Fundamentos de la Filosofía Clásica y Medieval: Metafísica, Ética y Política en Aristóteles y Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino: La Síntesis Teológica y Filosófica

Ética: La Felicidad y la Contemplación de Dios

Santo Tomás de Aquino coincide con Aristóteles en que tanto la naturaleza como las acciones humanas están orientadas a un fin último, que es la felicidad. Sin embargo, a diferencia de Aristóteles, identifica esa felicidad no con una vida virtuosa en este mundo, sino con la contemplación de Dios.

La Felicidad Imperfecta y la Gracia Divina

Como el alma humana es inmortal, la felicidad no puede alcanzarse plenamente en la vida terrenal. El fin último del ser humano trasciende esta vida y consiste en la contemplación beatífica de Dios, algo que el hombre no puede lograr solo con sus fuerzas, sino que necesita la gracia divina.

En la tierra, el hombre solo puede alcanzar una felicidad imperfecta, aunque siente el deseo natural de conocer a Dios tal como es en su esencia. Para orientarse hacia ese fin, el ser humano dispone de virtudes morales e intelectuales, que se adquieren mediante la repetición de actos buenos y que buscan el justo término medio guiado por la razón. La razón dirige la conducta humana a través de la deliberación moral.

El Principio Moral y la Ley Natural

El bien es el fin de la acción humana, y de ahí surge el primer principio moral: hacer el bien y evitar el mal. Este principio fundamenta la ley natural, basada en la naturaleza humana y, en último término, en la ley eterna divina. De la ley natural derivan las leyes humanas, que solo son válidas si no la contradicen. Así, Santo Tomás vincula la moral humana con la teología.

Política: La Subordinación del Estado a la Iglesia

Para Santo Tomás, siguiendo a Platón y Aristóteles, el ser humano es social por naturaleza y necesita vivir en comunidad. Sin embargo, como el hombre tiene un fin trascendente, la Iglesia desempeña un papel fundamental en la organización de la vida humana. Aunque distingue entre Estado e Iglesia y reconoce su autonomía, Santo Tomás sostiene que el Estado debe someterse a la Iglesia, ya que esta orienta al hombre hacia su fin último.

La Función del Estado y la Jerarquía de Leyes

La función del Estado es buscar el bien común, elaborando leyes conforme a la ley natural. Las leyes que contradicen la ley natural no obligan moralmente, y aquellas que van contra la ley divina deben ser rechazadas, estableciendo así la subordinación de la ley civil a la ley religiosa.

En cuanto a las formas de gobierno, Santo Tomás sigue la clasificación de Aristóteles, distinguiendo tres formas buenas y tres degeneradas. Aunque considera que la monarquía puede favorecer más la unidad y la paz, no rechaza otras formas legítimas de gobierno ni afirma que ninguna sea especialmente querida por Dios.

Antropología: Alma y Cuerpo

Según Tomás de Aquino, la naturaleza del hombre está constituida por alma y cuerpo. El alma es el acto (forma sustancial) del cuerpo, lo que le da la perfección. Por tanto, el cuerpo y el alma son inseparables.

Tipos de Alma y la Inmortalidad

Tomás de Aquino considera que hay tantos tipos de alma como tipos de actividades vitales:

  • Las plantas tienen alma vegetativa.
  • Los animales tienen alma sensitiva.
  • Los seres humanos tienen alma intelectiva, cuyas actividades vitales son la voluntad y el intelecto.

Respecto a la inmortalidad del alma humana, Tomás observa que todas las cosas desean naturalmente seguir existiendo. Los seres dotados de conocimiento sensible no conocen más que lo actualmente existente y presente ante sus sentidos. Sin embargo, los que tienen conocimiento intelectual conocen más allá del tiempo y el espacio y por eso desean existir siempre. Concluye que el alma humana es incorruptible y eterna.

Teología: Las Cinco Vías y la Fe en la Posmodernidad

Santo Tomás intentó demostrar la existencia de Dios mediante las cinco vías, y quedó satisfecho al haber encontrado un camino seguro para alcanzar cierto conocimiento. Sin embargo, siglos después, estas vías han perdido gran parte de su alcance, ya que la sociedad actual ha ido perdiendo la confianza que caracterizaba a la Edad Media en relación con el conocimiento de Dios.

La Reflexión sobre Dios en la Sociedad Contemporánea

Vivimos en una posmodernidad mayoritariamente atea que no necesita de ningún Dios para sobrevivir y que, en muchos casos, adora otros “dioses” con nombres propios como Zara, Shein, Temu, Amazon, Apple, Play Station, Netflix o Instagram. Cuanto más acomodada e inmersa está la sociedad en el mundo de la inmediatez y la digitalización, menos necesidad hay de reflexionar sobre la existencia de un ser que está más allá.

Hoy en día, muchas personas ni creen ni sienten la necesidad de creer, ya que nos separan siglos de la figura de Jesús y su enseñanza, y el interés se ha desplazado hacia otros asuntos. Además, vivimos en una sociedad del intercambio, en la que las acciones se realizan esperando un beneficio concreto:

  • “Yo voy al gimnasio porque quiero un buen cuerpo”.
  • “Voy al psicólogo porque quiero paz interior”.
  • “No voy a misa porque no recibo nada a cambio”.

