El Giro Copernicano y la Estructura del Conocimiento en la Crítica de la Razón Pura

El Problema del Conocimiento

Kant parte de la certeza de que las matemáticas y la física son ciencia (factum). Por ello, en la Crítica de la Razón Pura, Kant también se pregunta por la posibilidad de que la metafísica sea una ciencia, ya que dice que la propia naturaleza humana no es capaz de responder a las preguntas metafísicas (la idea de libertad, el alma y la existencia de Dios).

Dicha pregunta surge tras el escepticismo de Hume, que niega la existencia de la metafísica. Para poder responder a esta pregunta, Kant se realiza otra: ¿Qué condiciones le exigimos al conocimiento para que sea científico? Al contestarla, distingue entre:

  • Condiciones empíricas o «a posteriori»: Son particulares y contingentes.
  • Condiciones trascendentales o «a priori»: Son generales y necesarias; es decir, son comunes a todos los individuos y se dan forzosamente.

Además, Kant afirma que la ciencia se forma a partir de un conjunto de juicios encadenados en razonamientos. Por ello, constata que si somos capaces de identificar cuáles son los juicios propios de la ciencia, podremos saber si la metafísica es una ciencia o no. Existen dos tipos de juicios, dependiendo de la relación que se da entre el sujeto y el predicado:

  1. Los analíticos «a priori»: Donde el predicado está incluido en el sujeto y no aportan nada nuevo (característicos del racionalismo). Son a priori pues no es necesario acudir a la experiencia para comprobar su veracidad.
  2. Los sintéticos «a posteriori»: Necesitan del recurso de la experiencia y son particulares y contingentes; estos hacen avanzar a la ciencia (característicos del empirismo). Son a posteriori pues sí que es necesario recurrir a la experiencia.

Como ya constatamos antes, la filosofía de Kant es una síntesis entre el racionalismo y el empirismo; por ello, Kant establece que los juicios que constituyen la ciencia son juicios sintéticos a priori. La metafísica no es una ciencia porque no se formula mediante este tipo de juicios.

El Giro Copernicano de Kant

Como dijimos antes, Kant es el mayor representante de la Ilustración. Kant definió la Ilustración como la liberación del hombre de su «minoría de edad». En otras palabras, la Ilustración es el proceso de convertirse en un individuo autónomo que puede usar su propia razón para entender el mundo. Este concepto se resume en la frase «Sapere aude» (atrévete a pensar o piensa por ti mismo).

En la Crítica de la Razón Pura, Kant desarrolla el idealismo trascendental (criticismo, apriorismo) para responder a la pregunta ¿qué puedo conocer?, intentando superar la contraposición entre racionalismo (razón) y empirismo (experiencia) mediante una síntesis de ambas. Se llama idealismo porque reconoce unas ideas o estructuras (espacio, tiempo y categorías) que permiten el conocimiento, y es trascendental porque estas ideas o conceptos son universales y trascienden el caso concreto, ya que tienen carácter a priori (independientes de la experiencia). Su lema podría ser: «Ni empirismo ni racionalismo, idealismo trascendental».

Según esta teoría, el conocimiento se produce por la síntesis de lo que aportan el sujeto (estructuras intelectuales innatas – a priori) y el objeto (información por la experiencia sensorial, «a posteriori»); es decir, una síntesis entre lo dado y lo puesto. Además, Kant también estableció una diferencia entre el conocer y el pensar:

  • El conocer se mueve en el ámbito Fenoménico (fenómeno = representaciones mentales de las cosas).
  • El pensar se mueve en el ámbito Noúmenico (noúmeno = la cosa en sí).

