Evolución de la Literatura Española: De Eduardo Mendoza a la Generación del 27

Eduardo Mendoza y la narrativa contemporánea

Eduardo Mendoza, nacido en 1943, es uno de los escritores españoles más destacados de su generación. Su estilo, por el contrario, es bastante rico y cercano al barroco; no deja de usar cultismos, arcaísmos y el lenguaje popular en su máxima expresión. Su principal género literario es la novela, pero también participa en el ámbito del ensayo.

Su obra literaria comienza con la publicación de La verdad sobre el caso Savolta, ambientada en su lugar natal, Barcelona. En ella, combina la descripción de la ciudad en épocas anteriores a la Guerra Civil Española y en la actualidad. En 1975, publica la novela desde tres puntos de vista: desde la perspectiva histórica, se trataba del fin de la dictadura franquista y del inicio de una nueva etapa política.

En el ambiente literario, la novela triunfa, especialmente entre los lectores que agradecen la intriga de la trama y la combinación de técnicas modernas. Dentro de la obra identificamos una serie de narradores: parte de la obra aparece en primera persona, desde el punto de vista de Javier Miranda, el protagonista; además, existe otro narrador en tercera persona que relata todo lo que sucede, incluyendo los pensamientos y deseos de los personajes.

Estructura y personajes

Los personajes de la novela se clasifican principalmente en la alta burguesía y la clase obrera. En la clase obrera encontramos a María Coral, una mujer que, a pesar de su apariencia pobre y asustada, conoce muy bien el perfil masculino y se aprovecha para jugar con ellos. La otra mujer protagonista, María Rosa Savolta, pertenece a la alta burguesía, clase a la que también pertenecen Le Prince y los directivos de la empresa.

En cuanto a la estructura, se encuentra dividida en dos partes: en la primera encontramos capítulos de gran complejidad y varios tipos de textos. En la segunda parte predomina el desorden cronológico, donde se cuenta el matrimonio de Miranda con María Coral. Dentro de este caos, destacan los flashbacks. La intriga de las escenas se acentúa mediante recursos como el contrapunto o la alternancia en secuencias que reflejan estilos opuestos de vida.

Subgéneros y estilo

Dentro de la obra encontramos principales subgéneros narrativos: en primer lugar, la novela folletinesca, caracterizada por la acción y el misterio; y, por otro lado, una novela policíaca de donde provienen todos los enigmas y sospechas. Cabe hacer hincapié en la resolución del caso al final de la obra.

En tanto que es la primera obra de Eduardo Mendoza, su estilo se revela a partir del uso de la ironía, mezclada con el humor velado y el amor explícito. El lenguaje tiene como fin generar una situación de contradicción entre el pensamiento y la realidad.

El teatro español en el primer tercio del siglo XX

Los acontecimientos que influirán en esta generación abarcan desde el estallido de la Revolución rusa en 1917, la I Guerra Mundial (1914) y el inicio de la II Guerra Mundial (1939). Los inicios del siglo XX en España, marcados por el reinado de Alfonso XIII (1902-1931), la dictadura de Primo de Rivera (1923) y la Segunda República (1931), son un período caracterizado por una grave crisis económica y conflictos sociales que culminarán en la Guerra Civil (1936-1939).

Teatro comercial y renovador

El teatro comercial, que seguía las tendencias del siglo XIX, convivió durante el primer tercio de siglo con los intentos renovadores y rupturistas. Dentro de este tipo de teatro triunfaron tres géneros: el teatro realista (“alta comedia”), el teatro poético en verso y el teatro cómico-costumbrista.

  • La Alta Comedia: Muestra, de forma crítica, los vicios de la burguesía. Persigue el realismo escénico describiendo ambientes cotidianos. El autor más importante es Jacinto Benavente (Los intereses creados).
  • Teatro Cómico-Costumbrista: Representaba la modalidad preferida por las clases populares, con ambientes pintorescos y personajes-tipo. Sus principales cultivadores fueron Carlos Arniches y los hermanos Álvarez Quintero.

El teatro innovador

En la Generación del 98, Unamuno cultivó el teatro para expresar sus inquietudes existenciales. Por su parte, Valle-Inclán destaca por sus ciclos: el ciclo mítico (Las comedias bárbaras), el ciclo de la farsa (La marquesa Rosalinda, Cabeza de dragón) y el ciclo del esperpento (Luces de Bohemia), basado en lo grotesco y la caricatura.

Federico García Lorca es el máximo exponente de la renovación teatral. Su obra se caracteriza por el enfrentamiento entre el deseo y la realidad opresiva. Destacan sus tragedias rurales como Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba, además de su teatro irrepresentable o metateatro, como Comedia sin título y Así que pasen cinco años.

La Generación del 27

Este periodo es considerado la Edad de Plata de la cultura española. El grupo se consolida con la conmemoración del centenario de Góngora en 1927. Comparten su afán de modernizar la poesía, admiración por la poesía clásica (Góngora, Fray Luis, Garcilaso) y la influencia de las vanguardias.

Autores destacados

  • Federico García Lorca: Fusión de lo culto y lo popular. Obras: Romancero Gitano, Poeta en Nueva York.
  • Rafael Alberti: Virtuosismo y variedad. Obras: Marinero en tierra, Sobre los ángeles.
  • Pedro Salinas: Poesía amorosa y sobria. Obras: La voz a ti debida.
  • Jorge Guillén: Poesía pura y entusiasmo vital. Obras: Cántico.
  • Vicente Aleixandre: Premio Nobel 1977. Obras: La destrucción o el amor.
  • Luis Cernuda: Conflicto entre realidad y deseo. Obras: Los placeres prohibidos.
  • Miguel Hernández: Poeta de transición entre la deshumanización y el compromiso social. Obras: El rayo que no cesa.
  • Las Sin Sombrero: Grupo de mujeres intelectuales como Rosa Chacel, Teresa León y Josefina de la Torre, que rompieron las barreras de género en la época.