora o Alma de violeta). Estos autores crearán una literatura de los sentidos, renovando el lenguaje poético y cuidando extremadamente la forma.
La Generación del 98
La Gº 98 reúne a un conjunto de escritores unidos por la misma insatisfacción hacia su realidad; este grupo lo forman Unamuno, Azorín, Baroja, Valle-Inclán, Maeztu y Antonio Machado. Centran su preocupación por España en Castilla. Esta se convierte en la representante de la esencia de España, de sus tradiciones, de su cultura, de su gente; la intrahistoria (término inventado por Unamuno para referirse a la verdadera historia, la historia de miles de personas anónimas que con su trabajo crean la historia) será un tema recurrente en sus obras. Les servirá para mostrar la necesidad de europeización, siguiendo las tendencias regeneracionistas iniciadas por Ganivet y Costa. También mostrarán sus reflexiones existenciales sobre la vida, la fe, la muerte, el tiempo… su pesimismo vital.
Géneros en la Gº 98
El género por excelencia será la prosa:
- Novela: Destacan Baroja, autor que ha perdido la fe en el hombre y que muestra en sus trilogías su visión negativa y desesperanzada (El árbol de la ciencia, Zalacaín el aventurero…). Azorín que destaca por su estilo impresionista (La voluntad) o Unamuno, que crea las nívolas, relatos donde mezcla la narración con reflexiones filosóficas que giran en torno a sus dudas existenciales como muestra en San Manuel Bueno, mártir, donde refleja la lucha entre la necesidad de creer y la razón.
- Ensayo: Destaca especialmente Azorín (Castilla), Unamuno (Del sentimiento trágico de la vida), Valle-Inclán (La lámpara maravillosa) o Machado (Juan de Mairena).
En la poesía, aunque es un género que cultivó la mayoría de los autores, destaca Antonio Machado, Campos de Castilla, obra clave donde une a las preocupaciones noventayochistas sus inquietudes personales que son reflejadas en el paisaje castellano.
Por último, la renovación teatral viene de la mano de Valle-Inclán y su creación del esperpento en Luces de Bohemia; en esta obra de 15 actos, el autor cuenta la última noche del poeta ciego Max Estrella con su “lazarillo” Don Latino de Hispalis, por las calles de Madrid, paseo que sirve al escritor para mostrar la decadencia de las distintas clases sociales, la administración, la literatura,.., mostrando la realidad distorsionada como si se reflejara en un espejo cóncavo. Todos estos autores rechazan el realismo anterior pues miran a España con un fuerte subjetivismo. En cuanto a su estilo, cada autor busca su estilo personal, creando términos nuevos o recuperando otros perdidos.
Novecentismo y Vanguardias
En torno a 1910 los poetas modernistas y los hombres del 98 han dado ya sus mejores frutos. Aparece entonces una nueva generación formada por un grupo de escritores que aunque no tienen conciencia de grupo, sí poseen ciertas características en común. Es la generación del 14 o Novecentismo.
El Novecentismo (Generación del 14)
Son intelectuales, con una sólida formación académica, que reflexionan sobre España pero desde un punto de vista menos dramático que los autores del 98. Rechazan el sentimentalismo a favor de la razón y la ciencia, por lo que en sus obras predomina la exposición de ideas, de ahí que predomine el ensayo sobre cualquier otro género. Influidos por las vanguardias europeas, defienden el arte puro y muestran una clara preocupación formal buscando siempre la obra bien hecha.
- José Ortega y Gasset, uno de nuestros filósofos más importantes y de gran influencia posterior, mostrará sus ideas estéticas en La deshumanización del arte (1925); en La rebelión y las masas plantea temas sociológicos y defiende la necesidad de que exista una minoría selecta que dirija al pueblo. Creará la Revista de Occidente, instrumento de difusión de las nuevas corrientes culturales y de gran importancia para la Gª 27.
- Otros ensayistas son Eugenio D´Ors, Gregorio Marañón, M.Azaña o Madariaga.
