Gnoseología
La gnoseología de Aristóteles afirma que la ciencia solo puede estudiar lo general y necesario, no los casos particulares. Por eso no existe una ciencia de individuos concretos, como “Pedro”, sino del concepto universal de “hombre”. La ciencia tiene como objetivo conocer la esencia o forma de las cosas, separándola de la materia. Para Aristóteles, el conocimiento empieza en los sentidos y termina en el entendimiento. Primero percibimos mediante los sentidos; luego la imaginación y la memoria conservan esas percepciones; y finalmente el entendimiento agente extrae lo esencial y universal. El entendimiento paciente recibe ese concepto universal y lo aplica a los casos concretos. Así, primero sentimos y después pensamos, llegando a conocer la esencia de las cosas.
Aristóteles también distingue tres tipos de saberes:
- Productivos, que sirven para fabricar cosas.
- Prácticos, que orientan la acción y buscan vivir bien.
- Contemplativos, que buscan el conocimiento de la verdad y son los más importantes.
En cuanto a la lógica aristotélica, Aristóteles distingue dos tipos de razonamiento: la deducción, que va de lo universal a lo particular, y la inducción, que va de lo particular a lo universal. Fue el primero en estudiar la deducción, entendida como un razonamiento en el que, a partir de unas premisas, se obtiene necesariamente una conclusión, analizando las proposiciones según sean universales o particulares, afirmativas o negativas.
Metafísica
Para Aristóteles, la ciencia nace de la curiosidad y del asombro ante la realidad. En su obra Física estudia la naturaleza y los seres que cambian, mientras que en la Metafísica se ocupa de la “ciencia primera”, el estudio del ser en cuanto ser. En ambos ámbitos desarrolla el hilemorfismo, que sostiene que todos los seres están compuestos de materia y forma (su esencia), y explica el cambio como el paso de la potencia al acto.
Para entender este proceso, distingue cuatro causas:
- Material
- Formal
- Eficiente
- Final
También clasifica el ser en diez categorías. Su pensamiento es teleológico, pues defiende que todo en la naturaleza tiene un fin. En este contexto aparece el primer motor inmóvil, causa última del movimiento, que es eterno, inmaterial y actúa como causa final.
En su cosmología, divide el universo en dos regiones. El mundo sublunar (la Tierra) está compuesto por los cuatro elementos y sujeto al cambio y la corrupción. En contraste, el mundo supralunar está formado por éter, una sustancia perfecta donde los astros tienen un movimiento circular y eterno. El universo se organiza en esferas concéntricas movidas por el primer motor inmóvil, fuente del orden y del movimiento del cosmos.
Antropología
La antropología aristotélica define la psique (alma) como el principio vital que organiza a los seres vivos, actuando como la forma de un cuerpo vivo. Según su complejidad, Aristóteles identifica tres tipos de psique:
- Vegetativa, propia de las plantas, para la nutrición y la reproducción.
- Animal, que añade percepción, movimiento y memoria.
- Racional, exclusiva de los humanos para el razonamiento; ésta se divide en racional paciente, que recibe información, y racional agente, que la procesa.
En esta visión, el alma y el cuerpo son inseparables, ya que el alma no es un cuerpo físico, sino la estructura que permite al cuerpo realizar sus funciones vitales y dar lugar a la vida.
Ética
Para Aristóteles, la ética es eudemonista, ya que considera que el fin último del ser humano es la felicidad (eudemonía). Esta no consiste en placeres momentáneos, sino en vivir y actuar bien desarrollando la excelencia a través de la razón. A diferencia de Platón, Aristóteles sostiene que la virtud no es un conocimiento teórico, sino un hábito que se adquiere mediante la práctica constante; como él mismo afirma, “una golondrina no hace verano”, indicando que una sola buena acción no nos hace virtuosos, sino la costumbre de realizarlas.
El filósofo distingue dos tipos de virtudes:
- Virtudes éticas (morales), que se refieren al comportamiento y se basan en el justo medio entre dos vicios: uno por exceso y otro por defecto. Por ejemplo, la valentía es el punto medio entre la cobardía y la temeridad. Este equilibrio debe ser identificado por la persona prudente según cada situación.
- Virtudes dianoéticas o intelectuales, que se vinculan con el pensamiento y requieren enseñanza y tiempo. Entre ellas destacan la sabiduría, que es la capacidad contemplativa de las verdades eternas, y la prudencia, que es la virtud intelectual más importante porque guía a las virtudes morales al permitirnos calcular el término medio correcto.
Aunque la prudencia es esencial para la vida práctica, Aristóteles considera que la vida contemplativa es la forma más alta de felicidad, pues mediante el conocimiento teórico el ser humano realiza plenamente su esencia racional.
Política
Para Aristóteles, el ser humano es un animal cívico (zoon politikon) por naturaleza, ya que posee la palabra y la razón para distinguir y comunicar lo justo y lo injusto. Esta capacidad social es la que permite el surgimiento de la familia y, finalmente, de la ciudad. A diferencia de Platón, no busca un modelo ideal utópico, sino que analiza las formas de gobierno existentes, definiendo al ciudadano como aquel que participa en el poder deliberativo y judicial.
En su análisis, distingue tres regímenes políticos que buscan el bien común y sus respectivas desviaciones cuando se busca el interés particular:
- Monarquía (degenera en tiranía).
- Aristocracia (degenera en oligarquía).
- República / Politeia (degenera en democracia, según su terminología para la desviación).
Para Aristóteles, el mejor gobierno práctico es la politeia, un sistema donde la clase media ejerce el poder, garantizando estabilidad y evitando los abusos de los extremos. La base de este sistema es una educación que forme ciudadanos virtuosos y una justicia que puede ser distributiva (según el mérito) o conmutativa (basada en contratos).
Finalmente, la cohesión de la sociedad también depende de la amistad, la cual clasifica en tres niveles: la interesada, la que busca el placer y la amistad completa (philia), que es la forma más elevada del vínculo social.