Literatura española de la posguerra al siglo XXI: poesía, teatro y conceptos clave

Literatura y poesía tras la Guerra Civil

Durante la Guerra Civil, la literatura se convirtió en un arma de compromiso. Muchos poemas se recogieron en el Romancero de guerra. El conflicto supuso una ruptura en la evolución de la cultura española. La lista de poetas que salieron de España tras la guerra es muy larga: León Felipe, Juan Ramón Jiménez; de la generación del veintisiete se fueron todos salvo Aleixandre, Dámaso Alonso y Gerardo Diego, y otros poetas que compondrían toda su obra en el exilio. Al principio evocan la lucha; después se cede el paso al ansia de volver.

Poesía en los años cuarenta

Los años cuarenta son un momento de empobrecimiento cultural. Hay dos tendencias: la poesía arraigada y la poesía desarraigada. La primera corresponde a quienes se relacionaban con la España vencedora y preferían los temas más tradicionales; destacan Leopoldo Panero y Luis Rosales. La desarraigada surge como una corriente inconformista que muestra su espíritu de protesta y, en cuanto al estilo, se prefiere el verso libre. 1944 se ha considerado el año clave con la publicación de Hijos de la ira, de Dámaso Alonso —que expresaba la angustia del hombre—, y Sombra del paraíso, de Vicente Aleixandre.

Poesía social y la generación del medio siglo

En los años cincuenta se concibe la literatura como herramienta para ayudar a la transformación de la realidad: es la poesía social. Los temas preferidos son España, la injusticia, el anhelo de libertad, etc. Su lenguaje es sencillo y da mayor importancia al contenido. Entre los autores más destacados se encuentra Blas de Otero, con Ángel fieramente humano, donde se muestra la relación del hombre con un dios impasible. Otros son Gabriel Celaya, José Hierro y Gloria Fuertes.

En la poesía de los años finales del franquismo hay que distinguir a los poetas que se separan de la poesía social, evolucionando hacia una poesía más preocupada por lo personal. Este grupo es conocido como la generación del medio siglo. Para ellos es fundamental la experiencia personal, por lo que se les ha incluido dentro de la poesía de la experiencia. Suelen recurrir al humor y a la ironía; entre ellos destacan Ángel González, Jaime Gil de Biedma y Claudio Rodríguez.

Los novísimos y la generación del 68

En 1970 José María Castellet publicó la antología Nueve novísimos poetas españoles, en la que se recogen poemas de Manuel Vázquez Montalbán, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero y Ana María Moix. Formarían parte de la llamada generación del 68, ya que todos nacieron después de la guerra y se educaron dentro de una nueva sensibilidad: en sus poemas influye el cine, la televisión, los tebeos, etc. Estos poetas coquetean con el surrealismo y los temas aparecen ligados a lo moderno pero también a lo íntimo.

Poesía de la experiencia, poética del silencio y surrealismo

Posteriormente, en 1975, los poetas revisan la tradición y leen poesía extranjera, encontrando modelos en José Hierro y en la generación del medio siglo. La poesía de la experiencia es una poesía realista, con vocabulario sencillo que habla de las situaciones cotidianas; uno de sus representantes es Luis García Montero con El jardín extranjero. En oposición se sitúa la poética del silencio, también llamada poesía metafísica o poesía de la reflexión; entre sus autores destacan Olvido García Valdés y Jaime Siles. La última tendencia es la de poetas como Blanca Andreu, marcada por el surrealismo y que se expresa a través de imágenes oníricas.

Siglo XXI: nuevas generaciones y regresos

Los poetas del siglo XXI mezclan las corrientes anteriores con un nuevo culturalismo que entronca otra vez con los novísimos; estos autores pertenecen a la llamada Generación del 2000. Además hay un regreso a la poesía social en autores como Fernando Beltrán, y otros autores que están triunfando actualmente, como Elvira Sastre.

Teatro: del exilio a la escena contemporánea

En el teatro, el exilio también alejó a autores como Alejandro Casona y Max Aub. En la década de los cuarenta el teatro fue uno de los principales medios de evasión. Adolfo Torrado sacrificó la calidad de sus obras para obtener el éxito ante el público. Cercano al teatro del absurdo aparece Jardiel Poncela, que caricaturiza la sociedad. Aparecen Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre. En las obras de Buero Vallejo aparecen temas como la libertad y la falta de comunicación. Una de sus mejores aportaciones es el efecto de inmersión, mediante el cual el espectador es introducido en la obra, sintiendo la experiencia sensorial del protagonista; destacan Historia de una escalera y El tragaluz, donde se muestran las consecuencias de la guerra civil en una familia.

De 1960 a 1975: comedia, denuncia y vanguardia

De 1960 a 1975, Alfonso Paso continuó con una comedia fácil. En segundo lugar destacó un teatro de denuncia con autores como Lauro Olmo, autor de La camisa. La última corriente es la del teatro vanguardista, que desembocará en el teatro independiente; las obras vanguardistas se caracterizan por la denuncia y los elementos provocadores. Estos autores fueron agrupados bajo el nombre de Teatro soterrado: Fernando Arrabal, que recurre al humor negro con su obra Pic-Nic, y Francisco Nieva. Surgió un conjunto de grupos independientes que buscaban un nuevo tipo de espectador, como por ejemplo Los Goliardos.

Transición y democracia: libertad y experimentación

Tras el final de la dictadura se acabó la censura y se recuperaron obras prohibidas. Los nuevos dramaturgos utilizaron moldes tradicionales para reflejar problemas de su época; destacan Fernando Fernán Gómez con Las bicicletas son para el verano y José Luis Alonso de Santos, cuyo lenguaje popular es una fuente de comicidad, con La estanquera de Vallecas. El teatro más innovador no buscó solo la diversión fácil y su repercusión fue desigual. Algunos grupos de teatro independiente desaparecieron, pero otros, como Els Joglars, empezaron a convertirse en compañías estables e incluso surgieron nuevas agrupaciones como La Fura dels Baus. La originalidad de los montajes se valoró más que el texto teatral; es frecuente la improvisación.

Siglo XXI: formación y autores contemporáneos

El siglo XXI ha formado a los nuevos autores en técnicas y metodologías nuevas. El escritor más representativo del panorama contemporáneo es Juan Mayorga, autor de obras como Cartas de amor a Stalin y Silencio.

Conceptos semánticos básicos

A continuación se recogen definiciones fundamentales de la semántica lexical:

Sinonimia

Sinonimia: Relación semántica que se establece entre dos palabras con distintos significantes pero con significado igual o parecido.

Antonimia

Antonimia: Relación semántica que se establece entre dos palabras con significados opuestos.

Hiperónimo

Hiperónimo: Palabra de significado general que engloba significados concretos.

Hipónimo

Hipónimo: Palabra con un significado más concreto que está incluido en el hiperónimo.

Polisemia

Polisemia: Fenómeno que se produce cuando un significante posee varios significados que comparten algún rasgo semántico (algún sema).

Homónimos, homófonos y homógrafos

Homonimia: Fenómeno semántico que consiste en la coincidencia fónica o gráfica de dos palabras distintas. Dentro de la homonimia se distinguen:

  • Homófonos: palabras que suenan igual pero pueden escribirse de forma distinta (por ejemplo, «votar» y «botar»).
  • Homógrafos: palabras que se escriben igual y a veces suenan igual pero tienen significados distintos (por ejemplo, «banco» —entidad financiera— y «banco» —asiento—).

Nota: Estas definiciones permiten comprender mejor las relaciones léxicas y estilísticas presentes en la poesía y el teatro españoles a lo largo del siglo XX y en la actualidad.