El conocimiento es fenoménico, lo que quiere decir que solo podemos tener conocimiento real de las representaciones que realiza nuestra mente de las cosas, nunca de la cosa en sí. Esta distinción entre el fenómeno y el noúmeno llevó a Kant a hablar sobre la Arquitectónica de la K-r-V (Crítica de la Razón Pura) o partes en las que se divide la razón pura. Estas son:

La doctrina trascendental de los elementos

Se divide en:

  • a) La Estética trascendental: Realiza el estudio de la sensibilidad y corresponde a las matemáticas.
  • b) La Lógica trascendental: Separa el entendimiento de la razón y se vuelve a dividir en:
    • i. La Analítica trascendental: Corresponde al estudio del entendimiento y a la física.
    • ii. La Dialéctica trascendental: Corresponde al estudio de la razón y a la metafísica.

La doctrina trascendental del método

Donde se produce el paso de la K-r-V (Crítica de la Razón Pura) a la K-r-P (Crítica de la Razón Práctica).

Como dijimos antes, la Estética trascendental realiza el estudio de la sensibilidad (capacidad de sentir), que es la facultad por la que nuestra psique recibe las impresiones al ser afectada por los objetos. El sujeto se encarga de organizar esas sensaciones, en primer lugar, en el espacio y el tiempo y luego en categorías. Por lo tanto, lo que yo conozco está integrado por dos elementos: lo dado (por el objeto) y lo que pongo yo (sujeto). Lo dado es lo que constituye la materia del conocimiento (impresiones sensibles) y lo puesto es la forma u organización de lo que me llega del exterior.

A nivel de sensibilidad, realizamos una síntesis entre el elemento material que nos llega del exterior (impresiones sensibles) y el elemento formal que aporta el sujeto: espacio y tiempo, que son denominados por Kant como formas a priori de la sensibilidad o intuiciones puras. El resultado de esta síntesis es lo que Kant llama fenómeno.

Analítica Trascendental

Como dijimos antes, la Analítica trascendental realiza el estudio del entendimiento (capacidad de juzgar, unir conceptos). La sensibilidad percibe y organiza una serie de impresiones sensibles, pero esto no supone que conozcamos a un objeto. Si la función de la sensibilidad es percibir, la del entendimiento es comprender. La función de comprender o entender se realiza mediante conceptos que elabora nuestro entendimiento.

Es preciso distinguir entre dos tipos de conceptos:

  • Conceptos empíricos: Son los que proceden de la experiencia.
  • Conceptos puros o categorías: Son independientes de la experiencia, los posee el entendimiento por sí mismo y los utiliza para organizar y unificar los fenómenos que percibe la sensibilidad.

Es decir, el entendimiento lleva a cabo una síntesis entre lo dado por la sensibilidad (fenómenos) y lo puesto por el propio entendimiento (las categorías o conceptos puros); esta síntesis tiene como resultado un conocimiento objetivo (conceptos y juicios).

Dialéctica Trascendental

Como dijimos antes, la Dialéctica trascendental se encarga del estudio de la razón. La razón es la capacidad de la suprema unificación de conceptos; une juicios para formar razonamientos. Con ella llegamos al conocimiento especulativo de la razón, formado por las ideas (Dios, inmortalidad, libertad), que es lo puesto por la razón.

De este modo, Kant llega a la conclusión de que la metafísica, a nivel de la Razón Teórica, no se puede considerar como una ciencia. Esto supone una rotunda diferenciación entre la ciencia y la metafísica. Nuestra razón, al aplicar indebidamente las categorías, cae en ilusiones y tiende a conocer las cosas en sí, pero no llega más que a ideas a las que no corresponde un objeto o ningún dato sensible.

Aun así, Kant recalca que eso no lleva a afirmar ni negar la existencia de objetos como Dios o el alma, sino más bien a reconocer que todos los intentos de la razón para llegar a su existencia están condenados de antemano; es decir, que la metafísica no logrará su objetivo. Por esto, y porque la metafísica no se formula mediante juicios sintéticos a priori, no se puede considerar una ciencia para Kant.

Kant pertenece al pensamiento moderno y es el máximo representante de la Ilustración; en concreto, pertenece a la corriente del idealismo trascendental.