Metafísica platónica
La doctrina central de la filosofía platónica es la teoría de las Ideas. Consiste en la afirmación de un dualismo, en el que existen realidades inmateriales, inmutables y universales, distintas a la realidad sensible, que es el mundo cambiante retratado por Heráclito. Las Ideas constituyen el Mundo Inteligible, que sólo puede ser captado por la razón, y que se diferencia del Mundo Sensible, captado por los sentidos. Platón considera el Mundo Sensible que percibimos como el resultado de la actividad ordenadora de una inteligencia divina, el Demiurgo, que da forma o estructura a la materia caótica conforme a unos modelos eternos y perfectos: las Ideas.
Las Ideas son la causa de la existencia de las cosas sensibles que percibimos. La Idea es la esencia común de la que participan las realidades individuales del mundo físico. Esa relación puede expresarse también afirmando que la Idea es el modelo imitado de una forma imperfecta por las cosas individuales.
El mito de la caverna
En el mito de la caverna Platón lo ejemplifica, relacionando los objetos del exterior de la caverna con las Ideas y los que hay en el interior con la representación de estas. Por ejemplo, un animal fuera de la caverna sería la Idea de ese animal, y la figura que pasa por delante del fuego en el interior de la caverna sería una imitación imperfecta de ese animal.
En el Mundo de las Ideas existe una clara jerarquía, en la que reina la Idea del Bien. Del mismo modo que las cosas sensibles participan de las Ideas, también las Ideas participan del Bien. La Idea del Bien representa la máxima realidad y perfección. Todo lo que existe es real en tanto participa del Bien. Después de la Idea del Bien encontramos las Ideas de la Belleza y de la Justicia, que hacen posible la comprensión del arte y de la política respectivamente; después se encuentran las Ideas de las entidades matemáticas y, por último, las Ideas de las cosas naturales y artificiales.
Contexto del fragmento
- El texto perteneciente al Libro VII de La República. Es una obra de madurez de Platón en la cual expuso sus teorías fundamentales. Escrita en el siglo IV a. C., recibe tal nombre porque plantea cuestiones sobre la res publica, es decir, el Estado. Aparece escrita en forma de diálogo, cuyos personajes son Glaucón, familiar de Platón, y Sócrates, mediante el cual Platón expresa sus ideas. Este fragmento corresponde con el mito de la caverna, que es una alegoría en la que pretende explicar algunos de los pilares básicos de la teoría platónica, como pueden ser el dualismo metafísico y epistemológico, la función de la educación o la propuesta política. En ella narra cómo existen unos prisioneros atados en el fondo de una caverna cuyo único mundo conocido es ese y cómo uno de ellos consigue llegar al mundo exterior, donde se encuentra el conocimiento verdadero para Platón. El mito se divide en cuatro partes: la descripción de la caverna, que Platón usa para distinguir a las personas con y sin educación; el proceso de liberación del esclavo encadenado; el regreso a la caverna; y la explicación filosófica del mito.
- ¿A qué parte pertenece y explicación breve del fragmento?
- Relacionar el fragmento con la parte teórica que corresponde (marca conceptos importantes a sucio para hacerlo mejor):
- Interior y exterior de la caverna = ámbito metafísico y mundo correspondiente.
- Proceso de liberación = episteme y doxa / opinión.
- Vuelta a la caverna = política, crítica de la democracia y propuesta política.
Epistemología platónica
Platón, siguiendo con su dualismo, distingue dos niveles de conocimiento: el saber (episteme) y la opinión (doxa). Las opiniones son inestables y cambiantes, ya que tratan de un mundo que es cambiante y caótico, como es el mundo sensible; por ello no pueden constituir auténtico conocimiento. El paso de la opinión verdadera a la ciencia se explica mediante el proceso de rememoración, también llamado anamnesis, que permite a la mente recobrar el conocimiento alcanzado por el alma antes de que quedara atrapada en un cuerpo mortal. Antes de haberse encarnado, el alma vivía sin cuerpo en el Mundo de las Ideas y, al encarnarse, olvida todo lo aprendido.
En el diálogo La República, Platón identifica la ciencia (episteme) con el conocimiento inteligible, que está dirigido a las Ideas cuya realidad sólo se puede captar con la razón (el exterior de la caverna), mientras que la opinión (doxa) es el conocimiento sensible, que tiene como objeto las realidades del mundo físico (el interior de la caverna).
El Símil de la línea
El Símil de la línea es una representación gráfica de los diversos estados del conocimiento, desde el modo más imperfecto al más perfecto. Si trazamos una línea y la dividimos en dos segmentos desiguales, llamaremos ciencia al segmento más grande y opinión al pequeño. Después volveremos a dividir cada uno de estos segmentos en dos partes desiguales:
- Opinión
- Eikasia (imaginación): conocimiento de sombras, copias o imágenes de las cosas del mundo físico. Se representa con el conocimiento de las sombras en la caverna.
- Pístis (creencia): percepción de las realidades del mundo físico, copias imperfectas de las Ideas. Se representa con el conocimiento de los objetos que se encuentran dentro de la caverna.
- Ciencia
- Dianoia (razón discursiva): conocimiento alcanzado a través del razonamiento en el que la mente capta la Idea apoyándose en imágenes y en el recuerdo que despiertan las imperfectas copias del mundo sensible. Se vincula con el conocimiento de los objetos fuera de la caverna.
- Noesis (intuición intelectual): grado más elevado de conocimiento; es el conocimiento directo de las Formas o Ideas y de su relación con el Bien, sin apoyarse en sus copias sensibles.
El Símil de la línea complementa al mito de la caverna al mostrar el movimiento ascendente del conocimiento: desde las sombras y las opiniones hasta la visión directa de las Ideas, culminando en la comprensión de la Idea del Bien.