La Generación del 27: Contexto y Definición
La Generación del 27 designa a un grupo de escritores españoles cuya producción literaria más importante se desarrolla entre 1920 y 1935. Su consolidación se produce en homenaje a Luis de Góngora por el tercer centenario de su muerte (1927).
Los rasgos comunes que definen al grupo incluyen la formación universitaria, las actitudes liberales y progresistas en el aspecto político, la colaboración en revistas literarias (como la Revista de Occidente o Caballo verde para la poesía) y, en especial, el deseo de modernizar la poesía española.
Características Literarias Fundamentales
En cuanto a sus características literarias, se observan ciertos caracteres comunes en ellos. La principal característica es la tendencia al equilibrio y síntesis entre polos opuestos en distintos aspectos literarios.
- Equilibrio integrador entre la tradición y la renovación poética: Esta es la característica esencial del grupo. Mientras que la renovación artística normalmente iba seguida de un desprecio por las formas anteriores, los autores del 27 no se alzan contra nada. Recuperan a autores clásicos (toman como modelo a Luis de Góngora en la creación de imágenes y la idea de perfección formal), a la vez que incorporan temas y recursos de las vanguardias. El resultado es una síntesis perfecta entre tradición y renovación. Este equilibrio armonioso entre lo nuevo y lo antiguo constituye una de las razones del éxito de esta generación.
- Equilibrio entre una concepción clásica y una concepción romántica de la poesía: Son poetas tanto “por la gracia de Dios” como por la técnica y el esfuerzo.
- Equilibrio entre la pureza estética y la preocupación humana: Si bien en un principio defendieron una idea de “poesía pura”, con los años irá creciendo la preocupación humana. En sus trayectorias alternan lo hermético con la claridad. Casi todos los autores dan el paso de “lo minoritario” a “lo mayoritario”.
- Convivencia de lo culto y lo popular: Este rasgo es especialmente notable en autores como Lorca y Alberti.
Innovaciones Formales y Temáticas
En lo relativo a las renovaciones formales, destacaremos, por su gran relevancia:
- El cultivo de la metáfora y la imagen (se relacionan los objetos no por semejanza, sino por las emociones que despiertan), y con ellas la búsqueda de un lenguaje poético distinto.
- Las innovaciones métricas: reducción de metros y estrofas, así como el desarrollo del verso libre (la consecución del ritmo se logra por la reiteración de palabras y de esquemas sintácticos o por ciertos paralelismos en las mismas ideas).
En cuanto a los temas comunes tratados, algunos son la modernidad (representada por la gran ciudad y sus contradicciones, que representa lo opuesto a la naturaleza), el amor, el compromiso político y social, y el exilio y el desarraigo.
Evolución y Etapas Históricas
La Generación del 27 se vio fuertemente marcada por los avatares históricos de su tiempo. El bienestar económico de la década de los veinte facilita la aparición de intelectuales consagrados a los estudios y a la creación poética. La Residencia de Estudiantes de Madrid se convierte en el lugar de encuentro de jóvenes poetas venidos de diferentes puntos de España. Esa confluencia crea un grupo homogéneo que se disgrega a causa de la Guerra Civil y sus fatales consecuencias.
Se pueden distinguir tres etapas en la evolución de estos poetas:
- Primera etapa: “Deshumanización” (Inicios hasta 1927)
Coincide con el esplendor de las vanguardias. Los primeros poemas tienen un tono becqueriano, posteriormente reciben el influjo de las vanguardias, la orientación teórica de Ortega y Gasset y de la poesía de Juan Ramón Jiménez hacia la “poesía pura” en un anhelo de depurar toda emoción que no sea estrictamente artística. Esta “deshumanización” no es total, porque lo humano lo tenían presente vía Bécquer y por el influjo popular.
- Segunda etapa: “Rehumanización” (1927-1936)
Comienza un cierto cansancio por el puro formalismo y se inicia un proceso de “rehumanización”. A ello contribuye la irrupción del Surrealismo, que contiene una densa carga humana, así como la poesía “impura” y comprometida de Pablo Neruda y el momento histórico-político en que viven. Encontraremos en esta etapa los más hondos sentimientos humanos: el amor, el ansia de plenitud, las frustraciones, las inquietudes existenciales, los problemas sociales, etc. Supone el comienzo de una poesía trascendente, humana y apasionada.
- Tercera etapa: Disgregación (Desde el fin de la Guerra Civil, 1939)
Se produce la disgregación del grupo: Lorca muere. La mayoría se exilia y otros permanecen en España. En el exilio se tratan temas como la nostalgia de la patria perdida, y en España se deriva hacia un humanismo angustiado (Dámaso Alonso). Todos siguieron su labor poética dentro o fuera de España, y todos siguieron el camino de la poesía humana, que se intensificó por la tristeza y amargura que supuso la Guerra Civil.
Nómina de Autores Clave
La nómina indiscutida del grupo poético del 27 está constituida por:
- Pedro Salinas: El poeta amoroso por excelencia de la generación: La voz a ti debida, Razón de amor.
- Jorge Guillén: El más inclinado a la poesía pura: Aire nuestro.
- Gerardo Diego: Cuya obra alterna la tradición con la vanguardia: Versos humanos (del que destacaremos “El ciprés de Silos”).
- Vicente Aleixandre: Poesía pura y surrealista: La destrucción o el amor; en la posguerra escribirá poesía centrada en el hombre: Historia del corazón. Premio Nobel en 1977.
- Luis Cernuda: Reunió en sucesivas ediciones de La realidad y el deseo sus poemas.
- Rafael Alberti: Es el más prolífico. Neopopularista en Marinero en tierra; surrealista en Sobre los ángeles y comprometido en El poeta en la calle.
- Dámaso Alonso: Fue un espléndido estudioso de nuestra literatura. Contribuyó al 27 con Poemillas de la ciudad, pero su mejor obra lírica, Hijos de la ira, pertenece ya a la poesía desarraigada de los años cuarenta.
- Federico García Lorca (1898-1936): Es la figura más emblemática de la Generación del 27 y uno de nuestros autores más internacionalmente conocidos. Su obra expresa su personalidad, vitalista por un lado y, por otro, angustiada por el destino trágico de la existencia. El resultado de esa confrontación es la frustración, la soledad o la muerte. Destacamos Poeta en Nueva York, escrito en verso libre y con imágenes surrealistas, donde encontramos una visión de la gran urbe desde un punto de vista negativo, como un lugar adverso para el hombre; Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, elegía por la muerte de su amigo, el torero y escritor; y Sonetos del amor oscuro, que expresan el ímpetu ciego del erotismo, y el gozo y el dolor de amar.
A estos nombres cabe añadir los de Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, y se agrega también, en ocasiones, como “genial epígono”, el de Miguel Hernández.
En conclusión, los poetas del 27, con su perfecta síntesis de tradición y renovación, elevaron la poesía española a una de sus más altas cimas.