- El novelista más destacado de esta generación es Gabriel Miró, que dentro de la novela lírica escribirá Nuestro Padre San Daniel. Pérez de Ayala tenderá a la novela intelectual en un acercamiento al ensayo.
- Juan Ramón Jiménez, premio Nobel en 1956, es el poeta de esta generación. Es el gran renovador de nuestra poesía contemporánea. Sus primeras obras siguen la estética modernista (La soledad sonora), pero pronto la abandona para centrarse en la poesía pura. Es una poesía conceptual, sin anécdota, que busca lo esencial y que se identifica con la belleza, la eternidad y lo absoluto; dentro de esta etapa destacan Diario de un poeta recién casado (1917) y Eternidades (1918). Su última etapa, que él mismo llamó “suficiente o verdadera”, profundiza en el conocimiento y la aspiración de lo infinito (Animal de fondo, 1949). Escribe para una minoría pero eso no evita que se convierta en el gran maestro de generaciones posteriores.
Las Vanguardias
El Novecentismo coincide con las vanguardias, distintos movimientos poéticos que tienen lugar entre la 1ª y la 2ª Guerra Mundial y que buscan mostrar el momento que se está viviendo. Se caracterizan por romper con todo; tienen mucho de juego y de ironía, rechazan todo lo anterior, defienden la autosuficiencia del arte, la experimentación y la renovación. Son movimientos efímeros de alcance internacional que rompen los límites entre las distintas expresiones artísticas (Dalí, Lorca y Buñuel).
Movimientos Vanguardistas Destacados
- Cubismo: Surgió con la obra pictórica de Picasso y donde destacan los caligramas de Apollinaire (poemas visuales).
- Futurismo: Traducen el frenesí de la vida moderna jugando con los espacios en blanco, la tipografía, la falta de sintaxis…
- Dadaísmo: Es el movimiento más radical y absurdo, muestra del nihilismo total que provoca, propone propuestas ilógicas, sin reglas.
- Surrealismo: Creada por Bretón, “rehumaniza” la poesía; basada en las teorías sobre el subconsciente de Freud, defenderá la escritura automática y utilizará imágenes oníricas para expresarse. Será el movimiento de mayor repercusión en España.
Difusión de las Vanguardias en España
Ramón Gómez de la Serna introdujo los “ismos” en España, a través de su revista Prometeo y de las tertulias del “Pombo”. El primer manifiesto que tradujo fue el que recogía las bases del Futurismo creado por Marinetti. Tanto la obra como la vida de este autor son una perpetua ruptura con las convenciones. Su principal aportación a la literatura es la creación, en 1914, de la Greguería que él mismo define como metáfora + humor.
El Ultraísmo y el Creacionismo son dos movimientos vanguardistas que surgen en el ámbito hispánico.
- Creacionismo: Huidobro (Chile) será el impulsor, en 1918, del Creacionismo que promueve la idea de crear una nueva realidad. Este movimiento será seguido por autores de la Gº del 27 como Gerardo Diego.
- Ultraísmo: Apareció el mismo año en España y mezclará distintos ismos europeos como el futurismo, el cubismo y el dadaísmo; su premisa será “ir más allá” a través de imágenes y metáforas sorprendentes, sentido lúdico de la creación estética. El autor más destacado será Guillermo de la Torre.
Generación del 27
El homenaje a Góngora puede ser considerado el acto central para la formación del grupo. En el Ateneo de Sevilla se reunieron Alberti, Lorca, Jorge Guillén, Dámaso Alonso y Gerardo Diego, entre otros, para conmemorar el tercer aniversario de la muerte del poeta. A esta nómina se le sumarán Pedro Salinas, Cernuda, Aleixandre y Miguel Hernández.
Rasgos Generacionales y Estilo
Sus rasgos generacionales son su edad aproximada, su formación, su relación de amistad y actividades comunes como la docencia o su paso por la Residencia de Estudiantes. Admiran a los clásicos como Manrique, Lope de Vega, Quevedo, Fray Luis y, especialmente, Góngora, al que consideran el creador del lenguaje poético. Recibirán influencia directa de:
- Bécquer y su intimismo.
