El Teatro Español de Preguerra: Contexto y Tendencias
El teatro español de preguerra tiene poco prestigio porque las renovaciones teatrales surgidas en Europa no triunfan en nuestro país. Observamos dos tendencias principales en el teatro de la época:
1. El Teatro Comercial o Burgués: El Éxito de Público
El teatro comercial o burgués es el que triunfa, el que gusta al público. El teatro depende casi exclusivamente del local privado, y el empresario no acepta obras que no gusten al público burgués y aristocrático. Se puede ser crítico, pero con unos límites. Es el continuador del teatro del siglo XIX. Se divide en los siguientes géneros:
Comedia Burguesa, de Salón, Benaventina o «Alta Comedia»
Se desarrollan en ambientes burgueses, generalmente con un decorado que representa un salón burgués. Su autor principal es Jacinto Benavente. En su teatro trata los problemas de la burguesía y trata de demostrar ciertos vicios de la sociedad burguesa, pero sin molestar al público. Por ello, nunca critica los pilares básicos de la burguesía, y son frecuentes la ironía y la sátira. Introduce renovaciones en la comedia burguesa: reduce al mínimo la acción externa y da gran importancia a los diálogos sin representar ante el público la acción conflictiva. Es criticado por resultar un teatro demasiado oral. Sus dos grandes obras son Los intereses creados y La malquerida.
Teatro Cómico: El Sainete y el Astracán
De gran éxito a principios de siglo, se centra en los sainetes, género que refunde los cuadros de costumbres, el sainete de Ramón Gómez de la Cruz y la zarzuela. Los autores de sainetes más destacados son:
Carlos Arniches
Se especializó en el sainete de costumbres madrileñas. Crea un tipo de lengua que posteriormente ha quedado como la típica habla castiza madrileña; se trata de una deformación sistemática de las palabras y expresiones, mezcladas con el uso de modismos y giros populares. En su estilo abunda la agudeza de las réplicas, las ocurrencias inesperadas y la sorna. Todo ello, junto con la lengua que emplea, crea grandes efectos cómicos. Usa personajes de los barrios bajos de Madrid, idealizados. Sus obras ofrecen una visión amable de España (con un discurso moralizador al final) que contrasta con la visión negativa del Grupo del 98. Su obra más destacada es La señorita de Trevélez.
Los hermanos Álvarez Quintero
Sus obras se sitúan en Andalucía. Presentan una Andalucía amable, sin miseria. Usan el andaluz utilizado por los sectores populares y un español perfecto hablado por los personajes ricos. Es muy conocida su obra Mariquilla Terremoto.
Muñoz Seca: El Astracán
Cultiva el género del astracán, una deformación y exageración de la realidad para lograr efectos cómicos. Encontramos con fines humorísticos juegos de palabras con nombres y apellidos de los personajes y una constante deformación léxica. Destaca La venganza de don Mendo.
Teatro Poético, en Verso o Modernista
Puede considerarse un intento de llevar el modernismo al teatro y ofrecer la evasión hacia mundos artificiales de fantasía poética. Los dos autores más importantes son Marquina y Villaespesa, que dan una visión apologética de la Historia y muestran los mitos históricos como modelos de conducta a seguir en esa época de crisis. Dentro de este género también hay que incluir a los hermanos Machado, aunque no dan una visión apologética de la Historia, sí ofrecen un estilo modernista.
2. El Teatro Innovador Minoritario
La otra tendencia es el teatro innovador minoritario. Es un intento de crear un teatro más serio utilizando técnicas teatrales ya dadas en Europa. Presenta dificultades prácticas en la representación debido a, por ejemplo, efectos complicados y largas acotaciones escénicas de gran valor literario (poéticas) y muy minuciosas. El gran éxito del teatro burgués impidió que este teatro, más original y de mayor valor literario, se explotase comercialmente.
Autores de la Generación del 98
Miguel de Unamuno
En su teatro refleja las mismas ideas y preocupaciones existenciales que en el resto de su obra. Hace obras desnudas, sin ornamentación escénica, con pocos personajes y reducida acción. Algunas de sus obras son La venda, El otro o La esfinge.
Azorín
Concibe el teatro como un espectáculo total donde es importante la escenografía, las luces y el montaje. Apoya el uso de técnicas cinematográficas en el teatro. Cree fundamentales la figura del actor y del director, que deben poseer total libertad.
Ramón María del Valle-Inclán
En su teatro se dan tres direcciones paralelas:
Ciclo mítico (ej. Divinas palabras): Obras en torno a su Galicia natal. Aparece, al igual que los personajes, idealizada y anclada en el pasado. Lo elemental y lo misterioso amenazan al hombre, guiado por impulsos primarios.
Ciclo de la farsa (ej. La Marquesa Rosalinda): Recrea los ambientes cortesanos de Isabel II, deformándolos para criticar la mediocridad de la España de los Borbones.
Ciclo del esperpento (ej. Luces de Bohemia): Concepción de la realidad deformada que es el único modo de plasmarla para que el espectador tome conciencia del carácter absurdo de la misma.
Jacinto Grau y el Expresionismo
Jacinto Grau quiere devolver al teatro la grandeza de los Siglos de Oro. Para ello sigue la técnica expresionista alemana. Se sustituye el desarrollo de la acción por una sucesión de anécdotas, momentos concretos, etc. Hay despersonalización de los personajes, que vuelven a ser tipos, uso simbólico de los colores y gran importancia del yo y del destino. Destaca El señor de Pigmalión.
El Teatro de la Generación del 27 y la Renovación Republicana
A partir de la implantación de la República, la situación social del teatro mejora bastante, ya que el Estado presta apoyo a las actividades culturales. Por primera vez, el teatro tiene una oportunidad de renovarse. Hay tres rasgos fundamentales en este teatro:
- Depuración del teatro poético.
- Acercamiento del teatro al gran público.
- Incorporación de las formas vanguardistas.
Entre los autores están:
- Rafael Alberti (El hombre deshabitado).
- Federico García Lorca: Muy interesado en el género dramático, funda La Barraca, compañía de teatro universitario que representa por los pueblos de España obras clásicas. Su teatro se divide en: farsas (La zapatera prodigiosa), comedias imposibles (Así que pasen cinco años), tragedias (Bodas de sangre) y dramas (Doña Rosita la soltera).
- Miguel Hernández (Los hijos de la piedra).
Hay autores que no pertenecen a la Generación del 27, pero que cultivan el mismo tipo de teatro, como Max Aub y Alejandro Casona.