La narrativa española del primer tercio del siglo XX
La narrativa española del primer tercio del siglo XX surge en un contexto de crisis política, económica y social que culminó con el Desastre del 98, cuando España perdió Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este hecho provocó una profunda reflexión entre los intelectuales sobre las causas de la decadencia del país.
La Generación del 98
En este contexto aparece la Generación del 98, que reacciona contra el Realismo y el Naturalismo y busca renovar la narrativa. Sus autores se centran en el tema de España, reflexionan sobre el destino del ser humano y muestran una visión pesimista de la realidad. En sus novelas, el argumento pierde importancia y se da más relevancia al mundo interior de los personajes. El paisaje de Castilla se convierte en símbolo del país y se valora la “intrahistoria”, concepto de Miguel de Unamuno que se refiere a la vida cotidiana del pueblo. También se introducen técnicas como la fragmentación, los saltos temporales y el uso frecuente del diálogo. El estilo es sobrio, claro y alejado de la retórica anterior.
Entre los autores principales destacan:
- Miguel de Unamuno: utiliza la novela para tratar problemas existenciales y llamó “nivolas” a sus obras, como San Manuel Bueno, mártir o La tía Tula.
- Azorín (José Martínez Ruiz): destaca por su estilo sencillo, frases cortas y descripciones impresionistas, con obras como La voluntad.
- Pío Baroja: defiende una novela abierta con episodios dispersos y protagonistas inadaptados que reflejan su visión pesimista del mundo; entre sus obras destaca El árbol de la ciencia.
El Novecentismo (Generación de 1914)
Después aparece el Novecentismo o Generación de 1914, que propone un arte más intelectual y racional, dirigido a minorías cultas, con gran cuidado del estilo y una visión más serena del problema de España, buscando modernizar el país y acercarlo a Europa. Entre sus autores destacan José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala.
Poesía del primer tercio del siglo XX
El Modernismo
El Modernismo es un movimiento literario hispánico que surge a finales del siglo XIX y dura hasta aproximadamente 1915. Se caracteriza por la renovación estética de la poesía y recibe la influencia del Parnasianismo, que busca la perfección formal, y del Simbolismo, que utiliza símbolos y musicalidad. Sus rasgos principales son:
- Evasión del presente.
- Exotismo: mundos lejanos, aristocráticos y fantásticos.
- Cosmopolitismo: con admiración por ciudades como París.
Además, los modernistas renovaron el lenguaje poético con extranjerismos, neologismos, sinestesias y adjetivación cromática, y recuperaron formas métricas como el verso alejandrino, aunque también introdujeron el verso libre y el poema en prosa.
El principal representante es Rubén Darío, cuya poesía tiene dos etapas: una primera más brillante y exótica, con obras como Azul y Prosas profanas, y una segunda más reflexiva e intimista iniciada con Cantos de vida y esperanza.
También destaca Antonio Machado, que comenzó con un modernismo intimista en Soledades, después reflexionó sobre España en Campos de Castilla y finalmente adoptó un estilo más sencillo influido por la poesía popular en Nuevas canciones.
Por su parte, Juan Ramón Jiménez desarrolló una poesía en constante evolución: una etapa sensitiva influida por el Modernismo, una etapa intelectual centrada en la poesía pura desde Diario de un poeta recién casado, y una etapa final más espiritual, en la que reflexiona sobre Dios, la muerte y la eternidad. En 1956 recibió el Premio Nobel de Literatura.
Teatro del primer tercio del siglo XX
En las primeras décadas del siglo XX, el teatro español estuvo condicionado por el gusto del público burgués, que buscaba principalmente entretenimiento. Por ello se distinguen dos tendencias:
- Teatro triunfante o comercial: seguía formas tradicionales.
- Teatro innovador: intentaba renovar el teatro pero tuvo menos éxito en su época.
Dentro del teatro comercial destacan el teatro poético en verso, cultivado por Francisco Villaespesa y Eduardo Marquina, y el teatro cómico y costumbrista de Carlos Arniches, los hermanos Álvarez Quintero y Pedro Muñoz Seca, creador del astracán. También destaca Jacinto Benavente, autor de comedias burguesas como Los intereses creados, con crítica suave a la sociedad.
El teatro innovador está representado por Ramón María del Valle-Inclán y Federico García Lorca. Valle-Inclán creó el esperpento, que deforma la realidad para criticar la sociedad, como en Luces de bohemia. Lorca renovó el teatro con obras trágicas sobre la frustración y el conflicto entre libertad y normas sociales, como Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.
Las Vanguardias
Las vanguardias o ismos surgen en Europa entre 1918 y 1939, en un contexto de crisis tras la guerra. Los artistas buscan romper con la realidad y la lógica tradicionales y crear formas nuevas y sorprendentes de expresión.
Entre los principales movimientos destacan:
- Futurismo: creado por Filippo Tommaso Marinetti en 1909, exalta la máquina, la velocidad y el progreso técnico.
- Cubismo: impulsado en pintura por Pablo Picasso, introduce en literatura poemas visuales como caligramas.
- Creacionismo: liderado por Vicente Huidobro.
- Expresionismo: desarrollado en Alemania, expresa sentimientos interiores deformando la realidad.
- Dadaísmo: fundado por Tristan Tzara en 1916, rechaza el arte tradicional y defiende lo absurdo.
- Surrealismo: dirigido por André Breton, se inspira en las teorías de Sigmund Freud y busca liberar el subconsciente mediante la escritura automática y las imágenes oníricas.
En España aparece el Ultraísmo, que mezcla elementos de varios movimientos y busca una poesía moderna basada en metáforas nuevas y temas de la vida moderna. Las vanguardias se difundieron gracias a la Revista de Occidente de José Ortega y Gasset y, sobre todo, a Ramón Gómez de la Serna, quien destacó por crear la greguería, una frase breve que mezcla humor y metáfora para ofrecer una visión original y sorprendente de la realidad.