Evolución de los Movimientos Literarios en España (Siglos XIX y XX)

El Realismo en la Literatura

El Realismo es el movimiento artístico que trata de captar la realidad tal y como es. A esta nueva forma de mirar el mundo con la vista la llamaremos Naturalismo. El Realismo coincide con el ascenso de la burguesía; podemos decir que la novela es, esencialmente, una novela burguesa. Burgueses son los personajes que la protagonizan, burgueses son quienes las escriben, burgueses quienes las producen (editores) con un objetivo, y burgueses son quienes las leen.

Este nuevo público burgués y los autores realistas dan un salto mucho más clásico: son los primeros que exigen una vuelta a lo inmediato y a lo real. Stendhal, uno de los precursores de la novela realista francesa, concebía la novela como si de un espejo se tratase, que pasea por el camino de la vida reflejando todo aquello con lo que se encuentra, tanto lo elevado como lo sórdido, sin detenerse a cuestionar su moralidad o inmoralidad. La objetividad narrativa y la escritura testimonial son los dos grandes pilares sobre los que se sostiene la novela realista y de los que se desgajan algunas de sus características más representativas.

¿Cuáles son las características de la novela realista?

Aunque no podemos dar cuenta de todas las características de la novela realista, sí podemos citar las más representativas:

  • Temas actuales e inquietudes del momento: Desde la política en la corte hasta los bajos fondos urbanos; desde la vida en el convento hasta una infidelidad conyugal.
  • Tratamiento del conflicto: A diferencia del hombre romántico, quien expresaba su insatisfacción ante la realidad del mundo, el escritor realista pone en evidencia el conflicto y suele resolverlo reintegrando al individuo a la sociedad, aunque esta no sea del todo justa. Un ejemplo de esto lo encontramos en la imposibilidad de la relación entre la Nela y Pablo al recobrar este último la vista en la novela galdosiana, Marianela.

En las últimas décadas del siglo XIX se rompe este pacto social y surge la novela naturalista, que presenta la primera gran crisis de la filosofía burguesa. Los ideales del individuo ya no son compatibles con las demandas de la sociedad. El primero en romper este pacto fue Flaubert con su novela Madame Bovary, y en España, uno de los hitos fue Leopoldo Alas «Clarín» con La Regenta.

Técnicas de la novela realista

La novela realista se caracteriza también por las técnicas empleadas, orientadas a la consecución de la máxima objetividad:

  • Narrador omnisciente: En tercera persona, con tendencia a la neutralidad, evitando emitir juicios de valor (aunque rara vez se cumple totalmente).
  • Descriptivismo minucioso: Se intenta dar cuenta del entorno y el contexto para evidenciar la causalidad de las acciones.
  • Estilo depurado: Se opera un proceso de depuración de la hinchada retórica romántica. Si la novela quiere ser espejo de la realidad, el referente es Stendhal: una prosa sobria y próxima a lo denotativo e incluso al discurso científico.
  • Caracterización de personajes: Los personajes están puntillosamente caracterizados, tanto interior como exteriormente, hasta el punto de que sus actos resultan predecibles. Bajo esta visión, se entiende que la herencia y el entorno condicionan nuestras vidas.

¿Cómo surge la novela realista en España?

Salvo en Rusia, donde el fenómeno es tardío, antes de 1850 nacen las grandes novelas realistas europeas. Stendhal publica Rojo y negro en 1830; Flaubert publica Madame Bovary en 1857 y Dickens entrega Oliver Twist en 1838. En España, no podemos hablar de novela realista hasta los años 70, a partir de la obra de Benito Pérez Galdós, La fontana de oro (comenzada en 1868 y publicada en 1870).

Galdós admite que la literatura española es realista desde sus orígenes. Vemos este carácter en la épica del Cantar de Mio Cid, en La Celestina y en El Quijote. Sin embargo, las características del Realismo decimonónico llegan a España con retraso, una vez que los autores extranjeros son traducidos. Por ello, la novela realista española se considera una «literatura de frutos tardíos».

¿Cómo se desarrolla la novela realista en España?

Se desarrolla a partir de la Revolución de Septiembre de 1868 («La Gloriosa»). La confrontación ideológica de la época dividió a los escritores en dos bandos:

  1. Realismo de tesis tradicionalista: Autores como Alarcón, Pereda y el Padre Coloma defienden la tradición católica española.
  2. Realismo de tesis liberal: Escritores como Galdós o Clarín se erigen como representantes de las tesis anticlericales y liberales.

Este realismo de tesis será superado en la década de los 80 con la llegada del Naturalismo. Ejemplos notables son El sombrero de tres picos de Alarcón, y Doña Perfecta o Gloria de Galdós.

El Naturalismo

¿Qué es el Naturalismo?

