Ramón María del Valle-Inclán y el Esperpento
Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) destaca por su carácter revolucionario y su crítica a la realidad social. Su obra teatral abarca diversas etapas:
- Inicios: Cenizas (1899) y las Sonatas.
- Comedias bárbaras: Águila de blasón (1907), Romance de lobos (1908) y Cara de Plata (1922), centradas en el mundo rural gallego y la violencia de un entorno en descomposición.
- El Esperpento: Género inventado por el autor que deforma la realidad de forma grotesca. Destacan Divinas palabras y Luces de Bohemia (1930), donde el protagonista, Max Estrella, encarna la degradación de la España de la época.
Valle-Inclán definía el esperpento como la aplicación de una «matemática perfecta» de espejos cóncavos para reflejar la tragedia de la vida española. Su obra Martes de carnaval (1930) es otro ejemplo cumbre de esta técnica.
La novela tras la Guerra Civil: Existencialismo y Tremendismo
Tras la Guerra Civil, la literatura española se recompone bajo una férrea dictadura. Inicialmente, predomina la novela nacionalista, con autores como Agustín de Foxá (Madrid, de corte a checa) y José María Gironella (tetralogía sobre la Guerra Civil).
Los temas fundamentales de la novela existencial son la incertidumbre, la falta de comunicación y el aislamiento. Obras clave incluyen:
- Nada (1945) de Carmen Laforet: Premio Nadal que retrata el desencanto de la posguerra.
- La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela: Obra que inicia el Tremendismo, revelando la violencia y crueldad de la existencia a través de un antihéroe.
La novela de los años 50: Objetivismo y Realismo Social
La recuperación económica de los años 50 trajo cambios socioculturales que se reflejaron en la narrativa. Las características principales son el protagonista colectivo, la linealidad temporal y el narrador testigo.
Tendencias principales:
- Objetivismo: El escritor actúa como espectador. Ejemplo: El Jarama (1955) de Rafael Sánchez Ferlosio.
- Realismo social: Denuncia de las injusticias. Ejemplo: La colmena (1950) de Camilo José Cela, una novela abierta que retrata la mediocridad y desesperanza del Madrid de 1943.
Otros autores destacados: Miguel Delibes, Gonzalo Torrente Ballester, Luis Romero, Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos y Carmen Martín Gaite.
La Comedia Burguesa y el Teatro de Humor
La Comedia Burguesa (Alta Comedia)
Su función era entretener y educar mediante el elogio de la virtud. Se caracteriza por su construcción perfecta y temas como el amor, la familia y el hogar. Autores destacados: José María Pemán, Joaquín Calvo Sotelo, Juan Ignacio Luca de Tena y Víctor Ruiz Iriarte.
El Teatro de Humor
Enrique Jardiel Poncela, con sus comedias de humor inverosímil, llenas de personajes en constante movimiento que representan una sociedad feliz cuyos objetivos son el amor y el dinero. Entremezcla en ellas el humor verbal (chistes, retruécanos…) y el de situación (hechos ilógicos, disparatados). Ya tuvo éxito en la preguerra con títulos como Angelina o el honor de un brigadier (1934). Obras suyas de este período son: Eloísa está debajo de un almendro (1940), Los ladrones somos gente honrada (1941), Los habitantes de la casa deshabitada (1942). Miguel Mihura, cuyas comedias denuncian lo absurdo de la vida cotidiana, y las convenciones sociales que impiden al hombre ser feliz. Distorsiona la realidad por medio de la imaginación y la fantasía poética, y gusta de los asuntos policíacos. Al igual que Poncela, se convierte en un precedente del teatro del absurdo. Su obra más conocida es Tres sombreros de copa (1932-no estrenada hasta 1952).
8,2En los años 50 se inició una lenta recuperación económica que llevó implícito un cambio sociocultural. La temática de esta nueva novela es la propia sociedad española, caracterizada por una soledad individual y colectiva que obedece a tres rupturas sociales: entre ricos y pobres, entre campo y ciudad y la que deja la Guerra civil. El estilo que se impone es sobrio y sencillo. Presenta las siguientes características: Protagonista colectivo. Lugares concretos y tiempos breves, organizados de forma lineal. Narrador testigo, en tercera persona, ni opina ni juzga. Dos tendencias: Objetivismo. El escritor es un espectador que presenta la realidad tal cual es, sin juicios de valor. o El Jarama (1955), de Rafael Sánchez Ferlosio. Narración que abarca 16 horas en una excursión de un grupo de jóvenes al río Jarama cuyo anodino devenir se ve truncado por el trágico suceso del ahogamiento de una de las chicas. Se utiliza la técnica objetiva. Mediante la abundancia de diálogos con el lenguaje coloquial propio de los protagonistas el narrador se limita a ser testigo de lo que sucede. Realismo social. El escritor explica y denuncia las injusticias que marginan a determinados individuos o grupos sociales. o La colmena (1950) de Camilo José Cela. Se trata de una novela abierta, sin desenlace, en la que pululan más de trescientos personajes que van entretejiendo una crónica existencial del Madrid de 1943. Personajes mediocres, que luchan por sobrevivir en una ciudad despiadada manchada de desesperanza, violencia y vacío.En cuanto al estilo, la narración lineal deja paso a la simultaneidad para narrar acciones que suceden a la vez en diferentes lugares y en sólo tres días con un lenguaje natural y antirretórico donde hay lugar para refranes y vulgarismos propios del habla coloquial madrileña. Otros autores relevantes de este periodo son: Miguel Delibes con “El camino” (1950) y “Mi idolatrado hijo Sisí” (1953), Gonzalo Torrente Ballester, con su trilogía “Los gozos y las sombras” (1957 – 1962), Luis Romerocon “La noria” (1951), Ignacio Aldecoa con El fulgor y la sangre (1954), Jesús Fernández Santoscon Los bravos (1954) o Carmen Martín Gaite con Entre visillos (1957).