- Juan Ramón Jiménez y su poesía pura.
- Machado.
- Gómez de la Serna.
- Ortega y Gasset.
- De las vanguardias toman la deshumanización del arte, la modernidad en los temas y el tratamiento de las imágenes.
En cuanto al estilo, combinan a la perfección tradición y renovación; junto a los romances o los sonetos, dominarán el verso libre o los versículos y experimentarán con el ritmo y la métrica. Conseguirán un perfecto equilibrio entre la tradición y la vanguardia, y entre lo culto y lo popular. La metáfora se convierte en el recurso literario más importante.
Etapas de la Generación del 27
Aunque cada autor evoluciona de forma diferente se pueden diferenciar tres etapas comunes:
1. Etapa de Iniciación (hasta 1927)
Se inspiran en:
- La poesía de Bécquer (P. Salinas, Presagios).
- J.R Jiménez y la poesía pura (J. Guillén, Cántico, V Aleixandre, Ámbito).
- La poesía más clásica (G. Diego, Versos humanos, Alberti, Cal y canto o M. Hernández, Perito en lunas, de corte neogongorista).
- La poesía más popular con obras como Marinero en tierra de Alberti o Romancero de Lorca.
- Las vanguardias como el futurismo de P. Salinas con su obra Fábula y signo o como el creacionismo de G.Diego (Imagen o Manual de espuma).
2. Etapa de Plenitud
Coincide con la difusión del surrealismo, teniendo ejemplos como:
- Poeta en Nueva York, de Lorca.
- Donde habite el olvido de Cernuda.
- La destrucción o el amor de Aleixandre.
- Sobre los ángeles de Alberti.
Es una etapa en la que la poesía se rehumaniza y, bajo la influencia de P.Neruda, se vuelve “impura” y da lugar a contenidos más humanos como la poesía social. Ejemplo de ello es Viento del pueblo de M. Hernández, o El poeta en la calle de Alberti. También se escribirá una poesía neorromántica como Los placeres prohibido, de Cernuda y otra donde se hace eco de problemas colectivos (Historia del corazón de V. Aleixandre o Hijos de la ira de D. Alonso).
3. Etapa Posterior a la Guerra Civil
El grupo se dispersa y cada uno sigue su evolución. Lorca y M. Hernández han muerto y muchos escribirán desde el exilio mostrando su nostalgia hacia España o preocupaciones existenciales. En esta etapa destacan, entre otros, los poemas de:
- Cernuda (Desolación de la quimera).
- Salinas (El contemplado).
- J. Guillén (Homenaje).
- G.Diego (Alondra de verdad).
- V. Aleixandre (Poemas de la consumación).
Tendencias del Teatro Anterior a 1936
A principios del siglo XX, el teatro en España es sobre todo comercial y poco innovador, frente a las tendencias experimentales que se daban en Europa durante esta época. Este teatro tradicional fue bien acogido por el público en sus distintas modalidades.
Teatro Comercial y Popular
- En la comedia burguesa destacó la obra de Jacinto Benavente, quien trata temas cotidianos de la burguesía desde un punto de vista crítico muy sutil. Entre sus obras destacan Los intereses creados (1907), una farsa sobre el poder del dinero con los personajes propios de la comedia del arte italiana, o La malquerida (1913).
- Autores como los hermanos Álvarez Quintero o Carlos Arniches cultivarán los sainetes, obras breves de carácter costumbrista que recuperan la tradición de las piezas breves del Siglo de Oro o del XVIII. Sin embargo, Arniches destacará con la tragedia grotesca que plantea con humor pero también con crudeza, aspectos de la sociedad española, como en Las señoritas de Trevélez.
- También se incluye dentro de esta tendencia de corte popular, espectáculos muy diversos como la zarzuela y autores como Chueca o el astracán, subgénero cómico creado por Muñoz Seca, basado en juegos de palabras y equívocos, como muestra La venganza de don Mendo.
