Historia de España en el Siglo XIX: Del Sexenio Revolucionario a la Restauración Borbónica

La Restauración Borbónica en España

Introducción

La Restauración se refiere tanto a la vuelta de la monarquía borbónica a España con Alfonso XII como a la consolidación de un sistema liberal de corte conservador al que se sumaron la burguesía, la Iglesia, el ejército y las clases medias con el objetivo de evitar la vuelta al desorden radicalista anterior. Esto se logró mediante una compleja farsa electoral que, acentuada en el reinado de Alfonso XIII, se inició con el reinado de Alfonso XII y la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena, periodos que terminaron con el Desastre de Cuba de 1898 y sus posteriores secuelas en la población española.

Desarrollo

1. Causas y orígenes de la Restauración

Tras los seis caóticos años revolucionarios, la burguesía se decantó por la vuelta a una monarquía que garantizase un orden social, político y económico. Antonio Cánovas del Castillo, en su Manifiesto de Sandhurst (firmado por Alfonso XII), trató de aunar el apoyo del pueblo a este. Los hechos se adelantaron y, con el pronunciamiento de Sagunto, Martínez Campos proclamó monarca a Alfonso, quien desembarcó en Barcelona el 9 de enero de 1875 e hizo su entrada triunfal en Madrid el 14 de ese mismo mes.

2. Teoría política del sistema de Restauración

Inspirado por el modelo inglés, Cánovas diseñó un proyecto con el objetivo de mantener la estabilidad política y social, basándose en la teoría de los contrarios: Rey y Cortes; partido gobernante y partido de la oposición. Consideraba que el Rey y las Cortes eran instituciones fundamentales en la historia de España y que la Constitución tendría que refrendar lo que el tiempo había consolidado.

3. Los dos partidos principales

Cánovas formó el Partido Conservador (gobernante), mientras que Práxedes Mateo Sagasta formó el Partido Liberal (de la oposición). Ambos partidos eran burgueses, de élites y cuadros, y ajenos a la masa popular. El Partido Conservador estaba integrado por los antiguos moderados, la nueva Unión Católica de Pidal y los alfonsinos. El Partido Liberal contenía a los antiguos progresistas, los demócratas monárquicos, los republicanos pragmáticos y otros grupos menores. Ambos partidos excluyeron a carlistas, republicanos y socialistas.

4. Constitución de 1876

Habiendo sido proclamado rey de España Alfonso XII, se celebraron elecciones a las Cortes Constituyentes, que aprobaron una Constitución en 1876. Era, en esencia, la Constitución de 1845 incorporando algunos derechos de la de 1869 y con un articulado poco preciso, permitiendo cambiar leyes sin necesariamente cambiar la Constitución. Sus principios eran:

  • Soberanía compartida entre las Cortes y la Corona, siguiendo el moderantismo español.
  • Una declaración de derechos semejante a la de 1869, que fueron limitados por leyes posteriores.
  • Declaración del catolicismo como religión oficial, prohibiendo la manifestación pública de otros credos pero permitiendo la libertad individual de culto.
  • Aumento en el poder del Rey: poseía el poder ejecutivo, podía nombrar y destituir ministros, sancionar y promulgar leyes, y convocar, disolver y suspender las Cortes.
  • Disminución en el poder de las Cortes, que pasaron a ser bicamerales: un Senado (dividido en senadores vitalicios por derecho propio, de designación regia y elegidos por mayores fortunas) y un Congreso de los Diputados (elegido al principio por sufragio censitario y, desde 1890, por sufragio universal masculino).

