Contexto histórico de la literatura hispanoamericana del siglo XX
La literatura hispanoamericana del siglo XX se caracteriza por dos períodos distintos, divididos por la II Guerra Mundial. En la primera mitad, el crecimiento demográfico y las inversiones económicas favorecieron la mejora en las condiciones de algunas naciones, pero también aumentaron la desigualdad y los conflictos sociales. En la segunda mitad, a pesar de un inicial crecimiento económico, la región experimentó inestabilidad política, dictaduras y revueltas, siendo un escenario del conflicto entre los bloques capitalista y comunista.
La evolución de la poesía
Desde finales del siglo XIX, la poesía hispanoamericana ha tenido una evolución propia, a veces ligada con las corrientes europeas.
El Modernismo
El gran modernista de las letras hispanas fue el nicaragüense Rubén Darío. Además de este, puede citarse al cubano José Martí (Versos sencillos, 1891), a quien se considera iniciador de este movimiento.
Poesía femenina y vanguardismo
Hacia 1915, el Modernismo fue reemplazado por distintas corrientes:
- Poesía femenina: Representada por la chilena Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura en 1945, quien cultivó una poesía de formas sencillas, basadas en canciones populares y temas como el amor y la maternidad.
- Poesía vanguardista: Destaca la figura del chileno Vicente Huidobro como artífice del creacionismo.
César Vallejo y la poesía impura
César Vallejo fue un importantísimo poeta peruano que renovó formas y temáticas poéticas. En Trilce (1922) introduce una temática intimista (el hogar perdido, una infancia desdichada, la madre muerta, etc.) adoptando procedimientos propios de la poesía de vanguardia: verso libre, rupturas sintácticas, incoherencias lógicas, etc. En 1939, una vez muerto el poeta, se publica Poemas humanos, donde el dolor individual cede paso al sufrimiento colectivo, en un anticipo de lo que más tarde será la poesía social.
La misma evolución que experimenta Vallejo desde el vanguardismo a los temas humanos —la llamada poesía impura— se produce en otros poetas durante los años treinta:
- Nicolás Guillén: Principal representante de la poesía negrista, una síntesis entre lo hispánico, lo amerindio y lo africano que tiene como tema la cultura, las raíces y los problemas de los negros americanos. Entre sus obras destacamos Motivos de son y Sóngoro Cosongo.
- Pablo Neruda: Comenzó siendo vanguardista para acabar haciendo otro tipo de poesía más solidaria y comprometida. Su obra más destacada de esta etapa es Canto General. Su obra más popular es Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
Poesía surrealista y realista
Respecto de la poesía surrealista o mágica, el mexicano Octavio Paz, Premio Nobel en 1990, realiza una obra poética que intenta explorar las posibilidades expresivas de la lengua. Es una poesía difícil y abstracta, como se observa en Libertad bajo palabra.
Por otro lado, el uruguayo Mario Benedetti desarrolla una poesía fácil, escrita en tono coloquial, entendida como un instrumento de lucha. Su obra se divide en dos periodos marcados por su exilio: una etapa realista (Poemas de la oficina) y una etapa de mayor compromiso social (Geografías, Despistes y franquezas).
La narrativa y el «Boom»
En la década de los sesenta irrumpen con fuerza en el panorama literario una serie de autores hispanoamericanos de extraordinario talento. Es el llamado «boom», caracterizado por el desarrollo del denominado «realismo mágico»: la reinvención de la realidad mediante la fusión de elementos reales con otros pertenecientes a la fantasía.
Autores destacados del Boom
- Gabriel García Márquez: Alcanza celebridad en 1967 con Cien años de soledad. Otras novelas son El coronel no tiene quien le escriba y Crónica de una muerte anunciada.
- Mario Vargas Llosa: Publica en 1963 La ciudad y los perros, obra que inicia el boom. Destacan también Conversación en la catedral y La guerra del fin del mundo.
- Julio Cortázar: Cultivó la novela y el cuento. Sobresale Rayuela, una obra sorprendente y caleidoscópica. Sus cuentos (Bestiario, Las armas secretas) se caracterizan por la irrupción de elementos fantásticos en lo cotidiano.
- Jorge Luis Borges: Anterior al boom pero de gran influencia. Fundamentalmente cuentista, libros como Ficciones o El Aleph renovaron el género mediante la combinación de elementos filosóficos y fantásticos.