Evolución Histórica de España: De la Prehistoria a la Guerra Civil

La Prehistoria en la Península Ibérica

El Paleolítico (1.200.000 a.C. – 5.000 a.C.)

Los grupos humanos vivían de la caza, la pesca y la recolección. Eran grupos nómadas que se desplazaban en busca de alimento y practicaban una economía depredadora. Habitaban en cobijos provisionales y cuevas desde el Paleolítico Medio. Podemos destacar Atapuerca como muestra de las formas de vida de esta etapa. En el Paleolítico superior, el Homo sapiens realizó en cuevas de la cornisa cantábrica (Altamira, Tito Bustillo…) figuras aisladas de animales representados de forma muy naturalista y policromada. También destaca el uso de la piedra tallada como bifaces o el arte mobiliar.

El Neolítico (5.000 a.C. – 2.500 a.C.)

Surgieron las primeras sociedades y se pasó a una economía productora, basada en la agricultura y ganadería, que condujo a la sedentarización, división del trabajo y diferenciación social. Se introdujeron el utillaje de piedra pulimentada, la cerámica (destacando la cerámica cardial en Andalucía), la cestería y los tejidos. En el Neolítico, las pinturas rupestres representan figuras humanas muy esquematizadas, monocromas, con claro sentido narrativo (cazando, danzando, recolectando). Destacan las cuevas de Valltorta (Castellón) y Cogul (Lérida).

Estos periodos reflejan una evolución significativa en la organización social, económica y cultural en la Península Ibérica, poniendo las bases para las futuras sociedades complejas.

Al-Ándalus: Economía, Sociedad y Cultura

La economía que predominó en Al-Ándalus (siglos VIII-XV) era fundamentalmente agrícola. Intensificaron el regadío utilizando la noria e introdujeron nuevos cultivos como el arroz o los cítricos. Se desarrollaron diversos productos artesanales, como la lana, lino y seda. Se desarrolló la cabaña ovina, la equina y la apicultura. El comercio interior se realizaba en zocos urbanos y el exterior en puertos. Usaban la moneda (dinar de oro y el dírhem de plata). Destacó la ciudad de Córdoba como uno de los centros económicos y culturales.

La sociedad andalusí era heterogénea, con predominio musulmán (árabes, bereberes y muladíes) que eran las clases privilegiadas, y minorías no musulmanas que eran los grupos menos privilegiados.

Culturalmente, Al-Ándalus se convirtió en un centro intelectual y artístico; sintetizaron el saber de la Antigüedad grecorromana y lo enriquecieron con nuevos estudios. En filosofía destacó Avempace, en medicina Averroes. En literatura se reflejará la variedad de lenguas. En arquitectura destaca la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada. Durante la «Edad de Oro», las comunidades judías realizaron significativas aportaciones en filosofía, literatura, ciencias y economía. Figuras como Maimónides y Hasday ibn Shaprut destacaron en filosofía y medicina, mientras que poetas como Ibn Gabirol enriquecieron la literatura hebrea.

Evolución Política de Al-Ándalus

Los musulmanes, en el 711, derrotan en la batalla de Guadalete al ejército del último rey visigodo, D. Rodrigo. En esta conquista inicial destacaron Tariq y Musa. Al-Ándalus contará con diferentes etapas:

  • Emirato dependiente del Califato Omeya de Damasco (711-756): Regido por un emir dependiente de los califas de Damasco.
  • Emirato independiente de Bagdad (756-929): Se inicia con Abderramán I, etapa de consolidación del poder político.
  • Califato de Córdoba (929-1031): Abderramán III se proclama califa. Finalmente, Almanzor destacó por campañas militares y, a su muerte, el califato se disgregó.
  • Reinos de Taifas (1031-1237): Caracterizados por su debilidad política. Ante el avance cristiano, los Almorávides derrotan a los cristianos en la batalla de Sagrajas (1086). Posteriormente, los Almohades vencen en Alarcos (1195) pero son derrotados en Navas de Tolosa (1212).
  • Reino Nazarí (1237-1492): Fundado por Muhammad I. Boabdil, último monarca nazarí, entregó la ciudad de Granada a los Reyes Católicos en 1492.

La Edad Moderna: Austrias y Borbones

Los Austrias del siglo XVI y XVII

Carlos I (1517-1556) inició la dinastía. Su política interior estuvo marcada por la sublevación de las Comunidades de Castilla y las Germanías. En política exterior, destacó la hegemonía frente a Francia y los conflictos con los turcos y el protestantismo de Lutero. Felipe II (1556-1598) estableció la capital en Madrid, enfrentó la rebelión de los moriscos en las Alpujarras y obtuvo la corona de Portugal en 1580.

Los Austrias menores (siglo XVII) delegaron el poder en validos. Felipe III expulsó a los moriscos (1609). Felipe IV, con el Conde-Duque de Olivares, intentó la centralización (Unión de Armas) y enfrentó la crisis de 1640 (Cataluña y Portugal) y la Guerra de los Treinta Años.

La Guerra de Sucesión y las Reformas Borbónicas

Tras la muerte de Carlos II, la Guerra de Sucesión (1701-1714) enfrentó a Carlos de Habsburgo y Felipe de Anjou. El conflicto terminó con el Tratado de Utrecht (1713), donde Felipe V fue reconocido rey, pero España perdió territorios como Gibraltar y Menorca. Los Borbones implementaron las Reformas Borbónicas en América para modernizar la administración, crear nuevos virreinatos, mejorar la recaudación fiscal y liberalizar el comercio.

La España Contemporánea

La Restauración y la Crisis del 98

El sistema canovista (1876) se basó en la monarquía constitucional, el bipartidismo y la Constitución de 1876. Sin embargo, el régimen sufrió la oposición de republicanos, carlistas y nacionalismos periféricos. La crisis de 1898, tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas frente a EE. UU., provocó el Desastre del 98 y el surgimiento del regeneracionismo.

La Segunda República y la Guerra Civil

La Segunda República (1931) impulsó reformas laborales, educativas y agrarias, además del sufragio femenino. La inestabilidad política entre el bienio reformista y el Frente Popular culminó en el golpe de Estado de 1936. La Guerra Civil dividió al país en dos bandos, con una fuerte dimensión internacional que favoreció la victoria final del bando franquista en 1939.