8.1 Tras la ruptura que se impone en los órdenes después de la Guerra Civil Española y en el contexto de una férrea dictadura la literatura se recompone lentamente, acusando las muertes y los exilios, en busca de nuevos caminos para explicar la realidad. En un principio los autores más promocionados y leídos son los novelistas del bando vencedor (la llamada Novela nacionalista). Agustín de Foxá (Madrid, 1906-1959) consigue un gran éxito tras la Guerra con Madrid, de corte a checa (1938), en la que, con un estilo impresionista, Foxá nos da la visión de un falangista durante los años de la II República y su huida del Madrid de la resistencia republicana ya en guerra. José Mª Gironella (Girona, 1917-2003) ganador el prestigioso premio Nadal triunfa con su tetralogía sobre la Guerra Civil: Los cipreses creen en Dios (1953), Un millón de muertos(1961), Ha estallado la paz (1966) y Los hombres lloran solos (1986). Los temas fundamentales de la novela existencial son: -La incertidumbre de los destinos humanos. Los personajes deambulan sin encontrar una meta definida buscando valores auténticos que den sentido a sus vidas y les alejen de la monotonía.-La ausencia de comunicación. El aislamiento de los individuos es una consecuencia del sinsentido de la existencia, que impide el acercamiento a los demás. El motivo básico de estos temas es la Guerra Civil. Los novelistas intentan entender las razones de su estallido y el terrible desconcierto y resentimiento que la contienda dejó tras de sí. Una jovencísima Carmen Laforet (1921-2004) gana con Nada (1945), novela pesimista en la que la protagonista advierte como se desvanecen sus ilusiones en el sórdido ambiente familiar en el que recala al comenzar sus estudios universitarios, el premio Nadal. Frente a los personajes atormentados de la casa Andrea representa una nueva generación dispuesta a crear un mundo diferente. El Tremendismo se inicia en 1942 con la publicación de La familia de Pascual Duarteya que Camilo José cela (1916-2002, premio Nobel de literatura) tiende a revelar en esta novela los aspectos más violentos y crueles de la existencia. Pascual Duarte es un antihéroe, un individuo violento, abandonado y solitario, que, condenado a muerte por sus crímenes, los explica con frialdad y desde su propio punto de vista, con un lenguaje coloquial aunque expresivo.
7.3 Ramón María del Valle-Inclán nace en 1866 en Pontevedra y muere en 1936 en Santiago de Compostela. Es famoso por su carácter revolucionario y por ser un gran crítico de la realidad social. Su amplia obra teatral comienza con Cenizas (1899), su primera composición dramática, a continuación escribe las cuatro Sonatas y las sigue una serie de Comedias bárbaras: Águila de blasón (1907), Romance de lobos (1908) y Cara de Plata. (1922), toda la trilogía se desarrolla en el mundo rural gallego. Don Juan Manuel Montenegro, un hidalgo tirano, y los demás personajes representan la violencia de un mundo mísero y en descomposición. En 1930 Valle–Inclán publica Farsa y licencia de la Reina Castiza, Farsa italiana de la enamorada del rey, Divinas palabras y Luces de Bohemia. En todas ellas se ve reflejado el esperpento, género literario inventado por el autor que se caracteriza por la deformación sistemática de la realidad de forma grotesca y la degradación satírica de valores. En Luces de Bohemia, Valle–Inclán recrea el esperpento en un protagonista, Max Estrella y los demás personajes que representan la degradación de la realidad española del momento. Además da la siguiente explicación del esperpento: “los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética deformada. […] España es una deformación grotesca de la civilización europea […] Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. […] La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas. […] deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España”. En su composición Martes de carnaval (1930), el autor engloba tres obras que son un claro ejemplo del esperpento: Los cuernos de don Friolera, La hija del capitán y Las galas del difunto. Valle-Inclán pasa por ser uno de los mejores dramaturgos de toda la historia de la literatura española, no siendo el menor de sus méritos el de haber sido capaz de crear un género, el Esperpento, capaz de superar toda la tradición literaria anterior al presentar, a partir de esta técnica singular, la realidad española tal cual, con todas sus miserias y contradicciones, de la única manera posible.