El retorno de los Borbones
Con el pronunciamiento militar de Pavía se terminaba la experiencia de la Primera República democrática. Pavía, tras disolver las Cortes, dio el Gobierno al general Serrano, quien mantuvo el régimen republicano, pero con un carácter autoritario (la dictadura de Serrano). El hijo de Isabel II, el príncipe Alfonso, con motivo de su decimoséptimo cumpleaños, realizó desde la academia militar británica de Sandhurst un manifiesto redactado por Cánovas del Castillo. En este documento, afirmaba que la única solución para los problemas de España residía en el restablecimiento de la monarquía y se declaraba un buen liberal que aceptaba la monarquía constitucional.
Gran parte de la alta oficialidad del Ejército, la alta burguesía y miembros de la Iglesia veían en la restauración de la monarquía borbónica la mejor forma de defender sus intereses. Aunque Cánovas no era partidario de los pronunciamientos militares, el general Martínez Campos realizó uno en Sagunto y proclamó como rey de España al príncipe Alfonso. Serrano se exilió a Francia y se formó un «ministerio-regencia» bajo la presidencia de Cánovas del Castillo, quien urgió a Alfonso de Borbón para que volviera a España. Alfonso entraba en Madrid bajo un gran recibimiento, iniciándose así la etapa histórica de la Restauración.
Las bases del régimen de la Restauración
Cánovas del Castillo fue el personaje clave de esta etapa. Era un jurista, historiador y periodista que orientó su actividad hacia la política. Para él, cualquier modelo político debía tener una base en la historia; de ahí su defensa de la Monarquía y las Cortes como grandes instituciones permanentes a lo largo de la historia de España, sobre las que se asentaría el régimen político de la Restauración.
Primeras medidas de Cánovas: búsqueda de apoyos
Las primeras medidas del nuevo gobierno de Cánovas se orientaron a buscar el apoyo de la Iglesia, que estaba distante por los ataques recibidos en el periodo revolucionario, y del Ejército, reincorporando a los mandos que habían perdido sus empleos en el Sexenio. Al mismo tiempo, se convertía al rey en jefe del Ejército con el objetivo de asegurar la sumisión de los altos mandos militares y evitar futuros pronunciamientos.
Se suspendieron los periódicos de la oposición y se establecieron tribunales especiales para los delitos de imprenta. También se renovaban los cargos de las Diputaciones provinciales y Ayuntamientos por hombres afines al nuevo régimen.
La Constitución de 1876
Se celebraron elecciones a Cortes constituyentes elegidas por sufragio universal, aunque el Gobierno ya se había asegurado un sistema de captación de votos para que el 90% de los diputados pertenecieran al partido liberal-conservador. Esto determinaría el carácter conservador y oligárquico de la nueva Constitución, aprobada el 30 de junio de 1876. Sus características principales son:
- Soberanía compartida: El poder reside en el rey y la nación, representada por las Cortes.
- Poder Ejecutivo: Recaía sobre la Corona.
- Poder Legislativo: Compartido entre el rey y el Parlamento. El monarca tiene la facultad de disolver el Parlamento, convocar elecciones, elegir a parte de los senadores y posee derecho de veto.
- Parlamento bicameral: Compuesto por un Senado (con senadores por derecho propio, vitalicios y elegidos por sufragio censitario) y un Congreso (elegido por sufragio censitario primero y, más tarde, universal).
- Confesionalidad católica: Se establecía el catolicismo como religión del Estado, aunque se permitía el ejercicio privado de otros cultos.
- Libertades políticas: Se reconocían libertades básicas, aunque podían suspenderse si menoscababan el poder público.
La Constitución también configuraba un Estado centralista y establecía una unidad de códigos de leyes para todo el territorio nacional. Se abolieron los Fueros de las Provincias Vascas, y los gobernadores civiles de las Diputaciones provinciales y los alcaldes de los Ayuntamientos quedaban bajo el control del poder ejecutivo.
El funcionamiento del sistema
Los partidos dinásticos: Partido Conservador y Partido Liberal
Para Cánovas eran necesarios dos partidos que se turnasen en el Gobierno y que fuesen respetuosos con la monarquía alfonsina y la Constitución. Cánovas transformó el Partido Alfonsino en el Partido Liberal-Conservador, que aglutinaba a los grupos más conservadores. Asimismo, propuso a Sagasta la formación de otro partido que reuniese a la izquierda dinástica; así nació el Partido Liberal, formado por progresistas, demócratas y republicanos moderados. Cada partido debía aunar a sus diferentes facciones.
Corrupción electoral y caciquismo
Cuando el partido en el Gobierno sufría un proceso de desgaste político, el monarca llamaba al jefe del partido de la oposición para formar un nuevo Gobierno y le otorgaba el decreto de disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones. Esto implicaba una corrupción electoral sistemática, ya que las elecciones estaban adulteradas por el Ministerio de Gobernación, que «fabricaba» los resultados mediante la asignación previa de escaños (encasillado) y enviaba esa lista a los gobernadores civiles.
La corrupción electoral tenía su cómplice en el caciquismo, una manifestación sociopolítica residual de las antiguas relaciones señoriales. Los caciques eran personas notables con gran influencia en la vida local, a menudo ricos propietarios rurales que daban trabajo a jornaleros, profesionales de prestigio o autoridades que otorgaban favores a cambio de votos.
El conjunto de trampas para adulterar los resultados se conoce como pucherazo. Los medios utilizados incluían la falsificación del censo (incluyendo a personas muertas o eliminando a votantes vivos), la manipulación de actas, la compra de votos o las amenazas y coacciones al electorado.
La labor de gobierno y la oposición
El Partido Conservador y el Liberal se alternaron en el Gobierno realizando una gestión similar, bajo el acuerdo de no promulgar leyes que el otro partido se viese obligado a derogar. No obstante, hubo diferencias:
- El Partido Conservador tuvo más relevancia en los primeros años, centrándose en la defensa del sufragio censitario, el exclusivismo de la Iglesia católica y el orden social restrictivo. Cánovas del Castillo fue finalmente asesinado en Guipúzcoa por un anarquista.
- El Partido Liberal, liderado por Sagasta, aprobó leyes que democratizaron el sistema: leyes de libertad de asociación y expresión que legalizaban los sindicatos obreros y eliminaban la censura de prensa.
Ambos enfrentaron graves problemas. El carlismo se solucionó con la derrota militar de Carlos VII. Sin embargo, persistía el problema colonial en Cuba; aunque se pacificó temporalmente con la Paz de Zanjón y se abolió la esclavitud, el conflicto estallaría de nuevo resultando en la independencia de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
También se configuró una oposición política al régimen con nuevos grupos vinculados al anarquismo, el marxismo y los nacionalismos vasco y catalán. En el ámbito personal, Alfonso XII sufrió la pérdida de su esposa María de las Mercedes y casó posteriormente con María Cristina de Habsburgo. Tras sobrevivir a dos atentados, el rey murió afectado por el cólera. Para no desestabilizar el sistema, Cánovas y Sagasta firmaron el Pacto de El Pardo para apoyar a María Cristina como reina regente hasta que su hijo alcanzase la mayoría de edad.