Movimientos Literarios Españoles: Del Modernismo a la Novela Experimental

Panorama de los Movimientos Literarios Españoles: Del Modernismo a la Posguerra

En España, el Modernismo y la Generación del 98 fueron movimientos simultáneos que surgieron a finales del siglo XIX. Nacieron de la insatisfacción con la literatura de la época y de la búsqueda de un lenguaje nuevo.

El Modernismo y la Generación del 98

El Modernismo

El Modernismo es una corriente de pensamiento que busca una actitud renovada ante la vida. Llegó a España tras el desastre colonial del 98. En Hispanoamérica, el Modernismo nació buscando la belleza y la perfección del arte. Se distinguen dos vertientes: el modernismo externo y el intimista.

Características del Modernismo
  • Huida del prosaísmo para reivindicar la belleza.
  • Defensa de la aristocracia.
  • Evasión en espacio y tiempo hacia tierras y épocas pasadas.
  • Renovación del lenguaje literario con el uso de cultismos o neologismos.
  • Búsqueda de la musicalidad, contribuyendo el empleo de recursos rítmicos como anáforas.
  • Modificación de estrofas clásicas alterando el tipo o número de versos, cultivando el verso libre.

Los metros preferidos fueron el eneasílabo, endecasílabo y dodecasílabo, además del alejandrino.

El Modernismo en España se caracterizó por su carencia de exuberancia y exotismo, destacando autores como Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez (con poemas como Arias tristes). En la prosa sobresale Valle-Inclán con sus Sonatas.

Rubén Darío fue el principal representante del Modernismo con su obra Azul (1888), junto con Prosas profanas. Por último, incorporó poemas de evasión exótica y aristocrática, también temas sociales y españoles, predominando el erotismo.

La Generación del 98

La Generación del 98 toma su nombre por la pérdida de las últimas colonias españolas de ultramar. Su rasgo principal es la rebeldía frente a las corrupciones políticas de la Restauración, que provocaron dicha pérdida.

Características de la Generación del 98
  • Distanciamiento de lo realista.
  • Preocupación por el sentido de la vida, la religión, la existencia de Dios, el tiempo y la muerte.
  • Rechazo al atraso de España, criticando la sociedad.
  • Exaltación lírica del paisaje.
  • Interés por la historia de España, reivindicando el concepto de intrahistoria.
  • Uso del subjetivismo.

Valle-Inclán cultivó la narrativa y el teatro con obras como Flor de santidad o las Sonatas, entre otras obras como la trilogía de novelas de las guerras carlistas.

La obra de Miguel de Unamuno recoge temas principales como la preocupación por España, partiendo de un análisis del alma española y acabando con la necesidad de “españolizar Europa”. En sus novelas rechaza los compromisos formales.

Según Pío Baroja, en la novela cabe todo: reflexión, confesiones, aventuras… Antonio Machado, siendo el gran poeta de la generación, pasa por una etapa modernista llena de sentimientos con temas de soledad.

El Novecentismo y las Vanguardias

El Novecentismo y las Vanguardias coexistieron en el tiempo junto con la Generación del 27, con una vigencia que llega hasta 1930. Se trata de un movimiento artístico y literario impulsado por un grupo de pensadores formados en la órbita de la Institución Libre de Enseñanza, quienes valoraban la inteligencia, la disciplina en el trabajo y la perfección artística.

Características del Novecentismo
  • Europeísmo: analizando los problemas de España desde una perspectiva europea.
  • Se ensalza la ciudad y lo urbano frente a lo rural.
  • Se desprecia lo decimonónico.
  • Destaca el arte puro, pues en esta época el arte es un placer estético.
  • Preocupación por la forma de la obra y su lenguaje.
  • La literatura se destina a una minoría selecta.
  • Destaca el clasicismo con modelos griegos y latinos.

Géneros Destacados del Novecentismo

El Ensayo

Fue el género preferido, con ensayistas destacados como Gregorio Marañón o Américo Castro, entre otros. Pero sin duda el más importante fue José Ortega y Gasset con su obra ensayística en torno a dos temas principales: España y el arte. De su preocupación por el presente y futuro de su país surgieron libros como España invertebrada y La rebelión de las masas, y La deshumanización del arte. En esta última defiende la idea de un arte puro, carente de emociones humanas, destinado al placer estético.

