1. La novela de posguerra (década de los 40)
La Guerra Civil fue devastadora para la literatura y la novela se vio interrumpida drásticamente. Durante los años cuarenta y cincuenta, el aislamiento social y la censura impidieron la llegada de las nuevas formas narrativas europeas y norteamericanas.
La novela de la inmediata posguerra
La década de los cuarenta estuvo marcada por la censura ideológica y moral, además de las dificultades económicas. Se distinguen dos tendencias:
- Novela del imperio: De corte falangista, con técnicas tradicionales y temas como la gesta histórica o la religiosidad. Destacan Wenceslao Fernández Flórez con El bosque animado y José María Gironella con Los cipreses creen en Dios.
- Novela existencialista: Iniciada en 1942 con La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, inaugura la corriente tremendista, caracterizada por una realidad violenta con personajes y ambientes desgarrados y crueles.
Autores destacados de la etapa:
- Gonzalo Torrente Ballester: Con tres periodos (novela de guerra, realista/tradicional y de renovación estructural). Su trilogía Los gozos y las sombras recrea el ambiente rural gallego.
- Carmen Laforet: Con su novela Nada, inaugura la corriente existencialista, reflejando la amargura de la vida cotidiana.
- Miguel Delibes: Analiza la sociedad rural y marginada, criticando a la burguesía urbana. Evoluciona desde el existencialismo (La sombra del ciprés es alargada) hasta el realismo rural (El camino, Los santos inocentes) y la novela experimental (Cinco horas con Mario).
- Camilo José Cela: Su obra presenta una visión tremendista, pesimismo existencial y un gran dominio del lenguaje. Etapas: 1) Tremendista (La familia de Pascual Duarte), 2) Realismo social (La colmena), 3) Experimentalista (Citrus versus Arizona).
En la novela en el exilio sobresalen Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español), Max Aub (El laberinto mágico), Rosa Chacel y Francisco Ayala.
2. La novela del realismo social (década de los 50)
Se desarrolla en España paralelamente a la poesía social, buscando reflejar las miserias de la posguerra, la soledad, la desigualdad y la injusticia con objetividad. Se divide en dos enfoques:
- Realismo testimonial: El narrador presenta la realidad de forma objetiva, sin intervención, como una cámara cinematográfica (ej. El Jarama de Sánchez Ferlosio).
- Realismo crítico: Denuncia social explícita con comentarios del narrador y presentación de personajes de distintas clases sociales.
Autores clave: Jesús Fernández Santos (Los bravos), Ignacio Aldecoa (El fulgor y la sangre), Carmen Martín Gaite (Entre visillos), Juan Goytisolo (Juegos de manos) y Ana María Matute (Olvidado rey Gudú).
3. La renovación narrativa y experimentalista (década de los 60)
Los años sesenta traen cambios sociales globales (pacifismo, feminismo). En España, se integran las influencias de narradores europeos (Kafka, Proust, Mann) y el boom hispanoamericano (García Márquez, Vargas Llosa).
4. La experimentación extrema: La antinovela (década de los 70)
La renovación narrativa deriva en una novela experimentalista que proclama la muerte de la novela tradicional, destruyendo el personaje, la trama y el argumento. Destacan autores como José María Guelbenzu (El mercurio), Juan Marsé (Si te dicen que caí), Torrente Ballester (La saga/fuga de J.B.) y Miguel Espinosa (Escuela de mandarines).
5. La novela en las últimas décadas: El neorrealismo
Desde 1975 se rechaza el experimentalismo y se retorna a la tradición, triunfando la novela de género: negra (Vázquez Montalbán), policíaca (Eduardo Mendoza), histórica (Pérez-Reverte), erótica (Almudena Grandes), entre otras.
6. Contexto histórico y la poesía de posguerra
Tras la Guerra Civil, España vive bajo la dictadura de Franco. La inmediata posguerra (hasta 1960) se caracteriza por la represión y el aislamiento. Posteriormente, el desarrollismo de los 60 y 70 trae recuperación económica.
Poesía arraigada vs. desarraigada
- Poesía arraigada: Autores de la generación del 36 complacientes con el franquismo. Forma clasicista (sonetos) y visión épica. Destacan Luis Rosales, Leopoldo Panero y Dionisio Ridruejo.
- Poesía desarraigada (existencialista): Temas como la muerte, soledad y desesperación. Destacan Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Vicente Aleixandre (Sombra del paraíso).
Miguel Hernández
Epígono de la generación del 27, su obra transita entre la tradición y la vanguardia: Perito en lunas, El rayo que no cesa, Viento del pueblo y Cancionero y romancero de ausencias.
7. La Generación del 27
Grupo de poetas nacidos entre 1891 y 1905 (Salinas, Diego, Lorca, Alonso, Aleixandre, Cernuda, Alberti, Prados, Altolaguirre). Destacan por su talante liberal, la formación en la Residencia de Estudiantes y la devoción por los clásicos y Bécquer.
Etapas:
- 1918-1929: Vanguardismo, poesía pura y neopopularismo.
- 1929-1939: Surrealismo, neorromanticismo y poesía social/política.
- A partir de 1939: Dispersión, exilio y división entre poesía clasicista y desarraigada.
8. Las Vanguardias y el Novecentismo
Las vanguardias (cubismo, futurismo, expresionismo, dadaísmo, ultraísmo, creacionismo y surrealismo) rompen con el academicismo. El Novecentismo (generación de 1914), con Ortega y Gasset y Juan Ramón Jiménez a la cabeza, propone un espíritu científico, europeísta y liberal.
9. La Generación del 98 y el Modernismo
El fin del siglo XIX trae una crisis nacional que motiva a autores como Unamuno, Baroja, Azorín y Antonio Machado. Mientras el 98 indaga en la esencia del alma nacional y la intrahistoria, el Modernismo (liderado por Rubén Darío) busca la belleza formal, la musicalidad y la evasión a través de símbolos y sinestesias.