- Eduardo Marquina y Villaespesa destacarán por un teatro poético escrito en verso.
Teatro Innovador
Junto a este teatro popular aparecen otras tendencias innovadoras que, al principio, no fueron bien acogidas por el público. Este intento renovador fue llevado a cabo por autores de la Gº del 98 como Unamuno o Azorín, pero será Valle-Inclán quien revolucionará la escena española con la creación del esperpento en Luces de Bohemia.
Valle-Inclán y el Esperpento
Su primer teatro es de tipo modernista. Después de la etapa intermedia del ciclo mítico formada por las Comedias bárbaras y Divinas Palabras, culminará su creación con Luces de Bohemia (1920). Desarrolla en 15 escenas la última noche de la vida de Max Estrella, poeta ciego y desengañado, que recorre las calles de Madrid en compañía de su amigo Don Latino de Hispalis. Este marco le servirá al autor para hacer una ácida denuncia la situación española.
Federico García Lorca
Otra figura fundamental será García Lorca. Comienza su producción con obras experimentales como Así que pasen cinco años, pero destaca por sus tragedias donde mostrará la trágica lucha del hombre, contra un destino del que no puede escapar. Estas obras están protagonizada por mujeres y la muerte aparece en todas ellas, como en:
- Bodas de sangre.
- Yerma.
- La casa de Bernarda Alba (1936): muestra el enfrentamiento entre el autoritarismo de Bernarda, y el deseo de libertad de las hijas, encerradas en su casa a guardar luto tras la muerte del padre.
Además, este autor acercará a los pueblos las obras de Calderón y Lope de Vega con su compañía, La Barraca.
Teatro de Posguerra
Al acabar la Guerra Civil, el público que acude al teatro busca entretenimiento. Es un público burgués y el empresario intentará hacer un teatro comercial. Valle-Inclán y Lorca han muerto y otros dramaturgos, como Max Aub (San Juan) o Alejandro Casona (La dama del alba), se han exiliado. La censura condicionará la producción teatral, el aislamiento supondrá que no se propaguen las tendencias europeas y el cine comienza a ser una seria competencia.
1. Teatro Comercial y de Humor (Hasta 1955)
Desde el final de la guerra hasta 1955, el teatro continúa la línea de comedia burguesa empezada años antes por J. Benavente; por tanto, se continúan con los temas tradicionales con una suave crítica en obras de Pemán, Neville o Luca de Tena.
Junto a este teatro, aparece el teatro del humor. Esta línea se basa en la recreación de situaciones inverosímiles y absurdas y, especialmente, en el uso de un lenguaje muy ingenioso. Destacan:
- Enrique Jardiel Poncela con obras como Eloísa está debajo de un almendro.
- Miguel Mihura con Tres sombreros de copa.
La trayectoria del dramaturgo Antonio Buero Vallejo arranca en esta época con Historia de una escalera (1949), un teatro existencial y social que muestra la imposibilidad de unos vecinos por alcanzar sus sueños, tanto por la realidad que les rodea como por su poca ilusión e iniciativa de los protagonistas para lograrlo. Junto a él escribirá Alfonso Sastre con Escuadra hacia la muerte (1953).
2. Teatro Social (A partir de 1955)
A partir de 1955 se inicia una etapa donde predomina el teatro social. Un nuevo público, el universitario, hará que proliferen dramas con carácter comprometido y testimonial, donde predominan temas como la injusticia social o la desigualdad. La denuncia muchas veces aparece encubierta.
- Buero Vallejo escribirá en esta época obras inspiradas en otros momentos históricos para reflejar su mundo; destacan obras como El concierto de San Ovidio, Las Meninas o Un soñador para un sueño.
- A. Sastre estrenará La mordaza (1954), una obra de corte antifranquista que durará muy poco en cartel.
- L. Olmo, La camisa (1962).
3. Teatro Experimental y de Espectáculo (Década de los 70)
En la siguiente década predomina un teatro que busca renovarse a través de la experimentación. El teatro se basa en el espectáculo, donde se da importancia a la música, la escenografía, la mímica y menos a las palabras. La influencia de Brecht o Artaud fue decisiva.