Hablar de Naturalismo es hablar de Émile Zola y su obra La novela experimental (1879). Zola compara la novela con la ciencia médica: así como la medicina aplica el método experimental, la novela debe hacer lo mismo. La diferencia clave es que el Realismo tradicional se basa en la observación, mientras que el Naturalismo se basa en la experimentación (la interpretación del fenómeno observado).

Características de la novela naturalista

  • Carácter impersonal: El autor debe desaparecer del relato sin intervenciones sentimentales.
  • Enfoque determinista: Búsqueda de las causas que determinan los fenómenos (herencia biológica y medio social). Se opone al fatum griego.
  • Finalidad moral y terapéutica: El análisis de los males sociales busca su curación.

El Naturalismo en España

La llegada de las obras de Zola (Germinal, Naná) conmovió la vida literaria española. Los sectores tradicionales (Alarcón, Pereda) lo juzgaron como pesimista e inmoral. Sin embargo, autores como Emilia Pardo Bazán, Clarín y Galdós lo aceptaron con reservas, rechazando el determinismo absoluto y dejando espacio para la libertad espiritual.

Los grandes representantes del Naturalismo español son:

  • Emilia Pardo Bazán: Los pazos de Ulloa (1886) y La madre naturaleza.
  • Leopoldo Alas «Clarín»: La Regenta (1885), una de las mejores obras del realismo español que utiliza técnicas modernas como el monólogo interior.
  • Benito Pérez Galdós: Inicia su etapa naturalista con La desheredada (1881), seguida de Fortunata y Jacinta y Miau.

Modernismo y Generación del 98

Tras la pérdida de las últimas colonias en 1898 (Tratado de París), la intelectualidad española se divide en tres caminos: la evasión, el pesimismo vital y la regeneración. Esto da lugar al Modernismo y al Noventayochismo.

Diferencias entre Modernismo y el 98

Aunque ambos surgen de la misma crisis de fin de siglo, se suelen distinguir por las siguientes dicotomías:

  • Modernistas: Buscan la belleza, son cosmopolitas, utilizan un lenguaje sensorial y su figura retórica clave es la sinestesia.
  • Noventayochistas: Buscan la verdad, se centran en España (Castilla), son analíticos y prefieren la austeridad retórica.

El Modernismo: La estética de los sentidos

Como decía Rubén Darío: «Yo detesto la vida y el tiempo que me ha tocado vivir». El Modernismo busca refugio en el arte, utilizando cultismos, neologismos y una renovación métrica (versos alejandrinos, dodecasílabos). Sus temas incluyen el culto a la elegancia, el erotismo y motivos exóticos (cisnes, ninfas, jardines versallescos).

El Noventayochismo: La búsqueda de la identidad

Lo que une a estos autores es una actitud regeneracionista. Hacen de España y sus problemas el eje central. Unamuno reflexiona sobre la «intrahistoria» y el paisaje castellano se convierte en símbolo. Su estilo es austero: «¡A las cosas por su nombre!».

Autores principales del 98:

  • Miguel de Unamuno: Se centra en preocupaciones existenciales y religiosas. Crea la «nivola», eliminando lo accesorio para centrarse en el conflicto interno.
  • Azorín: Estilo sencillo y preciso. Su obra gira en torno a la fugacidad del tiempo y la descripción minuciosa del paisaje.
  • Pío Baroja: Encarna el pesimismo. Sus novelas son pura acción, con un estilo claro y técnica impresionista (ej. El árbol de la ciencia).

Novecentismo y Vanguardias

Entre 1910 y 1936 surge el Novecentismo (Generación del 14). Se caracteriza por el intelectualismo, el europeísmo y la búsqueda de un arte «deshumanizado» y pulcro.

La Poesía y el Ensayo Novecentista

En poesía destaca Juan Ramón Jiménez y su búsqueda de la «poesía pura». En el ensayo, la figura central es José Ortega y Gasset, autor de La deshumanización del arte y España invertebrada, quien defiende un arte para minorías selectas.

Las Vanguardias

Movimientos como el Futurismo, Cubismo, Dadaísmo y Surrealismo influyeron rápidamente en España, destacando el Creacionismo y el Ultraísmo.

La Generación del 27

Este grupo de poetas (Lorca, Alberti, Salinas, Gerardo Diego, etc.) logró combinar la tradición (Góngora, Manrique, Garcilaso) con la renovación vanguardista. Su evolución suele dividirse en:

  1. Etapa de poesía pura: Influenciada por Ortega y Gasset (deshumanización).
  2. Etapa de rehumanización: A partir de 1929, bajo la influencia del surrealismo y el compromiso social.

Su base expresiva es la imagen y la metáfora, manteniendo siempre un equilibrio entre el lenguaje moderno y las estrofas tradicionales.