Expansión Territorial y Conflictos Políticos en la Monarquía Hispánica (Siglos XVI-XVII)

La incorporación de Navarra

Tras la unión dinástica de Castilla y Aragón y la conquista de Granada, los Reyes Católicos siguieron con su política unificadora. Aprovechando la guerra civil de Navarra (entre beaumonteses y agramonteses), Fernando, tras la muerte de Isabel (1504), intervino en ella para intentar sacar partido. A principios del siglo XVI, Navarra era gobernada por Juan de Albret y Catalina de Foix, quienes trataban de sobrevivir a las presiones de Luis XII de Francia y Fernando el Católico.

En 1512, los navarros firmaron el Tratado de Blois, un pacto de ayuda mutua con Francia por el que Luis XII devolvía las posesiones de la casa de Foix y reconocía su soberanía en Bearn, mientras que los navarros se comprometían a no permitir el paso de atacantes a Francia por sus tierras. Fernando consideró el tratado un casus belli y el ejército castellano, a las órdenes del duque de Alba, ocupó Navarra sin dificultades en 1512, encontrando resistencia únicamente en Pamplona y la región del Roncal. Para justificar el ataque, utilizaron la excusa de acusar a los reyes navarros de cismáticos.

  • 1513: Fernando es proclamado rey de Navarra.
  • 1515: Las cortes castellanas reconocen su anexión.

En la zona incorporada a Castilla se mantuvieron las instituciones y los fueros navarros, aunque se introdujo la Inquisición y se decretó la expulsión de los judíos. La reina Catalina y el rey Juan huyeron al norte de los Pirineos, donde organizaron incursiones fracasadas desde la Baja Navarra. Más adelante, su sucesor Enrique III se convirtió al catolicismo para acceder al trono de Francia como Enrique IV. En 1620, el Reino de la Baja Navarra fue anexado a Francia.

Las relaciones con Portugal

La guerra civil castellana y la pretensión del rey de Portugal de hacerse con el trono mediante su matrimonio con Juana la Beltraneja llevaron las relaciones a su peor momento. Con el Tratado de Alcaçovas-Toledo (1479), Portugal reconoció a Isabel como reina de Castilla y las islas Canarias como posesión castellana, mientras que Castilla reconocía el derecho de Portugal sobre la costa africana y algunas islas del Atlántico.

Los Reyes Católicos iniciaron una política matrimonial para aislar a Francia:

  • Isabel se casó con Alfonso de Portugal y, tras su muerte, con su hermano Manuel.
  • El hijo de ambos, que habría unido toda la península, murió prematuramente.
  • La unión definitiva con Portugal no se lograría hasta 1580 con Felipe II, durando hasta 1640.

Tras el descubrimiento de América, la bula Inter Caetera (1493) otorgó a Castilla los derechos sobre las nuevas tierras. Sin embargo, la protesta portuguesa derivó en el Tratado de Tordesillas (1494), que fijó el meridiano a 370 leguas al oeste de Cabo Verde, permitiendo la presencia portuguesa en Brasil.

Los dominios de Carlos I

Al llegar al trono en 1516, Carlos I introdujo la dinastía Habsburgo. Heredó los territorios de las coronas de Castilla y Aragón (por sus abuelos maternos), la herencia borgoñona y los territorios de los Habsburgo (por su padre Felipe I), además de ser elegido emperador del Sacro Imperio.

Para gobernar, utilizó un modelo polisinodial:

  • Consejos temáticos: Como el Consejo de Estado (el más importante, presidido por el Rey).
  • Consejos territoriales: Castilla, Aragón, Indias, Italia y Flandes.
  • Administración territorial: Virreyes, Cortes, Audiencias, Chancillerías y corregidores.

Los conflictos internos

La llegada de Carlos V, rodeado de consejeros flamencos y desconociendo las leyes castellanas, provocó graves tensiones:

  • Rebelión de los Comuneros (1519-1521): Iniciada en Toledo, exigía respeto a las leyes del reino y la salida de los consejeros extranjeros. Fue sofocada tras la derrota de los líderes Padilla, Bravo y Maldonado.
  • Las Germanías (1520-1522): Revuelta en Valencia motivada por la crisis económica y la peste, que enfrentó a los agermanados contra la nobleza.

Más tarde, Felipe II enfrentó la rebelión de los moriscos de las Alpujarras (1568-1571), provocada por decretos que limitaban su libertad religiosa.

Los conflictos religiosos en el seno del Imperio

El poder del emperador chocó con Francia y el papado (Sacco di Roma, 1527). No obstante, el mayor desafío fue la Reforma protestante de Martín Lutero (1517). A pesar de la condena en la Dieta de Worms (1521), el luteranismo se expandió, apoyado por príncipes alemanes que buscaban independencia política. Tras años de conflicto y la creación de la Liga de Smalkalda, la Paz de Augsburgo (1555) permitió a cada príncipe decidir la religión de su territorio.

Los validos

Los validos eran miembros de la aristocracia que gobernaban con la confianza absoluta del rey, a menudo al margen de los Consejos oficiales, lo que fomentó la corrupción. Destacan:

  • Felipe III: Duque de Lerma.
  • Felipe IV: Conde-duque de Olivares.
  • Carlos II: Durante su reinado destacaron el duque de Medinaceli y el conde de Oropesa.

La expulsión de los moriscos

Decretada en 1609 por Felipe III, la expulsión afectó principalmente a Valencia y Aragón. Las consecuencias fueron devastadoras: despoblación de campos, crisis en el sistema productivo y pérdida de mano de obra especializada, lo que debilitó gravemente la economía de la monarquía.