El teatro a partir de 1936 (hasta 1975) – Curso 2021/2022
La Guerra Civil agravó la situación de crisis que se vivía en los escenarios en los años que precedieron a la contienda. Los dramaturgos renovadores murieron y otros se exiliaron. A todo ello hay que unir las difíciles condiciones económicas que vive el país en la posguerra, la instauración de una férrea censura que limitaba la libertad expresiva y la competencia del cine.
El Teatro Burgués y de Humor
Desde los años cuarenta, el teatro burgués está formado por obras bien construidas que tienen elegantes diálogos y personajes que pertenecen a la clase media burguesa. El amor, los celos, la infidelidad o los conflictos entre padres e hijos suelen ser los temas predilectos. Dramaturgos representativos son José María Pemán y Joaquín Calvo-Sotelo (La muralla).
En el teatro de humor sí hay renovación gracias a Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura. El primero escribe comedias de humor inverosímil y disparatado con dos objetivos: presentar una caricatura de la sociedad de la época y romper con las formas tradicionales de lo cómico. Miguel Mihura propone situaciones ilógicas y absurdas con un lenguaje ingenioso y crítico contra las convenciones burguesas. Su obra maestra fue Tres sombreros de copa; en ella refleja el fracaso vital del protagonista.
El Drama Realista y el Teatro Social
Historia de una escalera (1949), de Antonio Buero Vallejo, y Escuadra hacia la muerte, de Alfonso Sastre, marcan el nuevo rumbo del teatro. Con el primero comienza el drama realista, que se caracteriza por la combinación de la preocupación existencial con el testimonio o la crítica social. Buero y otros autores utilizan el drama y un lenguaje realista y crítico para abordar la falta de libertad. El objetivo es provocar en el espectador una toma de conciencia y una reflexión crítica.
El teatro de Buero Vallejo se suele dividir en varias etapas:
- Etapa existencial: Historia de una escalera.
- Etapa social o histórica: El tragaluz.
- Etapa experimental: La fundación.
Casi todas sus obras dan testimonio de la lucha que sostienen los personajes para vencer la angustia de su vida cotidiana.
El teatro de Alfonso Sastre pretende reflejar de modo directo el malestar del individuo, que siempre acaba derrotado (La mordaza). Su intención fue concienciar a los ciudadanos y transformar la sociedad con su teatro comprometido de signo antifranquista, pero la censura prohibirá dos de sus mejores obras: La sangre y la ceniza y La taberna fantástica.
Década de 1960: Realismo y Lirismo
En la década de 1960, un grupo de dramaturgos continúa el teatro realista y social que da testimonio de la situación injusta de la época. Temas frecuentes son la intolerancia, la insolidaridad, la explotación de los trabajadores, la necesidad de emigrar, la pobreza o el desarraigo. Algunas de las obras más representativas son:
- La camisa, de Lauro Olmo.
- El tintero, de Carlos Muñiz.
- Las salvajes de Puente Genil, de José Martín Recuerda.
En esta misma década también comienza su producción Antonio Gala. Mezcla en sus obras el realismo y el lirismo para abordar sus tres temas principales: la soledad, el amor y la libertad. Es autor de Los verdes campos del Edén y Anillos para una dama.
Hacia 1970: Renovación y Experimentación
Hacia 1970 surge un teatro renovador y experimental en el que pierde importancia la acción y el texto literario en favor del lenguaje escénico. Algunos de los autores más destacados son Manuel Martínez Mediero (Las hermanas de Búfalo Bill) y José Ruibal (La máquina de pedir). En el teatro de renovación realizan espectáculos de gran impacto social en su momento y se rebelan contra el teatro comercial.
Para terminar, cabe mencionar dos autores que son influidos por las vanguardias: Fernando Arrabal (Picnic y El triciclo) y Francisco Nieva (La carroza de plomo candente y Pelo de tormenta).
La Poesía Española del 36 al 75 – 2° Bachillerato 2021-2022
A causa de la Guerra Civil, nuestra literatura pierde gran parte del magisterio y de las referencias anteriores: muchos escritores e intelectuales han de salir al exilio. La censura provoca durante años su olvido. Nuestras letras van poco a poco recobrando el aliento en los diversos géneros y tendencias.
La Década de 1940: Poesía Arraigada y Desarraigada
Durante la década de 1940, conviven dos grandes tendencias de distinto signo dentro de lo que se ha llamado la Generación del 36:
- Poesía arraigada: Los poetas se agrupan en torno a las revistas Escorial y Garcilaso. Predomina en ellos el tono íntimo, la musicalidad y los temas amorosos, familiares y patrióticos. Destacan Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo y Luis Rosales (autor de La casa encendida).
