Sto. Tomás no se ocupó de de desarrollar una teoría del conocimiento.
Al igual que para la filosofía clásica, el problema del conocimiento se suscita en relación a otros problemas en el curso de los cuales es necesario aclarar en qué consiste conocer. En el caso de santo
Tomás esos problemas serán fundamentalmente teológicos y psicológicos. No obstante, la importancia que adquirirá el estudio del conocimiento en la filosofía moderna hace aconsejable que le dediquemos un espacio aparte./Todo nuestro conocimiento comienza con los sentidos. Santo Tomás, habiendo rechazado las Ideas, estará de acuerdo con los planteamientos del estagirita. El alma, al nacer el hombre, es una «tabula rasa» en la que no hay contenidos impresos. Los objetos del conocimiento incitan la actividad de los órganos de los sentidos, sobre los que actúan, produciendo la sensación del alma y del cuerpo. Para que haya conocimiento es necesario la acción conjunta de ambos, por lo que la posibilidad de una intuición intelectual pura, que ponga en relación el intelecto y el objeto conocido, queda descartada./Santo Tomás seguirá la explicación del conocimiento de Aristóteles. El objeto propio reconocimiento intelectivo es la forma, lo universal;
Pero esa forma sólo puede ser captada en la sustancia.
Es necesario que la sustancia sea captada mediante los sentidos, para poder ofrecer al entendimiento su objeto propio de conocimiento. Esta actividad primaria es realizada por los sentidos, quienes, en colaboración con la imaginación y la memoria, producen una imagen sensible de la sustancia, que sigue siendo una imagen concreta y particular; sobre esa imagen actuará el entendimiento agente, dirigíéndose a ella para abstraer la forma o lo universal, la «especie inteligible», produciendo en el entendimiento paciente la «species impressa» quien, a su vez, como reacción producirá la «species expressa», que es el concepto universal. El proceso de abstracción consiste en separar intelectualmente lo universal, que sólo puede ser conocido de esta manera. La consecuencia es la necesidad de tomar como punto de partida la experiencia sensible en todo conocimiento. También en el conocimiento de las cosas divinas, por lo que Sto. Tomás adoptará el método «a posteriori» en su demostración de la existencia de Dios a través de las cinco vías. En las relaciones fe-
razón, Santo Tomás afirma que tanto la fe como la razón son fuentes de conocimiento y dan lugar a dos ciencias: la teleología y la filosofía. Antes había una primacía absoluta sobre la razón y la filosofía, pero a partir del Siglo XI, comenzará a haber disputas que otorgarán la supremacía a cada una de ellas, que desencadenará en la posición de Santo Tomás de que la autonomía de la razón frente a la fe, son dos fuentes de conocimiento distintas y autónomas. Aun siendo autónomas, cuando sus objetos de investigación coinciden, no pueden contradecirse, ya que verdad solo hay una, y Dios nos la da mediante la revelación y la razón a la vez. Según Santo Tomás, existe un conjunto de verdades que son comunes a la razón y la fe, y conocidos como preámbulos de la fe (como la afirmación de que Dios existe, de que es omnipotente), pero se diferencian de los artículos de fe, que son verdades solo conocidas por revelación./El objeto del verdadero conocimiento es la forma, lo universal, de la sustancia concreta: conocemos la forma, no la materia, que en cuanto materia prima resulta también incognoscible. Por lo demás, aunque el punto de partida del conocimiento sea lo sensible, lo corpóreo, su objeto propio es la forma, lo inmaterial. Con las sustancias no materiales Sto. Tomás defenderá que no es posible tener en esta vida un conocimiento directo de ellas. El conocimiento de estas sustancias sólo se puede obtener por analogía, en la medida en que podamos tener un conocimiento de los principios y de las causas del ser.
Además, es eterno, ya que Dios crea el tiempo en el mismo instante de la creación. Por tanto, la creación es un acto libre y amoroso de Dios. No obstante, las esencias de todas las cosas creadas se encontraban en la mente de Dios como ejemplares o modelos, tanto de las creadas en el momento original como las que irían apareciendo. Los seres materiales, se componen de materia y forma, pero no todos han sido creados en acto desde el principio del mundo, sino que Dios en el momento de la creación, depositó en la materia una especie de semillas, “las razones seminales”, las cuales germinarían, dando lugar a la aparición de nuevos seres que se irían desarrollando con posterioridad. En la creación entonces, Dios crearía unos seres en acto y otros en potencia como razones seminales. Por último, respecto al problema de la maldad en el mundo (si Dios es la suma bondad, ¿por qué lo permite?) Y bien, para San Agustín, el mal es la privación del ser, es la carencia del ser, no-ser. Todo lo creado es bueno, ya que el ser y el bien se identifican (optimismo ontológico). El mal es la ausencia del bien. Dios representa el bien todo lo creado por Él es bueno. El mal no proviene de Dios, sino del hombre que niega el bien.
Dios otorga al hombre el libre albedrío, la voluntad. Ahora bien, el hombre al tomar sus decisiones podrá elegir la negación del bien, es decir, el mal.
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