Hitos de la Historia de España: De la Revolución de 1868 a la Dictadura de Primo de Rivera

La Gloriosa de 1868: El Inicio del Sexenio Democrático

Nos encontramos ante un texto histórico-circunstancial de contenido político. Es una fuente primaria. El destinatario es la nación española. Su autor es colectivo, firmado por los protagonistas pertenecientes al estamento militar de la sublevación de Cádiz. El documento da inicio a «la Gloriosa», revolución que implanta por primera vez en España el sufragio universal masculino, tratando de establecer un régimen liberal democrático.

Justificación y Objetivos del Pronunciamiento

La idea principal del texto es la de justificar el pronunciamiento contra la Monarquía de Isabel II, argumentando que el régimen liberal establecido no es un gobierno de todos los españoles y que atenta contra el orden y la moralidad. Pide, también, el apoyo de todos los españoles para regenerar la política española. Entre las ideas secundarias se habla de:

  • Crear una legalidad común basada en una Constitución que no se modifique cada vez que cambia el partido que llega al gobierno.
  • La soberanía nacional.
  • La implantación del sufragio universal.

El manifiesto hace un llamamiento a los «liberales». El liberalismo reclama el establecimiento de una Constitución como norma máxima que garantice libertades y derechos de los ciudadanos. A partir de 1848, con las revoluciones liberales de ese año y los siguientes, aparecen nuevos movimientos políticos, como el movimiento obrero y el demócrata, que reivindica el sufragio universal masculino.

El Mapa Político de la Época

En España, los liberales que siguen la corriente del liberalismo doctrinario, más elitista y que favorece a las clases altas, se encuentran en el Partido Moderado. Existe una opción de centro, el Partido Unión Liberal, que trata de combinar tesis doctrinarias y otras más progresistas. El Partido Progresista acepta el sufragio censitario y la soberanía compartida entre Rey y Cortes. Y finalmente, el Partido Demócrata, escisión del Partido Progresista, reclama la soberanía popular y el sufragio universal.

Crisis del Sistema Isabelino y el Pacto de Ostende

Desde 1866 se suceden gobiernos breves e inestables, liderados por la Unión Liberal y el Partido Moderado. En estos años se produce una crisis económica en Europa que sufre el país a partir de 1866, con quiebras de bancos y empresas. De este modo, existe un descontento general del pueblo con la Corona, debido a los conocidos desmanes de la reina o el fracaso en campañas exteriores. Además, fallecen O’Donnell y Narváez, líderes de la Unión Liberal y del Partido Moderado, principales apoyos de Isabel II.

El sistema político isabelino está en crisis, reaccionando con represión. Todo esto lleva a la oposición a no participar en las elecciones desde 1863, y se aglutinan progresistas y demócratas con un programa común reflejado en el Pacto de Ostende de 1866, que establece el fin del reinado de Isabel II, una nueva constitución y la soberanía popular. En estos años se producen numerosos pronunciamientos que fracasarán.

El Triunfo de la Revolución y el Exilio

Finalmente, el almirante Topete se subleva en Cádiz, teniendo toda la Armada a sus órdenes. Prim se pone al mando de la rebelión contando con el apoyo del general Serrano. Poco después, se organizan Juntas Revolucionarias en las principales ciudades del país que asumen el poder local. La reina Isabel II, tras la batalla de Alcolea y su derrota, decide cruzar la frontera y exiliarse en Francia, lo que supone de facto el triunfo de la revolución «La Gloriosa».

El Gobierno Provisional y la Monarquía de Amadeo I

Tras el triunfo de la Revolución, Prim forma un Gobierno Provisional y convoca elecciones a Cortes Constituyentes con el triunfo de los progresistas, quienes redactan la primera Constitución democrática de España (1869), con un amplio reconocimiento de derechos, sufragio universal masculino, sistema bicameral, la monarquía parlamentaria y una clara división de poderes:

  • Ejecutivo: Corresponde al Rey y al Consejo de Ministros.
  • Legislativo: Reside en las Cortes.
  • Judicial: Pertenece a los tribunales.

Además, Prim buscó candidatos para el trono entre las principales casas reales europeas, siendo finalmente elegido Amadeo de Saboya en 1871. El nombramiento de Amadeo I da lugar a una oposición republicana, así como una oposición «alfonsina» que pretendía la restauración borbónica en la figura de Alfonso XII.

Hacia la Primera República

La muerte del general Prim, principal valedor de Amadeo de Saboya, más la complicación del escenario político con el inicio de la Guerra de Cuba en 1868, llevó a Amadeo I a abdicar en 1873 y a la proclamación de la I República. La situación era muy complicada, pues a la guerra de Cuba y a la oposición alfonsina se une la Guerra Carlista y el movimiento cantonalista. Para acabar con la República y lograr el regreso de los Borbones, Martínez Campos realiza un pronunciamiento en Sagunto, que acelera la Restauración de Alfonso XII y la instauración de un sistema político inspirado en el turnismo inglés.