- Poesía desarraigada: Surge tras la publicación de Sombra del paraíso, de Vicente Aleixandre, e Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y la fundación de la revista Espadaña. Expresan un tono violento y amargo ante la fugacidad de la vida y la muerte, así como un gran malestar ante la amarga realidad circundante y las consecuencias de la guerra. También aparece el tema religioso: la búsqueda de Dios o su silencio, sus dudas y desesperación. Destacan Rafael Morales, Eugenio de Nora y Blas de Otero.
Otras dos tendencias minoritarias son el Postismo (continuación de la poética surrealista con espíritu lúdico) y la poesía intimista del grupo cordobés Cántico, compuesto por Ricardo Molina y Pablo García Baena.
La Transición de Miguel Hernández
Entre la Generación del 36 y la del 27 se sitúa la poesía de Miguel Hernández. Tras Perito en lunas, el amor apasionado y desgarrado se convierte en tema principal de su primer gran libro: El rayo que no cesa. Durante la guerra escribe poesía social y comprometida. En Cancionero y romancero de ausencias, se centra en el amor a su esposa, el dolor por la muerte de su primer hijo y por su falta de libertad. Este último libro se incluye dentro de la poesía desarraigada.
Poesía Social y Generación de los 50
Casi todos los poetas desarraigados evolucionarán durante la década de 1950 hacia la poesía social. Interesa acercarse al hombre de la calle, denunciar las desigualdades y la falta de libertad. El tema central vuelve a ser España. Los autores más representativos son Blas de Otero (Pido la paz y la palabra), José Hierro (Quinta del 42) y Gabriel Celaya (Cantos íberos). Entre el postismo y la poesía social se sitúa Gloria Fuertes y Ángela Figuera (Belleza cruel).
Por las mismas fechas inicia su andadura la Generación de los 50 (o poesía del conocimiento), que llegará a su plenitud en los 60. Los más relevantes son:
- Ángel González (Áspero mundo).
- Jaime Gil de Biedma (Poemas póstumos).
- Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad).
- José Ángel Valente.
Plasman experiencias personales y emociones con un tono meditativo, reflexivo, uso de la ironía y un lenguaje cercano a lo conversacional.
La Década de 1970: Los Novísimos
En 1966 se publica Arde el mar, de Pere Gimferrer, fundamental para la nueva tendencia. Los nuevos poetas son denominados Novísimos, tras la antología de José María Castellet (1970). Gimferrer y Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte) abrieron el camino a Leopoldo María Panero y Antonio Colinas. Sus rasgos incluyen el esteticismo, el culturalismo, el exotismo, la metapoesía y la libertad creativa absoluta.
La Generación del 98
Durante las últimas décadas del siglo XIX, los avances científicos y los cambios sociales provocaron una crisis de valores. La influencia de las corrientes irracionalistas europeas sacude a los autores de la Generación del 98. Se sienten enraizados en la historia de España y comprometidos con la renovación social y la modernización del país.
Concepto y Características
El concepto, propuesto por Azorín, agrupa a escritores que comparten el acontecimiento generacional de la pérdida de las colonias (1898). Sus características principales son:
- Ideología progresista y renovación del lenguaje con una visión subjetiva de la realidad.
- Visión crítica del atraso y la decadencia mezclada con el amor a las gentes humildes.
- Exaltación de lo castellano a través de descripciones paisajísticas subjetivas.
- Presencia de la inquietud, la melancolía, el hastío y el pesimismo.
- Reflexión sobre el paso del tiempo, el sentido de la vida y el misterio de la muerte.
Ángel Ganivet, precursor del grupo, afirma en Idearium español que la abulia y el individualismo son causas del atraso de España.
Autores Principales
- Miguel de Unamuno: Su obra gira en torno a la verdad interior. Destacan su poesía (El Cristo de Velázquez), teatro (Fedra), ensayos (Del sentimiento trágico de la vida) y sus novelas o «nivolas» (Niebla, La tía Tula, San Manuel Bueno, mártir).
- Antonio Machado: Se inicia en el modernismo con Soledades y evoluciona hacia la geografía castellana con Campos de Castilla.
- Ramón María del Valle-Inclán: Figura destacada con sus Sonatas, Tirano Banderas y su teatro (Comedias bárbaras), realizando un profundo análisis social.
- Pío Baroja: Escribió más de sesenta novelas agrupadas en trilogías como La lucha por la vida, Tierra vasca, La raza y El mar.
- Azorín: Gran crítico literario y renovador del ensayo. Destaca por sus descripciones detallistas y su trilogía autobiográfica (La voluntad, Antonio Azorín y Las confesiones de un pequeño filósofo).
Todos estos autores consiguieron transformar la literatura española de principios del siglo XX.