Conceptismo y Culteranismo
Ambas corrientes evidencian el deseo del escritor por sobresalir en habilidad y agudeza verbal, y por elevarse sobre las formas vulgares del habla cotidiana.
- El conceptismo: Se apoya en el concepto, basándose en la asociación de ideas; el escritor condensa en pocas palabras una doble lectura. Las alusiones y matices que se transmiten en el mensaje dan pie a recursos expresivos como la ironía, la paradoja, el juego de palabras o la doble intención.
- El culteranismo: Centra su interés en el uso de un lenguaje deslumbrante y extraño. Interesa asombrar con la palabra novedosa e inesperada. El lenguaje se llena de neologismos y cultismos, y el discurso se construye sobre la acumulación de recursos formales. Todo ello al servicio de un lenguaje colorista y musical destinado a excitar los sentidos.
Los dos estilos dificultan en gran manera la comprensión del mensaje y exigen un lector culto, al basar el placer estético en una abstracción intelectual. El lenguaje conceptista caracteriza el estilo de Quevedo, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Luis de Góngora.
La poesía durante el Barroco
El lenguaje exuberante y sensorial de este período se manifiesta en la lírica. Los temas, las formas métricas y los géneros siguen siendo los del siglo XVI, aunque se amplía su gama para abarcar desde las formas más populares a las más cultas. Se intensifican también las referencias mitológicas, en las que se construyen numerosos poemas. El mundo grecorromano se presenta como una vía de evasión de la realidad; además, es un campo donde el poeta exhibe su conocimiento del mundo antiguo, su erudición y su formación humanística.
Lope de Vega y Carpio
Su estilo recorre desde las formas poéticas más populares a las más cultas. Lope manifiesta una sensibilidad muy próxima al cancionero tradicional, pero tomó también de las fuentes petrarquistas y participó de los juegos de artificio de la estética barroca. En el título de Rimas se agrupan: Rimas sacras y Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos. Destacan los sonetos amorosos y los religiosos.
Luis de Góngora y Argote
Conforma la base de su poesía las formas petrarquistas y el mundo pastoril de Garcilaso. En su trayectoria se aprecia una vertiente popular y otra culta. Su obra está compuesta por romances, letrillas y sonetos. Sus poemas son de gran viveza y colorido. Entre los romances, hay satíricos, líricos y de tema caballeresco y morisco. La letrilla toma el camino de la sátira, denunciando la hipocresía social y los vicios humanos. En los sonetos predomina la temática amorosa, pero el amor es visto desde la perspectiva dramática.
Obras principales: Fábula de Polifemo y Galatea, Soledades y Fábula de Píramo y Tisbe.
Francisco de Quevedo y Villegas
Estilo elegante y condensado. Es un lenguaje complejo y lleno de contrastes, que señala a su autor como el gran maestro del conceptismo.
Obras principales: Érase un hombre a una nariz pegado y Poderoso caballero es don Dinero.
Evolución del teatro en el siglo XVI
1ª mitad del siglo XVI
El teatro renacentista toma como modelos la comedia latina de Plauto y Terencio, el teatro italiano de la época, el de Juan de Encina y el de Lucas Fernández. La pluralidad temática, el empleo del verso octosilábico y la introducción de nuevos recursos expresivos constituyen las notas más singulares de un teatro destinado a un público cortesano.
La obra dramática de Torres Naharro, cuya vida transcurrió en Italia, se clasifica en dos grupos:
- Comedias a noticia: Como Soldadesca y Tinellaria.
- Comedias a fantasía: Como Himenea y Serafina.
La producción dramática de Gil Vicente, religiosa y profana, es una de las más interesantes del siglo XVI. En su teatro profano, la burla de las costumbres aflora en la Farsa dos físicos, y la visión dramática de la existencia humana queda reflejada en su mejor obra, la Tragicomedia de don Duardos.
2ª mitad del siglo XVI
Los dramaturgos de este periodo incorporan a sus obras el nacionalismo patriótico-religioso, la defensa de la monarquía y el popularismo; tratan asuntos históricos y novelescos y hacen más compleja la intriga. El espectáculo teatral se saca de los palacios y de las iglesias y se lleva a la calle.
Miguel de Cervantes: Sus entremeses son ocho joyas de la literatura dramática donde Cervantes se revela como un consumado maestro de la sátira y el humor. Sus temas favoritos son el matrimonio, el poder y el honor. Destacan El juez de los divorcios, El rufián viudo y El Retablo de las Maravillas.
El teatro del Siglo de Oro
Lope de Vega
Consistió en la creación de un teatro nacional y el hallazgo de una nueva expresión dramática. Sus características principales son el popularismo, el lirismo y el dinamismo.
Obras destacadas:
- De historia extranjera: La imperial de Otón.
- Mitológicas: El laberinto de Creta.
- Religiosas: La buena guarda.
- De historia y leyendas españolas: El mejor alcalde, el Rey.
- Costumbristas y de carácter: La dama boba.
- De honor: El castigo sin venganza.
Tirso de Molina
Destaca por el retrato psicológico de los personajes, la dosificación de la intriga y la comicidad. Es el creador del mito de Don Juan. Entre sus obras destacan La Santa Juana, La prudencia en la mujer y Marta la piadosa.
Calderón de la Barca
Es el dramaturgo más importante de la comedia del Siglo de Oro. Su concepción del mundo es pesimista, viéndolo como una feria de vanidades. Su teatro es más aristocrático y universal, caracterizado por el orden, la estilización y la intensificación.
Obras destacadas: El médico de su honra, El alcalde de Zalamea, La vida es sueño, La dama duende y La hija del aire.