Literatura española 1939–1999: teatro, poesía y movimientos literarios destacados

Teatro (1939–finales del siglo XX)

Tras la guerra civil, el teatro español quedó amordazado por la censura. El teatro del exilio está representado por escritores como Jacinto Grau, Max Aub, Rafael Alberti (El adefesio) y Alejandro Casona con obras como La dama del alba. En España, autores como Carlos Arniches o Eduardo Marquina siguieron estrenando obras, pero apareció otra serie de autores y corrientes.

Teatro de evasión y tradición

El teatro que predominó en la posguerra fue el teatro de evasión y el de tradición: piezas bien construidas dirigidas a un público burgués, a menudo criticado con amabilidad. Los temas habituales eran la infidelidad y la hipocresía. Estas obras gozaban del aplauso de un público que buscaba olvidar sus problemas. Entre los autores representativos están Edgar Neville y José López Rubio.

Renovadores del humor

Enrique Jardiel Poncela fue uno de los grandes renovadores del teatro de humor (Eloísa está debajo de un almendro). Miguel Mihura presenta un humor que transgrede la lógica y utiliza un lenguaje muy creativo; escribió obras como Melocotón en almíbar, aunque su obra más relevante es Tres sombreros de copa, que no pudo estrenarse hasta 1952.

Teatro social y realista

En 1949 se estrenó Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, que inauguró una línea de teatro preocupada por lo existencial y que llevó a la escena los problemas sociales. Más tarde surgió otra corriente de teatro realista y social cuya intención era dar testimonio de las injusticias: los principales autores comprometidos son Buero Vallejo, Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte) y Lauro Olmo.

Teatro experimental y político

A mediados de los años 60 surgió un teatro menos social y más experimental que trataba temas como la falta de libertad, la injusticia y la alienación, convirtiendo a los personajes en figuras para desarrollar parábolas políticas. Entre estos autores figura Francisco Nieva, en cuyas obras son habituales temas como España, el erotismo y la religión (Malditas sean Coronada y sus hijas). Otros autores destacados de la época son Antonio Gala (Los verdes campos del Edén) y José Sanchis Sinisterra (¡Ay, Carmela!).

Teatro independiente y grupos innovadores

Hacia mediados de los 60 surgieron diversos grupos de teatro independiente que buscaron nuevas técnicas y concibieron el teatro como espectáculo crítico. Ejemplos de estos grupos son Tábano y Els Joglars. En las últimas décadas del siglo XX mejoró notablemente la calidad de la puesta en escena y surgieron autores como José Luis Alonso de Santos (Bajarse al moro), Fernando Fernán Gómez (Las bicicletas son para el verano) y Angélica Liddell.

Poesía (1939 hasta finales del siglo XX)

Muchos poetas se vieron obligados a tomar el exilio. El tema de España ocupó un lugar primordial en sus versos, así como la nostalgia y la evocación de recuerdos. Durante los años 40 convivieron dos tendencias principales: la poesía arraigada y la poesía desarraigada.

Poesía arraigada

  • Visión del mundo armónica y serena.
  • Cantan al amor, al paisaje y al sentimiento religioso.
  • Garcilaso será el modelo estético para autores como Luis Rosales.

Poesía desarraigada

  • Presenta un mundo caótico invadido por el dolor y la angustia.
  • Refleja la angustia existencial: la religión adquiere tonos de desesperanza y duda.
  • Emplea verso libre y un estilo desgarrado. Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, marca este punto de partida.

Poesía social y generaciones posteriores

A finales de los 40 surgió una poesía de compromiso que denunció las miserias e injusticias de la posguerra (Cantos Íberos de Gabriel Celaya, Y pido la paz y la palabra de Blas de Otero). En esta poesía social los autores mostraron solidaridad y alzaron sus versos como instrumentos de lucha política; los temas principales fueron España, el anhelo de libertad y las injusticias.

La generación de los 50 agrupa a autores como Ángel González, José Ángel Valente y Jaime Gil de Biedma. La poesía de esta etapa se orienta hacia lo familiar, la infancia, el amor y el erotismo; destaca, por ejemplo, Poemas póstumos de Jaime Gil de Biedma.

En 1970 José María Castellet publicó Nueve novísimos poetas españoles, que dio visibilidad a un nuevo grupo de poetas (Manuel Vázquez Montalbán, Félix de Azúa, Ana María Moix, entre otros). Este grupo rechazó el realismo social y mostró aprecio por la literatura de vanguardia, con abundantes referencias cultas y cierta influencia de la cultura pop. Destacan obras como Arde el mar y La muerte en Beverly Hills, ambas de Pere Gimferrer.