5. Funcionamiento real del sistema: turno de partidos, caciquismo y fraude electoral

En la práctica, liberales y conservadores se alternaban el poder mediante métodos como el caciquismo y el pucherazo en una enorme farsa electoral. Cuando correspondía cambiar de partido, el Rey destituía al presidente del gobierno saliente y nombraba al líder de la oposición para convocar elecciones que, invariablemente, ganaba. El sistema funcionaba así: la oligarquía madrileña transmitía qué partido debía ganar a los gobernadores civiles, y estos elaboraban las listas de diputados (encasillado) para que las oligarquías locales compraran votos a cambio de favores. Además, en el pucherazo se introducían votos falsos para asegurar la victoria. Había escasas diferencias entre ambos partidos y, para mantener el orden, los obreros y republicanos no eran tolerados.

En 1876 se abolieron los fueros vascos, estableciendo la obligación de enviar soldados a cambio de un concierto económico. En 1887, con la Ley de Asociaciones, se permitieron los sindicatos obreros; además, se estableció el sufragio universal masculino y, en el Código Civil de 1889, se otorgó la primacía del derecho y de la propiedad privada. También se estableció el matrimonio civil.

Conclusión

Con las muertes de Cánovas y Sagasta se agotó el sistema canovista, cimentado en la personalidad de sus líderes. La aparición de formaciones socialistas y anarquistas, así como las divisiones internas debidas a la derrota frente a Estados Unidos, fueron factores que, con el inicio del regeneracionismo y el gobierno de Alfonso XIII, provocaron que los cimientos de este régimen fueran trastocados.


El Sexenio Revolucionario (1868-1874)

Introducción

El Sexenio Revolucionario es el periodo comprendido entre la Revolución Gloriosa de 1868 y el ascenso al trono de Alfonso XII en 1874. En estos seis años hubo un total de seis gobiernos: un gobierno provisional, una regencia, una monarquía, una república (federal y luego centralista) y un epílogo autoritario. Además, sucedieron la Guerra de Cuba, la Tercera Guerra Carlista, la insurrección cantonal y el surgimiento del movimiento obrero. A diferencia de otros países europeos, España experimentó las convulsiones más violentas y repetidas, siendo este periodo un paso clave en el proceso de modernización del siglo XIX.

Desarrollo

1. Revolución Gloriosa y Gobierno Provisional (1868-1869)

La crisis económica de 1866 (textiles, ferrocarriles y malas cosechas) se unió a una crisis política causada por el autoritarismo del gobierno y el favoritismo de Isabel II. Progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende (1866) para derrocar a la reina, uniéndose los unionistas en 1867. El 17 de septiembre de 1868 comenzó la Revolución Gloriosa con la sublevación del almirante Topete en Cádiz, apoyado por Prim y Serrano. Tras la derrota gubernamental, Isabel II huyó a Francia. Serrano presidió un Gobierno Provisional y convocó elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino en enero de 1869.

2. Constitución de 1869 y regencia de Serrano

Las elecciones dieron la mayoría a las fuerzas gubernamentales. Se redactó una Constitución que establecía la monarquía democrática y garantizaba amplios derechos: sufragio universal, libertad de imprenta, culto, reunión y asociación, además de la Soberanía Nacional. Serrano fue nombrado regente mientras se buscaba un monarca no Borbón, eligiendo finalmente a Amadeo de Saboya.

3. Monarquía de Amadeo I (enero 1871 – febrero 1873)

El reinado de Amadeo I se caracterizó por la inestabilidad. El asesinato de Prim (su principal apoyo) dividió a la coalición de gobierno entre constitucionalistas (Sagasta) y radicales (Ruiz Zorrilla). Coincidieron los movimientos obreros, la Tercera Guerra Carlista y el inicio de la secesión en Cuba. Ante la ingobernabilidad, Amadeo I abdicó en febrero de 1873.

4. Primera República (febrero 1873 – enero 1874)

Se proclamó la Primera República, marcada por la división entre unitarios y federalistas. En un año se sucedieron cuatro presidentes:

  • Figueras: Convocó elecciones a Cortes Constituyentes.
  • Pi i Margall: Desbordado por la insurrección cantonal.
  • Salmerón: Intentó sofocar el cantonalismo pero dimitió por problemas de conciencia ante las penas de muerte.
  • Castelar: Aplicó una política conservadora y unitaria.

