Descartes y la duda metódica

TEXTO 1

En la primera parte del texto Descartes analiza la Idea de triángulo encontrando que la misma Idea de esta figura geométrica exige, nos obliga racionalmente a admitir que los ángulos suman 180 º pero también que a partir del análisis de dicha Idea no podemos deducir ni demostrar que haya triángulos reales, de verdad, en el mundo.

En la segunda parte del texto Descartes aplica el mismo análisis a la Idea de Ser Perfecto (que anteriormente ha encontrado en el pensamiento) y deduce, razona, demuestra que la Existencia está incluida en la Idea de Ser Perfecto y por tanto se demuestra que dicho Ser Perfecto sí es Real, existe. La existencia de Ser Perfecto está incluida, forma parte de la Idea de Ser Perfecto igual que antes ha encontrado que la suma de los ángulos del triangulo es de 180º y, añade, igual que los puntos de una circunferencia equidistan del centro estaría incluido en la Idea de circunferencia. Descartes subraya que la existencia del Ser Perfecto es aun más evidente como propiedad suya que los 180º o la equidistancia son propiedades de sus respectivas figuras. ¿Hay triángulos y circunferencias de verdad, fuera del pensamiento? Nos vemos en la necesidad de comprobarlo ¿Hay un Ser Perfecto de verdad, fuera del pensamiento? Es seguro que existe y no habría necesidad de comprobarlo; si es posible pensarlo es seguro que existe porque la Idea de Ser Perfecto nos impone que lógicamente que existe porque la Idea de Ser Perfecto que encontramos en el pensamiento incluye la propiedad o cualidad de la existencia. Podemos saber qué es un extraterrestre pero de la idea de extraterrestre no deducimos que existan extraterrestres de verdad; el día que los veamos aseguraremos que existen. En el siglo XI San Anselmo de Canterbury, en quien se inspira Descartes, razonó de la siguiente manera: un ateo se contradice si afirma que Dios no existe porque el ateo SABE, CONOCE la Idea que niega y en la Idea de Dios, Ser Perfecto, está incluida la existencia y si el ateo no incluye la propiedad de la está negando otra cosa pero no se trata de Dios. El texto se cierra con una consecuencia que Descartes deduce de esta reflexión: la certeza por evidencia de la existencia del Ser Perfecto, es una demostración que, según Descartes, tiene igual categoría que una demostración de la geometría, ámbito de las matemáticas en la que se inspira el Método. La existencia de Dios la habría demostrado a partir del axioma del cogito ergo sum

TEXTO 2

En la primera parte del texto Descartes reconoce la facilidad con que las opiniones inciertas se instalan en el conocimiento como certezas indudable, es decir, evidencias fuera de toda duda, opiniones que se integran en las costumbres y cultural y socialmente se las acepta como evidentes. Se incumple de manera explícita la Regla 1 del Método.

En la segunda parte del texto Descartes vuelve a expresar su objetivo epistemológico que es encontrar la Verdad que según la primera Regla del Método científico cartesiano debe cumplir el requisito, la condición de la Evidencia. Descartes nos dice que irá contracorriente, que será un anti-sistema de la Verdad y de las costumbres y rechazará como absolutamente falso cualquier conocimiento en el que pueda llegar a imaginar (fingir) la menor dudad, es decir, Descartes busca un axioma con el que demostrar el Método y la fuerza epistemológica del axioma es la evidencia y cualquier conocimiento o fuente de ese conocimiento que incumpla la Regla 1 del Método será eliminada de raíz como Principio o axioma demostrativo.

¿Quedará alguna evidencia entre las creencias de Descartes? En la tercera parte del texto aplica el criterio metodológico al conocimiento sensible. El error no es habitual pero si ocasional y la exigencia de evidencia no perdona y Descartes decide suponer (como hará con el Sueño y el Genio Maligno en las Meditaciones Metafísicas) que todas la imágenes que formamos a partir de los sentidos no tienen nada que ver con la Realidad que supuestamente las ha originado; todo lo que vemos, oímos,… no se corresponde con la Realidad que parece que vemos, ….Los sentidos nos pudieron inducir a error una sola vez pero esa única vez extiende la duda (como una pandemia) a cualquier conocimiento sensible en su totalidad. No siempre los sentidos nos engañan pero al no saber cuándo esto ocurre y cuando no, nunca podemos fiarnos de ellos

TEXTO 3

Aplicando la duda metódica la evidencia del mundo se desmorona, los pensamientos de la mente en vigilia se intercambian, confunden, mimetizan, se clonan con los que tiene mi mente cuando soy parte o actor de un sueño. Descartes finge que todos los conocimientos adquiridos se pueden intercambiar o confundir con los pensamientos del Yo que forma parte del sueño y esta ficción le funciona a Descartes porque pone en duda ( no es evidente) la existencia toda del Mundo.

En la segunda parte del texto asistimos a ese momento en el que da un giro la Historia de la Filosofía y casi de la Humanidad. La duda metódica parece que instala al conocimiento y la Verdad en el escepticismo radical y en la duda perpetua. Todo conocimiento es falso, la certeza imposible, la evidencia inalcanzable, la Verdad científica una utopía , la Regla 1 un fracaso, pero el escepticismo definitivo también es metódico porque la victoria de la duda se convierte en axioma metafísico, lógico y ontológico a la vez. Descartes fingió antes de manera radical y ahora desea también pensar de forma radical que todo conocimiento es falso pero es absolutamente Necesario que esa Falsedad que Yo acepto y a la que me rindo también sea Yo el que la piense y que yo Sea..alguna Cosa. La conclusión escéptica se funda, se basa, en la evidencia y la verdad del Yo Pienso…pienso luego soy/existo…cogito ergo sum. Se trata del principio o axioma firme y seguro con el que Descartes demostraría filosóficamente el Método elaborado en la Parte II. Ni el escepticismo más fanático puede amenazar ya la Evidencia, la Verdad, la Ciencia.