En los años 70 surgió el Equipo Claraboya, que acusaba a los novísimos de neodecadentes y mostraba preferencia por una poesía heredera de la conciencia social. En los años 80 predominó la llamada poesía de la experiencia, que narra vivencias cotidianas a partir de un yo poético urbano e intimista; destacan autores como Luis García Montero y Ana Rossetti. En las últimas décadas del siglo XX sobresalió el neosurrealismo (Blanca Andreu) y el neopurismo en dos formas: el objetivismo (verso breve y emoción controlada) y la poesía del silencio (búsqueda de la economía del lenguaje poético).

El teatro hasta 1939

En las primeras cuatro décadas del siglo XX coincidieron varios movimientos literarios. Podemos clasificar la producción dramática en dos grandes bloques:

1) Teatro tradicional

Tiene gran calidad literaria, aunque con escasa intención crítica en algunos casos. Goza del favor del público, en su mayoría burgués.

Teatro modernista

Toma aspectos formales como el verso y abundantes recursos retóricos. Huye del realismo y busca evadirse en mundos poéticos; mitifica el pasado y exalta valores tradicionales. Autores como Eduardo Marquina, con obras como En Flandes se ha puesto el sol, tratan temas históricos, por ejemplo los tercios españoles. Los hermanos Machado también se inscriben en cierta medida en este movimiento.

Teatro burgués

Su máximo representante es el Premio Nobel Jacinto Benavente, que acercó el teatro a la mentalidad de su época a través del realismo. Sus obras más célebres son Los intereses creados y La malquerida. Sus diálogos muestran dominio de los recursos dramáticos.

Comedia costumbrista

Busca la evasión de los problemas cotidianos y presenta obras alegres y desenfadadas, vinculadas al género chico. Carlos Arniches muestra el habla castiza en obras como ¡Que viene mi marido!. Son muy conocidas las tragedias grotescas, como La señorita de Trevélez. Pedro Muñoz Seca creó el astracán, deformando la realidad para buscar la carcajada (La venganza de Don Mendo).

2) Teatro renovador

La generación del 98 y otros autores quisieron reformar la situación del teatro comercial, proponiendo alternativas distintas al repertorio tradicional.

Autores y obras destacadas

  • Miguel de Unamuno: teatro intelectual que aborda conflictos y preocupaciones filosóficas. Obras destacadas: Fedra y El otro.
  • Ramón María del Valle-Inclán: mostró su repulsa hacia la sociedad contemporánea mediante la evasión artificiosa y el sarcasmo. En Comedias bárbaras presenta un mundo de pasiones y violencia. En La farsa y licencia de la reina Castiza ridiculiza la corte de Isabel II. Valle-Inclán creó el esperpento, técnica basada en la deformación sistemática de la realidad; obras destacadas: Luces de Bohemia y las piezas de Martes de carnaval.
  • Ramón Gómez de la Serna, Jacinto Grau (autor de El señor de Pigmalión) y otros novecentistas vanguardistas, introdujeron nuevas estéticas.
  • Federico García Lorca y la Barraca: Lorca escribió tanto teatro popular como piezas vanguardistas y poéticas. Obras como Retablillo de Don Cristóbal, Mariana Pineda, El público y sus tragedias rurales —especialmente Bodas de sangre— son fundamentales.
  • Alejandro Casona: gran parte de su obra se escribió en el exilio, con títulos como La sirena varada.

Poesía: Generación del 27

La poesía de la Generación del 27 se caracteriza por buscar nuevas formas expresivas sin romper por completo con la tradición. Toman de las vanguardias algunas técnicas, pero intentan enlazarlas con la tradición española, aunando temas vanguardistas e intelectuales con temas tradicionales. Su poesía oscila entre lo hermético y lo popular, creando un lenguaje poético sugerente que transforma la realidad cotidiana.

Etapas

Según Dámaso Alonso y Luis Cernuda, existen tres etapas principales:

  • Hasta 1927: rechazo del modernismo y fuerte influencia de las vanguardias; la llamada «poesía pura» intentó eliminar lo meramente sentimental (Marinero en tierra, de Rafael Alberti).
  • De 1927 a 1936: proceso de rehumanización; los temas humanos y existenciales pasan a primer plano (Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca).
  • Desde 1939: tras el fusilamiento de Lorca, los poetas eligieron entre quedarse o exiliarse; los que se quedaron trataron el humanismo angustiado y los exiliados practicaron una poesía testimonial.