La Novela

Continúa la renovación novecentista de la novela, que se produce sobre todo con Ramón Pérez de Ayala y Gabriel Miró. Ambos introducen nuevas fórmulas en sus creaciones. Miró creó el modelo de novela lírica, en cambio Pérez de Ayala introduce en la novela de la época la ironía y el humor, como en A.M.D.G., que es una sátira del funcionamiento de la enseñanza en los colegios.

La Poesía

Destacó J.R.J. (Juan Ramón Jiménez) renovando el panorama poético y convirtiéndose en el maestro de la G27. En su poesía combatía el temor a la muerte y a la nada con el objetivo de crear belleza absoluta. Tres conceptos fundamentales dotan de cohesión a su poesía: belleza, inteligencia y eternidad. A lo largo de su trayectoria mantuvo el afán de renovar, permitiendo encontrar su propia voz. Destacan los poemarios Eternidades y Piedra y cielo.

Las Vanguardias

Las Vanguardias se desarrollaron en el siglo XX con voluntad de rebeldía frente a la concepción del arte basada en la imitación de la realidad. En Europa, las vanguardias tuvieron dos etapas:

  1. Primera etapa (1903 a 1924): Arte deshumanizado sin sentimientos. Surgieron el Cubismo, Futurismo, Dadaísmo y Expresionismo.
  2. Segunda etapa (1924 a 1931): Aparición del Surrealismo y desarrollo de la rehumanización del arte.

En España llegaron gracias a Ramón Gómez de la Serna, a través de las llamadas Vanguardias hispánicas, con el Ultraísmo y el Creacionismo, creando realidades nuevas.

La Poesía de la Generación del 27

Los años 20 y 30 del siglo XX suponen un momento de esplendor cultural que se verá frenado por la Guerra Civil. Durante estos años destaca la Generación del 27, que realiza una síntesis entre la poesía popular y las vanguardias. Destacan Pedro Salinas, Jorge Guillén, Federico García Lorca, etc. La fecha de 1927 hace referencia a la celebración del tercer centenario de la muerte de Góngora.

Convergencias en la Generación del 27

Los poetas del 27 conciben la poesía como un arte capaz de interpretar y renovar la realidad, buscando perfección moral y conceptual. Así, el denominador común del grupo es la tendencia al equilibrio, que se observa en distintos aspectos:

  • Poesía pura y sentimiento.
  • Atención a la poesía española e influencias extranjeras.
  • Conjugación de tradición y renovación.
  • Entre las estructuras métricas clásicas y el verso libre no se concibe la estrofa como obligación, sino como opción poética libre, ya que se usaba el verso libre.
  • Entre las formas populares se manifiesta un interés por formas populares.

En cuanto a la evolución de los poetas, por lo general se evoluciona desde una poesía vital e idealista a una social y comprometida. Tras la muerte de Lorca en 1936, el grupo se dispersa yéndose al exilio, aunque alguno se mantiene en España.

Poetas Destacados del 27
  • Pedro Salinas: Mantiene tres elementos básicos en sus creaciones: autenticidad, belleza e ingenio (Presagios, Seguro azar…).
  • Jorge Guillén: Mayor representante de la poesía pura, con un estilo hermético que produce al lector una poesía fría y difícil de entender (los poemarios Cántico y Clamor).
  • Gerardo Diego: Su poesía sorprende por la variedad de temas y estilos. Sus obras tienen dos direcciones: la poesía vanguardista y la clásica tradicional.
  • Dámaso Alonso: Tuvo producciones críticas.
  • Federico García Lorca: Destaca en temas de destino trágico e imposibilidad de relación, lo que sería el elemento que da unidad a su producción. Sus primeros libros suponen una fusión de lo tradicional con la vanguardia y la poesía pura, lo que representa en Poema del cante jondo y Romancero gitano. Más adelante compone Poeta en Nueva York, poemas vinculado al surrealismo.
  • Rafael Alberti: Su poesía asombra por la variedad de temas, tonos y estilos (Entre el clavel y la espada; Roma, peligro para caminantes).
  • Luis Cernuda: Se caracteriza por una personalidad solitaria y dolorida, por una sensibilidad exacerbada y vulnerable.

El Teatro Anterior a 1939

A finales del siglo XIX el panorama teatral estaba dominado por el drama realista que buscaba la emoción del espectador mediante juegos de efecto y truculencia en las escenas. En las primeras décadas del siglo XX se intentó la renovación teatral sin el favor del público ni de empresarios.