El 3 de enero de 1874, el general Pavía dio un golpe de Estado para evitar el retorno de los federalistas.

5. Dictadura del general Serrano (1874)

Serrano asumió el poder con una política republicana autoritaria y represiva para restablecer el orden. Las élites económicas, temerosas de la radicalización, comenzaron a apoyar la vuelta de los Borbones.

6. Grandes conflictos del Sexenio

La Guerra de los Diez Años en Cuba (1868) buscaba autonomía. La Tercera Guerra Carlista (1872-1876) afectó al norte y este peninsular. La insurrección cantonalista (1873), especialmente en Cartagena, desacreditó a la República. Paralelamente, las ideas de Marx y Bakunin introdujeron el movimiento obrero (AIT), con fuerte arraigo anarquista, participando activamente en el conflicto cantonal.

Conclusión

Estos seis años fueron esenciales para el avance del liberalismo democrático. Aunque el periodo terminó en fracaso y con la vuelta de la monarquía, sus planteamientos avanzados sentaron las bases de la modernidad política en España.


Transformación Económica: Las Desamortizaciones

Introducción

La transformación económica ligada al fin del Antiguo Régimen supuso el paso de una economía feudal a una capitalista. Este proceso se impulsó mediante las desamortizaciones (eclesiásticas y civiles), que tuvieron un impacto profundo en la estructura social y política.

Desarrollo

1. Antecedentes

Desde Carlos III se criticó la amortización de tierras. En 1795, Godoy inició una desamortización para paliar la deuda pública. Durante la Guerra de la Independencia y el Trienio Liberal, se continuó con la venta de bienes eclesiásticos y baldíos para sanear la Hacienda.

2. Liberación del mercado de la tierra

En el Antiguo Régimen, las tierras de la nobleza y la Iglesia estaban vinculadas. Con la supresión de los mayorazgos (1836) y la abolición del régimen señorial (1837), las tierras pasaron a ser propiedad privada. Aunque hubo litigios entre campesinos y señores por la propiedad, la justicia favoreció mayoritariamente a la nobleza, que se integró así en el sistema liberal isabelino.

3. Las Desamortizaciones

Hubo dos grandes procesos: el de Mendizábal y el de Madoz.

3.1. Desamortización eclesiástica de Mendizábal (1836-1849)

Comenzó con la supresión de órdenes religiosas y la expropiación de sus bienes. Los objetivos eran sanear la Hacienda, financiar la Primera Guerra Carlista y crear una base de propietarios adeptos al liberalismo. Al subastarse al mejor postor, las tierras fueron compradas por burgueses y nobles, impidiendo el acceso de los campesinos a la propiedad.

3.2. Desamortización general de Madoz (1855-1867)

Iniciada durante el Bienio Progresista, afectó a bienes del Estado, de la Iglesia y, sobre todo, a los bienes comunales de los municipios. Se destinó principalmente a financiar el ferrocarril y fue más productiva que la anterior, aportando ingresos hasta finales de siglo.

4. Consecuencias

El aumento de la superficie cultivada no conllevó una mejora proporcional en el rendimiento debido al desinterés inversor de los nuevos propietarios (rentistas) y a la falta de proteccionismo. Los campesinos empeoraron sus condiciones al perder el uso de tierras comunales, lo que provocó revueltas como la de Loja en 1861. La Iglesia perdió su autonomía financiera y la deuda pública, aunque se mitigó, no se eliminó debido al constante aumento del gasto público.

Conclusión

Las desamortizaciones modernizaron la estructura productiva y aumentaron la producción, pero no lograron que esta superara al crecimiento demográfico, manteniendo las crisis de subsistencia. No se realizó una reforma agraria social, por lo que los campesinos siguieron siendo jornaleros o arrendatarios, limitando el impacto modernizador del proceso.