Autores principales

  • Federico García Lorca: se mueve entre un mundo alegre y vital, con tradición andaluza, y otro dramático marcado por el destino trágico. Sus principales obras son Romancero gitano y Poeta en Nueva York. También es fundamental Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías.
  • Luis Cernuda: tema central la insatisfacción íntima ante la vida; publica en 1936 La realidad y el deseo y, en el exilio, Las nubes, Con las horas contadas y Desolación de la quimera.
  • Rafael Alberti: variedad de estilos; etapas popular-vanguardista y comprometida. Obras: Marinero en tierra, Sobre los ángeles y Poeta en la calle.
  • Pedro Salinas: influencia vanguardista en Fábula y signo; luego el amor como tema central (La voz a ti debida, Razón de amor).
  • Jorge Guillén: depuración poética en Cántico y Clamor.
  • Gerardo Diego: creacionismo en Manual de espumas y más tradicional en Versos humanos.
  • Vicente Aleixandre: Premio Nobel; temas de comunión con la naturaleza y el hombre (Espadas como labios, Sombra del paraíso, Historia del corazón).
  • Dámaso Alonso: Hijos de la ira, obra clave de la posguerra.
  • Emilio Prados y Manuel Altolaguirre: fundadores de la revista Litoral y también integrantes de la generación.

Modernismo y generación del 98

Modernismo: Rubén Darío fue su máximo exponente. La estética modernista busca la belleza y la perfección formal, rechazando lo cotidiano. Los poetas aman lo refinado, lo singular y lo misterioso; sienten pasión por lo erótico y exótico y detestan las convenciones sociales. El modernismo se nutre del parnasianismo y del simbolismo: sus poemas poseen gran sonoridad, poder evocador, uso de símbolos, arcaísmos, cultismos y neologismos; recuperan métricas como el alejandrino. Obras importantes: Azul y Prosas profanas de Rubén Darío; también José Martí, Julián del Casal y Manuel Gutiérrez Nájera.

Generación del 98

Los autores de la generación del 98 compartían la preocupación por la situación de España tras el desastre de 1898 y buscaron la regeneración del país a través del descubrimiento de valores nacionales. Antonio Machado fue el gran poeta de la generación: tras una primera etapa modernista, publicó Campos de Castilla, donde muestra su fascinación por la tierra. De su etapa final es Nuevas canciones; para Machado la poesía es «palabra esencial en el tiempo».

Novelistas y ensayistas

  • Azorín: novelas centradas en la descripción subjetiva de sensaciones (La voluntad, Antonio Azorín, Doña Inés).
  • Pío Baroja: escéptico ante el comportamiento humano; protagoniza novelas de aventura y voluntad (Zalacaín el aventurero, La busca).
  • Ramón del Valle-Inclán destaca por su prosa modernista en las Sonatas y por obras como la trilogía La guerra carlista.
  • Miguel de Unamuno: volcó ideas filosóficas en ensayos y en sus «nivolas»; obras representativas: Niebla y San Manuel Bueno, mártir.

Novecentismo y vanguardias

Novecentismo: sus integrantes tenían sólida formación intelectual, dedicados al estudio y al ensayo; son una generación europeísta, de talante liberal, que busca la belleza a través de la inteligencia. Predominó el ensayo (sobresale José Ortega y Gasset: La rebelión de las masas, La deshumanización del arte, El espectador, Ideas sobre la novela, España invertebrada).

Prosa y novela novecentista

Destacan novelistas como Gabriel Miró («novelas líricas»: Las cerezas del cementerio, Nuestro Padre San Daniel, El obispo leproso), Ramón Pérez de Ayala (Troteras y danzaderas, Tigre Juan) y Wenceslao Fernández Flórez.

Poesía novecentista

Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel, es el gran poeta del novecentismo. Su poesía, hermética y minoritaria, busca la belleza y la salvación personal: Almas de violeta, Diario de un poeta recién casado, Eternidades, Piedra y cielo, y en su etapa final Dios deseado y deseante.

Vanguardias

Las vanguardias coincidieron temporalmente con el novecentismo en su postura intelectual y provocadora. Fueron movimientos diversos, entre los más importantes: futurismo, cubismo, dadaísmo y surrealismo. Buscaron la ruptura con el pasado y mostraron rebeldía y provocación.

  • Futurismo: Giuseppe Ungaretti y Marinetti impulsaron innovaciones formales y radicales en puntuación.
  • Cubismo: trasladado a la literatura por autores como Guillaume Apollinaire (caligramas).
  • Dadaísmo: Tristan Tzara y el absurdo del lenguaje.
  • Surrealismo: promovido por André Breton, propugnó la liberación de instintos reprimidos.

Ramón Gómez de la Serna impulsó las vanguardias en España: introdjo el ramonismo y la greguería (humor y metáfora). El ultraísmo buscó ir más allá con obras como Hélices de Guillermo de Torre. El creacionismo, iniciado por Vicente Huidobro, persiguió crear una nueva realidad poética.