División del Teatro Español (Primer Tercio del Siglo XX)

Teatro Triunfante
  • Comedia burguesa: De Jacinto Benavente, autor que realiza en sus obras una crítica amable de los ideales burgueses, pues esta clase social constituye su público y a ellos se acomoda. Otras veces intenta el drama rural como en La malquerida. Obtuvo el Premio Nobel en 1922.
  • Teatro en verso: Nació ligado a la estética modernista y se centró en temas históricos o legendarios. Sus principales representantes fueron Francisco Villaespesa (con El alcázar de las perlas) o Eduardo Marquina (con En Flandes se ha puesto el Sol).
  • Teatro cómico: Buscaba el entretenimiento combinando música y baile, como Pedro Muñoz Seca con La venganza de Don Mendo.
Teatro de Renovación

Los intentos de renovación con nuevas técnicas o enfoques no tuvieron el favor del público, y la mayoría de las obras se quedaron sin representar. Destacan las aportaciones de Unamuno, a pesar de que los mayores exponentes del nuevo teatro fueron Valle-Inclán y Federico García Lorca.

Evolución del Teatro de Valle-Inclán

La evolución del teatro de Valle-Inclán es similar a la que sigue en su obra narrativa y se agrupa en tres ciclos:

  1. Ciclo mítico: Obras ambientadas en la Galicia mítica, destacando las Comedias bárbaras.
  2. La farsa: Obras como La cabeza del dragón.
  3. El esperpento: Intento de presentar la realidad española con hechos exagerados, además de desenmascarar la realidad mediante ambientes miserables, personajes degradados y lenguaje grotesco. Los esperpentos son, entre otros, Luces de Bohemia.
El Teatro de García Lorca

El teatro de García Lorca se caracteriza por los temas de frustración en el conflicto entre realidad y deseo, de ahí los destinos trágicos. Presenta tres momentos en su teatro:

  1. Los tanteos de los años 20: Con obras como El maleficio de la mariposa.
  2. Las experiencias vanguardistas: De principios de los 30, con obras difíciles de representar.
  3. La etapa de plenitud: Con tragedias y dramas en un entorno rural en la que fuerzas naturales imponen un destino trágico; su interés por reflejar la situación de la mujer (La casa de Bernarda Alba) como tema de conflicto.

La Novela Española Posterior a 1939

El ambiente de desorientación de los años 40 es acusado en la novela por la pobreza condicionada debido a la ruptura con la tradición inmediata y la censura. Entre las tendencias destacan el realismo y la ausencia de innovaciones formales.

Novela Existencial y Novela Social

Dentro de estas tendencias, la más valorada es la novela existencial con rasgos como el pesimismo en el tratamiento de temas como soledad, inadaptación, frustración, muerte e incomunicación. El arranque de estas novelas se produce en 1942 con La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela. Tras este, vendrán Carmen Laforet con Nada y Miguel Delibes con La sombra del ciprés es alargada, entre otros.

En 1951 se publica La colmena de Cela. En 1954 es el apogeo de la llamada Generación del 50 con publicaciones como Juegos de manos y Los bravos. Estas obras marcan la base de la novela social con la suma de más autores como Delibes.

La novela social pretendía señalar la injusticia, desigualdad y anquilosamiento que existía en la sociedad con propósito crítico. Las influencias se rastrean de la tradición realista española, la llamada “Generación parida”.

La Novela Experimental de los Sesenta

En los años 60 se empieza a acusar el cansancio del realismo imperante. Suele citarse Tiempo de silencio como origen del cambio (1962). Esta obra de Luis Martín Santos representa la aclimatación de las técnicas renovadoras de la narrativa.

La novela pasa de una obstinada preocupación por los contenidos a una no menos obstinada preocupación por la renovación formal, llamándose novela experimental. La obra de Martín Santos dio entrada a una estructura que rompe la linealidad. Destacó el monólogo interior en forma de flujo de conciencia, el contrapunto y el perspectivismo, el desorden temporal.

Otros aspectos son el uso de la segunda persona, incorporación de secuencias poemáticas y elementos no verbales mediante la técnica de collage y juegos tipográficos. El interés por la técnica no impide que se atienda al contenido que se trata.

Por el camino, se dieron a conocer novelas sociales como las de Juan Marsé, autores de la G.50 que con Juan Benet o Miguel Espinosa empiezan a publicar en los 60-70, y autores de los 40 que se unen a la renovación como Cela o Gonzalo Torrente. A estos se le añadirán jóvenes como José María Guelbenzú.