Aun así, el problema de la existencia de Dios y su posible realidad o carácter ilusorio sigue siendo una cuestión fundamental de la condición humana que no puede ignorarse, aunque la sociedad nos empuje a olvidar esta reflexión. Después de que la ciencia explica muchos aspectos del mundo, aún quedan cosas importantes por explicar, y la persona se da cuenta de que las cuestiones más esenciales siguen abiertas, lo que mantiene viva la reflexión sobre lo trascendente.

Aristóteles: El Conocimiento Empírico y la Estructura de la Realidad

Epistemología: El Origen Sensible del Conocimiento

Aristóteles estaba de acuerdo con Platón en que el caballo individual «fluye» y que ninguno vive eternamente, pero la «idea» de caballo no es más que un concepto que los seres humanos nos hemos formado después de ver un cierto número de caballos. Con esto, Aristóteles afirma que un concepto surge por nuestra capacidad innata de ordenar todas nuestras sensaciones en distintos grupos y clases. Todo esto significaría que la idea de caballo no existe en sí, y que, para Aristóteles, esa «idea» sería lo que hoy en día llamamos especie, lo que es común para todos los caballos.

La Primacía de los Sentidos

Para Aristóteles, el mayor grado de realidad es lo que percibimos con los sentidos. Lo que hay en el alma son solo reflejos de los objetos de la naturaleza; es decir, la naturaleza es el verdadero mundo. Aristóteles señaló que no existe nada en la mente que no haya estado antes en los sentidos, que todo lo que ha entrado dentro de nuestra conciencia lo ha hecho a través de lo que hemos visto y sentido.

Según Aristóteles, aunque la razón sea la característica más destacada del ser humano, nuestra inteligencia está vacía antes de que sintamos algo y, por lo tanto, el ser humano no puede nacer con ninguna idea.

El Proceso de Abstracción y el Conocimiento Universal

Aristóteles distingue entre el conocimiento particular (el que se refiere a un individuo concreto del mundo sensible) y el conocimiento universal. Para Aristóteles, el conocimiento general es más útil y valioso, ya que es un conocimiento universal.

El conocimiento universal se puede alcanzar mediante un proceso de abstracción inductiva, en el que participan distintas facultades del alma:

  1. El conocimiento parte de lo que captamos por los sentidos.
  2. La imaginación nos permite crear representaciones de esos individuos particulares que hemos percibido.
  3. La memoria nos permite almacenar esas imágenes. Esto hace posible que nuestra mente pueda comparar imágenes de individuos diferentes con alguna similitud que pertenecen al mismo tipo.

Finalmente, el entendimiento nos ayuda a identificar lo que todos estos individuos particulares tienen en común. Para conseguirlo, el entendimiento debe prescindir de todos los rasgos secundarios y particulares de cada uno. De este modo, Aristóteles distingue entre entendimiento agente y entendimiento paciente:

  • El entendimiento agente tiene la función de extraer las cualidades particulares de cada cosa.
  • El entendimiento paciente crea un concepto universal y lo aplica a todos los individuos de la misma clase.

Metafísica: Sustancia, Causalidad y el Primer Motor

Sustancia y Accidentes

Aristóteles dice que la realidad está compuesta por una serie de cosas individuales, llamadas sustancias, y variaciones de esa sustancia, los accidentes.

Teoría Hilemórfica: Causa Material y Causa Formal (Causas Intrínsecas)

La sustancia constituye un conjunto de materia y forma. La materia es aquello de lo que está hecha la cosa, y la forma son las cualidades específicas que hacen que una cosa sea eso y no otra cosa. Aristóteles no solo se refiere a organismos vivos cuando habla de la materia y forma de las cosas.

Causa Eficiente y Causa Final (Causas Extrínsecas)

Para poder entender cualquier sustancia por completo, debemos tener en cuenta dos causas más: la causa eficiente y la causa final, que junto con las otras dos causas constituyen los aspectos fundamentales de cualquier sustancia a la que nos refiramos. Siempre debe haber una causa eficiente que haya producido eso a lo que nos referimos y una causa final que sea aquello por lo que existe, o ha sido creada, a lo que tiende a ser, puesto que todo en la naturaleza, afirma Aristóteles, existe tendiendo a un fin (teleología).

Potencia y Acto: La Explicación del Cambio

Aristóteles ve imposible la unicidad del planteamiento de Parménides. Nos podemos referir al ser de varias maneras:

  • Ser en acto: La sustancia considerada como lo que se nos presenta en un determinado momento (el ser ahora).
  • Ser en potencia: Conjunto de posibilidades y capacidades que una sustancia tiene, pero que todavía no es.

Por lo tanto, el cambio sería la actualización de una potencia, es decir, el paso de la potencia al acto.

El Primer Motor Inmóvil

Hay algo que pone en marcha los movimientos de los astros. Aristóteles llama a este ser inmaterial Primer Motor (Dios o sustancia suprasensible). El Primer Motor, al ser inmaterial, no se mueve en sí y carece de potencia; es un acto puro, sensible y espiritual, y la causa primera de los movimientos de los astros y de la tierra.

Por otro lado, Dios es pensamiento puro y piensa lo más excelente, es decir, esa actividad contemplativa de sí mismo. Pero Dios no se ocupa del mundo ni lo piensa. Si conociera a los individuos del mundo, supondría que conociera lo imperfecto y, por tanto, los individuos no serían dignos del pensamiento divino.