Historia de España: Del Sexenio Democrático a la Restauración Borbónica

El Sexenio Democrático (1868-1874)

Regencia de Serrano (1869-1870)

La regencia se estableció mientras se buscaba un monarca que cumpliese con las condiciones necesarias, resultando elegido Amadeo de Saboya. Durante este periodo, Serrano aprobó la Ley de Minas y la Ley del Librecambismo. Su mandato estuvo marcado por graves inestabilidades, incluyendo insurrecciones campesinas, cubanas y republicanas, además de la Tercera Guerra Carlista. El 27 de diciembre de 1869 murió Prim, y Amadeo de Saboya llegó a España el día 30.

Reinado de Amadeo I (1870-1873)

Desde su llegada, el monarca enfrentó una fuerte oposición política y social. Tras la muerte de Prim, se sucedieron crisis políticas constantes donde Amadeo careció de apoyos, enfrentándose tanto a sagastinos como a radicales. La inestabilidad gubernamental, sumada a la Tercera Guerra Carlista, la Insurrección Cubana y el auge del Movimiento Obrero, provocó su abdicación, dando lugar a la proclamación de la Primera República el 11 de febrero de 1873.

La Primera República (1873-1874)

Proclamada por radicales como solución a la violencia y por republicanos que buscaban una nueva Constitución, la República enfrentó desde el inicio profundas divisiones internas, oposición carlista y monárquica, conflictos armados y falta de apoyos internacionales. Tras la presidencia de Figueras y la victoria federalista, Pi y Margall asumió el poder, enfrentando el Movimiento Cantonal, la Huelga General de Alcoy y la guerra en Cuba. Posteriormente, Salmerón intentó sofocar la sublevación cantonal con el Ejército, pero dimitió al negarse a firmar sentencias de muerte. Su sucesor, Castelar, cerró las Cortes y fue acusado de autoritarismo, dimitiendo el 3 de enero de 1874, día en que el general Pavía dio un golpe de Estado que puso fin a la República.

La Restauración Borbónica

Tras el golpe de Estado de Pavía, el gobierno de Serrano preparó el terreno para la vuelta de la monarquía, impulsada por Cánovas del Castillo. En el Manifiesto de Sandhurst, Alfonso XII propuso una restauración pacífica, constitucional y democrática. Sin embargo, el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto aceleró el proceso, estableciendo un gobierno de emergencia que inició un giro conservador hasta la llegada de Alfonso XII a Madrid en 1875.

El Sistema Canovista

El sistema buscaba estabilidad mediante la alternancia pacífica y la exclusión de movimientos radicales. Sus pilares fueron:

  • Pacificación: Fin de la Guerra Carlista (Manifiesto de Somorrostro, 1876) y de la Insurrección Cubana (Paz de Zanjón, 1878).
  • Bipartidismo: Alternancia entre el Partido Conservador (alta burguesía, proteccionismo) y el Partido Liberal (clase media, sufragio universal).
  • Turnismo: Manipulación electoral mediante el encasillado, el caciquismo y el pucherazo.

La Constitución de 1876

Estableció una monarquía moderada con soberanía compartida entre el Rey y las Cortes. Se caracterizó por un sistema bicameral, confesionalidad católica con tolerancia religiosa y una organización territorial centralista.

Antecedentes: El reinado de Carlos IV y la Guerra de Independencia

A finales del siglo XVIII, España vivió una etapa de transición marcada por el impacto de la Revolución Francesa. La política de Manuel Godoy, marcada por alianzas fallidas con Francia (Tratados de San Ildefonso) y derrotas navales (Trafalgar), debilitó la monarquía. La entrada de tropas francesas bajo el Tratado de Fontainebleau y el posterior Motín de Aranjuez precipitaron la abdicación de Carlos IV en Fernando VII. Finalmente, las Abdicaciones de Bayona en 1808 entregaron la corona a José I Bonaparte, detonando el levantamiento popular del 2 de mayo.