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

Nos encontramos ante una fuente primaria de naturaleza política. Se trata de un documento público, destinado a la nación española y al Ejército, fechado el 13 de septiembre de 1923. El autor es Miguel Primo de Rivera (1870-1930), militar español, Capitán General de Cataluña y que en adelante dirigirá una Dictadura Militar que pondrá fin al régimen de la Restauración.

Causas y Justificación del Golpe

La idea principal es la instauración de una Dictadura Militar que comenzaría en 1923 y que daría por finalizado el régimen de la Restauración, justificada para resolver una serie de problemas a los que no han dado solución ni los partidos del turnismo ni los proyectos regeneracionistas. Entre las ideas secundarias, señala la necesidad de saltarse la legalidad, puesto que los gobiernos que se han alternado desde 1898 no han sido capaces de dar soluciones.

Miguel Primo de Rivera alude al «cuadro de desdichas e inmoralidades», referidas al Desastre de 1898 y la pérdida de las colonias. Otras desdichas son algunos incidentes graves como la Semana Trágica de Barcelona en 1909 o la crisis de 1917. En cuanto a las inmoralidades, se refiere a los casos de corrupción política. Su intención es establecer un Directorio Militar que sustituirá a los gobiernos formados por políticos del turnismo de los dos partidos dinásticos (Liberal y Conservador). También hace referencia al problema de Marruecos, que comienza con la Conferencia de Algeciras en 1906, que concede a España el protectorado del norte de Marruecos. Sin embargo, la ocupación efectiva del territorio será problemática. Concluye el manifiesto acusando a los partidos del turnismo de ser los responsables de la situación, por lo que deben ser apartados de la política nacional.

Contexto Histórico y Regeneracionismo

Desde el fin de la Guerra de Cuba (1898), España entra en una crisis identitaria como nación, que queda patente en el auge de los nacionalismos y regionalismos. El Regeneracionismo (Joaquín Costa) critica la corrupción electoral y política del sistema de la Restauración. A ello se añadió la difícil situación en Marruecos, patente con la Semana Trágica (1909), situación que se agravará con la Primera Guerra Mundial.

Con todo, la tensión social se va acrecentando por la actividad del movimiento obrero que convoca huelgas y manifestaciones, con una respuesta violenta por parte de la patronal, y el crecimiento de la impopularidad del ejército y de Alfonso XIII, que tendrá su punto culminante en el Desastre de Annual (1921). Ante esta situación, Miguel Primo de Rivera, con apoyo de Alfonso XIII, da un golpe de Estado que instaura una dictadura.

El Directorio Militar (1923-1925)

Desde 1923 a 1925 se instaura el Directorio Militar, que tendrá como principal objetivo el restablecimiento de la paz social y el conocido como «descuaje del caciquismo». Para lograr la «paz social», suspende las garantías constitucionales y declara el estado de guerra, lo que dará lugar a una disminución de los asesinatos políticos y la reducción drástica de manifestaciones y huelgas. Para el descuaje del caciquismo, Primo de Rivera sustituye las autoridades civiles, locales y provinciales por militares. Además, suprime el uso de las lenguas catalana y vasca y el uso de banderas nacionalistas. Alfonso XIII apoyó en todo momento a Miguel Primo de Rivera en lo que se ha llamado «Dictadura con Rey». Además, ataja el problema de Marruecos con el desembarco de Alhucemas en 1925, lo que le permitió ganar apoyos en la población y continuar con un régimen que, en principio, se establecía como provisional.

El Directorio Civil y la Institucionalización

En 1925, sustituye el Directorio Militar por un Directorio Civil, constituido por militares y civiles pertenecientes a la Unión Patriótica. Primo de Rivera emprende el camino hacia la institucionalización del régimen mediante:

  • Un partido único: la Unión Patriótica.
  • La Organización Corporativa Nacional.
  • La Asamblea Nacional Consultiva.

Todos ellos eran órganos corporativos inspirados en el fascismo italiano. Hubo un anteproyecto de constitución en 1929 que pretendía crear una cámara con diputados elegidos, la mitad de ellos por sufragio universal y la otra mitad por el Rey y las corporaciones, pero fracasó.

Fin de la Dictadura y Advenimiento de la República

En definitiva, este manifiesto abre el camino a una dictadura de carácter temporal para restablecer el orden social y después volver a la normalidad constitucional. Pero, a partir de 1925, intenta una institucionalización del régimen inspirándose en Benito Mussolini, aunque prescindiendo de muchos de los caracteres del fascismo. Sin embargo, la pérdida de apoyos del movimiento obrero, los nacionalistas e incluso desde el mismo Ejército (con varias conspiraciones), sumada al empeoramiento de la salud de Primo de Rivera, le llevan a presentar su dimisión a Alfonso XIII en 1930.

En ese momento, Alfonso XIII le da el poder al general Dámaso Berenguer con la intención de volver a la normalidad constitucional. La «dictablanda» llegará a su fin en abril de 1931 con las elecciones municipales que darán lugar a la instauración de la II República Española.