Evolución y figuras clave del ensayo español en el siglo XX

Miguel de Unamuno

Su obra literaria aborda los temas del modernismo noventayochista y cultiva una novela filosófica que pretende ser cauce para la expresión de sus conflictos existenciales y religiosos. Sus ensayos más importantes son:

  • En torno al casticismo (1895): examina la conciencia española desde la atmósfera crítica que caracteriza al 98. Repasa los valores tradicionales de España y pone de manifiesto la importancia de la mística y del humanismo.
  • Vida de don Quijote y Sancho (1905): muestra la admiración que la obra cervantina despertó en los hombres del 98. En este ensayo, Unamuno comenta cada capítulo de El Quijote. Su locura se acepta y se interpreta como una manifestación espiritual.
  • Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913): expone el que considera el único verdadero problema vital: el de nuestro destino individual y personal, y el de la inmortalidad del alma. La única actitud auténtica del ser humano ante esta realidad es luchar.
  • La agonía del cristianismo (1924): el término «agonía» está empleado con su sentido etimológico de «lucha». Se expone el conflicto que viven los cristianos para instalar su vida en las exigencias de la religión. Unamuno denuncia en esta obra la separación entre el cristianismo y la Iglesia.

Azorín

La narrativa de José Martínez Ruiz “Azorín” (1873-1967) se caracteriza por la desaparición de las fronteras entre el ensayo y la narrativa. Son abundantes los monólogos y las digresiones de tipo filosófico o existencial.

Los dos temas fundamentales de su obra son el paso del tiempo y la creación literaria. Destaca por la precisión y la claridad de su prosa. Sus ensayos más importantes son:

  • La ruta de don Quijote (1905): visión personalísima sobre la geografía manchega que recorrieron juntos caballero y escudero, escrito para conmemorar el tricentenario de la publicación de El Quijote cervantino.
  • Los pueblos (1905): intenta penetrar en el alma española mediante la observación, siempre lírica y subjetiva, de calles, plazas y rincones de pueblos castellanos, andaluces y levantinos.
  • Castilla (1912): de corte similar, está dedicado a la región más estimada del 98, la que mejor ha conservado, a su entender, lo esencial español. Contemplando el paisaje castellano surge la reflexión sobre el paso del tiempo.

Otros ensayos como Clásicos y modernos (1913), Al margen de los clásicos (1915) y Una hora de España muestran al Azorín crítico literario.

El Novecentismo

Estos son los puntos esenciales del Novecentismo:

  • Formación intelectual: frente a la generación anterior, autodidacta y anarquizante, los novecentistas se caracterizan por su sólida formación y por la sistematización de sus propuestas.
  • Europeización: se sienten atraídos por la cultura europea y analizan los problemas de España desde esa nueva perspectiva. Su propuesta consiste en modernizar intelectualmente el país.
  • Intelectualismo: el rechazo del sentimentalismo y de la exaltación personal les lleva al análisis racional del arte.
  • Arte puro: el arte ha de perseguir como finalidad única el placer estético.
  • Preocupación por la forma: la estética novecentista tiene como objetivo que la obra esté «bien hecha». Ese anhelo conduce a la depuración máxima del lenguaje y a la perfección en las formas.
  • Clasicismo: los modelos clásicos, griegos y latinos, se imponen de nuevo y la serenidad se convierte en factor estético dominante.
  • Vida activa: los novecentistas consideran que su propuesta de cambio debe realizarse desde el poder, participando en la vida política y social de España.

José Ortega y Gasset

Gran parte de sus ensayos (escritos entre 1916 y 1934) están recogidos en los ocho volúmenes de El espectador. Otros muy conocidos son: Meditaciones del Quijote (1914), España invertebrada (1921), El tema de nuestro tiempo (1923), La deshumanización del arte e Ideas sobre la novela (1925), La rebelión de las masas (1930) y Estudios sobre el amor (1941).

  • En La deshumanización del arte defiende las novedades vanguardistas frente al arte romántico. Ortega opina que el arte nuevo es minoritario e impopular. «El arte es un juego» y no tiene trascendencia.
  • En Ideas sobre la novela habla de la decadencia del género. La trama es un pretexto para exponer ideas.

Recursos estilísticos en Ortega y Gasset

  • Estructura: empieza con el tema y luego procede al análisis, introduciendo temas secundarios.
  • Estilo: utiliza muchos recursos expresivos, sobre todo la metáfora, para seducir al lector.
  • Vocabulario: rico y diverso, incluye cultismos, tecnicismos, neologismos y palabras populares.

Otros autores destacados

  • Manuel Azaña: crítico literario, novelista (El jardín de los frailes) y ensayista político.
  • Salvador de Madariaga: ensayos de psicología colectiva, historia y crítica literaria.
  • Gregorio Marañón: gran biógrafo de personajes históricos y mitos literarios.
  • Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz: destacan por su polémica en La realidad histórica de España (1954).

Generación del 27

El ensayismo adquiere relevancia en la Generación de 1927 a través de revistas como Revista de Occidente, Cruz y Raya y La Gaceta Literaria. Figuras como Gerardo Diego, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén y Dámaso Alonso fueron fundamentales.

Características del ensayo

Suelen utilizar la exposición y la argumentación:

  • Claridad y precisión: carácter argumentativo, razonamientos y opiniones personales.
  • Carácter didáctico: lenguaje accesible para el lector no especializado.
  • Extensión variable: desde columnas periodísticas hasta estudios monográficos.
  • Amplitud temática: temas científicos, cotidianos o históricos.
  • Ordenación asistemática: cercano al fluir de la conciencia.
  • Subjetividad: se reflejan actitudes personales, gustos y aversiones del autor.
  • Intencionalidad estética: voluntad de estilo mediante recursos literarios.

María Zambrano

Discípula de Ortega y Gasset, María Zambrano (1904-1991) desarrolló una filosofía muy personal que combina la filosofía y la lírica. Tras su exilio, abordó temas como las relaciones entre filosofía y poesía (Pensamiento y poesía en la vida española) y el sueño como proyecto de creación. Fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Humanidades (1981) y el Premio Cervantes (1984).