- Fernando Arrabal sigue esta tendencia creando el teatro pánico con fuertes influjos surrealistas. Destacan obras como Picnic o El cementerio de automóviles.
- Buero Vallejo sigue esta línea con La fundación (1974), drama que lleva al espectador de la mano de su protagonista, mostrándole una realidad que va cambiando a medida que el personaje recobra la cordura.
Este teatro como espectáculo culminará en los siguientes años con compañías teatrales como el TEI (Teatro Experimental Independiente), Els Joglars, La cuadra, La fura dels Baus, La cubana…
4. Vuelta al Realismo (Mediados de los 70 en adelante)
Finalmente, a mitad de los 70, tras años del dominio del teatro experimental, se va volviendo a la estética realista. Desde un punto de vista social y testimonial, los autores se interesan por temas de la vida contemporánea y cotidiana, como la repercusión de la economía, la marginación, las drogas. Esto no excluye los elementos oníricos que se mezclan con la tradición. Destacan obras como Las bicicletas no son para el verano, de F. Fernán Gómez (1984) o Bajarse al moro (1985), de J.L Alonso de Santos.
Estudio de La familia de Pascual Duarte
La familia de Pascual Duarte es publicada en 1942 en Burgos, en un contexto de posguerra, en el que España vive bajo la dictadura del general Franco. Este periodo se caracterizó por el aislamiento internacional, unas durísimas condiciones de vida y la represión política, reflejada, entre otros campos, en la censura.
Censura y Verosimilitud
Cela, a pesar de pertenecer al bando franquista, tuvo que autocensurar ciertos aspectos de su obra de diversas formas, inscritas en la estructura de la novela:
- La presencia del narrador-editor, que quita fragmentos por ser “demasiado repugnantes”.
- El propio Pascual omite cosas que, según él mismo atestigua, le producen “arcadas en el alma”.
Pero según el profesor Antonio Rey “el sentido de la obra está en la mente del lector, y no en el texto”. Estos diferentes puntos de vista, junto a la existencia en la obra de dos cartas de personas cercanas a Pascual durante su vida en la cárcel, dan sensación de verosimilitud y realismo a la novela, además de una mayor complejidad en cuanto a los distintos registros que el autor utiliza para cada personaje.
Argumento y Conciencia
La novela narra la confesión (en primera persona) de un condenado a muerte, en la que Cela, en su condición de escritor, sorprendentemente, crea un mundo. Esta confesión termina en 1922, cuando Pascual mata a su madre años antes de su ejecución a principios de 1940, por lo que sabemos que no le condenan por dicho asesinato, sino por el del conde de Torremejía, en 1936, cuando salió de la cárcel y durante los quince días de revolución vividos en su pueblo al paso de Franco, que se dirigía a Madrid.
A pesar de realizar varios asesinatos (tanto a personas como a animales) entendemos que es este el único que remueve su conciencia, por la dedicatoria de su autobiografía, en la que dice que “al irlo a rematar, la llamó Pascualillo y sonreía”, es decir, había más personas, por lo que para él no es una muerte justa. Esta interpretación quizás sea el aspecto que más ha llamado mi atención, ya que demuestra lo que decía Cela: “el censor puede juzgar lo escrito, pero no lo que la mente del lector juzgue o entienda”.
Características Formales y Estilísticas
El tiempo de la novela constituye una característica original de la misma, en tanto que se publica escasos meses después del final de las acciones narradas, lo que, de nuevo, le da realismo. Por otro lado, hay que destacar la novedad de los finales de capítulos, que dejan mucho por reconstruir e imaginar al lector. Por ejemplo, el primer capítulo comienza con su infancia y termina matando a la perra, pero no sabemos por qué.
Las descripciones (como la del pueblo) presentan un lenguaje propio de un campesino, empleando simbolismos arcaicos y símiles propios del campo, con concreción y sencillez, como la descripción de Almendralejo “como una tortuga baja y gorda, como una culebra enroscada”.
En cuanto al léxico, me ha sorprendido la utilización de adjetivos y sustantivos con connotaciones afectivas (“limpia”, “blanqueada con primor”, “que en nada desmerecía de otras muchas”) al describir la cocina y la casa, centro de la familia, cuando está relatando la destrucción de la misma. ¡Resulta paradójico!
Por último, señalar la influencia de El Lazarillo de Tormes en el ámbito estructural y técnico y en el punto de vista, así como de la novela picaresca, como El Buscón, y los romances. Esto se hace visible en la tendencia a alargar la frase y posponer el verbo, que refleja la tonalidad lamentatoria y resignada de la confesión.
Sugerencias para la Caracterización de Textos
A continuación se plantean una serie de sugerencias para responder a esta pregunta:
1. Datos Externos
En primer lugar, deberemos prestar atención a los datos más externos del texto, como su autor/autora, título, lugar de publicación, etc. Suelen ser una fuente importante de información para fijar la última cuestión y, más importante, para saber a qué aspectos debemos prestar mayor atención.
2. Caracterización del Lenguaje
Se caracterizará, en sus distintos niveles, el tipo de lenguaje utilizado, relacionándolo con la variedad discursiva (narración, descripción, exposición, argumentación, diálogo). Se pueden encontrar los rasgos más frecuentes en los diferentes tipos de texto.
Nivel Fónico
- La mayoría de los textos no presentará características relevantes, pues los textos escritos son los únicos que respetan el sistema fonológico ideal de castellano de 24 fonemas. Con todo, se deberá prestar atención a la entonación predominante, uso de aliteraciones, parónimos, rimas internas…
Nivel Morfológico
Especial atención a las principales categorías gramaticales:
- Uso de nombres abstractos/concretos, individuales/colectivos, etc.
- Adjetivación explicativa o especificativa.
Se deberá prestar especial atención a la morfología verbal, atendiendo a su compleja información gramatical. Sin duda la más relevante suele ser el tiempo: por ejemplo, el empleo del presente de indicativo con valor intemporal en textos científicos, a la presencia de tiempos pretéritos en textos narrativos. Las personas verbales también son unos índices valiosos para la caracterización del texto, especialmente la primera persona, índice manifiesto de subjetividad frente a la tercera, que denota objetividad. Esta dualidad suele tener correlato en el modo verbal, en el que el imperativo destaca por encima de todo, aunque haya múltiples formas de expresar el mandato.
Nivel Sintáctico
- Junto a la modalidad oracional predominante, hay que analizar el tipo de sintaxis empleada (simple/compleja, coordinación / yuxtaposición / subordinación).
- Usos apropiados de las fórmulas de tratamiento: tuteo frente a fórmulas de tratamiento como usted.
- Utilización de impersonales y pasivas reflejas para ocultar el sujeto hablante.
- Uso o no de estructuras nominales.
Nivel Léxico-Semántico
- Uso de un lenguaje denotativo o connotativo, con especial atención al uso del tabú o eufemismos/disfemismos.
- Análisis del registro o nivel de uso de la lengua empleado (vulgarismos, coloquialismos, xenismos, tecnicismos).
- Estructuración de campos semánticos, sinónimos, antónimos,…
Nivel Retórico
Examinar las figuras retóricas que el autor emplea en el texto. Por ejemplo: metáforas, comparaciones, personificaciones, enumeraciones,…
3. Clasificación del Texto
d) Indique qué tipo de texto es (0,25 puntos). Se realizará la clasificación general del texto:
- El tipo de texto, atendiendo al tema que trata: Científico-técnico, jurídico, periodístico o publicitario, humanístico.
- La variedad discursiva a la que pertenece: ensayo, argumentación, exposición, instrucción, diálogo, etc.
- Literario.
- El género: lírico, narrativo, dramático, didáctico, ensayístico.
Se aludirá a las circunstancias espaciales y temporales en las que el texto fue producido si se proporcionan en el texto o se conocen.