Historia de la literatura española contemporánea: de la experimentación a la democracia

La década de los sesenta: búsqueda de nuevas formas de narrar

Agotado el realismo social de la década de los 50, en la búsqueda de nuevas formas de narrar, Luis Martín-Santos, con Tiempo de silencio, marca un considerable avance en la evolución de la narrativa de la posguerra. Dadas las nuevas circunstancias económicas, sociológicas y culturales, se da una mayor libertad de ejecución entre los narradores. Esta mayor libertad da pie a una experimentación narrativa que no abandona la crítica sobre la sociedad española, pero dando ahora una mayor importancia a aspectos formales y novedades como:

  • El cambio de perspectivas narrativas: En una misma novela puede pasarse de la narración en tercera persona a la narración en primera; aparece, además, el relato en segunda persona.
  • Utilización del monólogo interior: Técnica mediante la cual se accede al subconsciente del personaje.
  • La ruptura del orden cronológico: Con frecuentes saltos en el tiempo.
  • Prioridad de la forma: El argumento deja de tener importancia y se atiende especialmente a la forma de contar. En este sentido, se recurre a la imitación de géneros considerados menores, como la novela policíaca o la novela folletinesca, con un tono paródico.
  • Inserción de collages: Se hallan en medio de la narración fragmentos de guías turísticas, instancias, informes policiales, etc.

Todas estas novedades hacen que las novelas se revistan de una complejidad que exige del lector una participación mucho más activa y un esfuerzo intelectual al que en ocasiones no está acostumbrado. Aparte de Tiempo de silencio, decisiva para el cambio de orientación, debemos destacar a:

  • Miguel Delibes: Cinco horas con Mario (largo monólogo interior que imita el lenguaje coloquial).
  • Gonzalo Torrente Ballester: La saga/fuga de J.B. (mezcla de realidad y fantasía).
  • Juan Goytisolo: Señas de identidad.
  • Camilo José Cela: San Camilo 1936 (largo monólogo interior en segunda persona).
  • Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa.
  • Juan Benet: Volverás a Región.
  • J. M. Guelbenzu: El mercurio.

El experimentalismo de finales de los 60 y primeros años de los 70

A finales de los 60 surge una nueva promoción de novelistas que cultiva una novela minoritaria, culturalista y experimental, con las mismas características de los 60: rechazo del argumento, rechazo de la linealidad argumental en pro de la técnica de contrapunto, uso del monólogo interior y uso de la segunda persona. Las primeras obras se publican entre finales de los años sesenta y principios de los setenta: Volverás a Región (1967), de Juan Benet —autor de mayor proyección de esta tendencia—, y otras en los 70 como Un caracol en la cocina y El león recién salido de la peluquería, de Antonio F. Molina, o La primavera de los murciélagos, de José Leyva.

La narrativa posterior a 1975

Con el advenimiento de la democracia, la narrativa conoce un progresivo auge hasta nuestros días. Lo que define la nueva novela es la falta de criterios universales, pero se pueden resumir en estas características:

  • Retorno a la tradición: Sin renunciar a la renovación formal, tiende a utilizar recursos más tradicionales. Prefiere la vuelta al placer de contar.
  • Linealidad de la trama.
  • Uso de las personas tradicionales: La primera y la tercera.
  • Ausencia de finalidad didáctica: Quedan lejos las intenciones políticas o sociales.
  • Diversidad: Coexisten temas, motivos y estilos muy diversos.
  • Antihéroes: Por lo general, los personajes son seres desvalidos e inseguros.
  • Preocupación formal: Se advierte una notable calidad literaria que revela la preparación cultural de los narradores jóvenes.

El teatro a partir de 1975: democracia y fin de la censura

De los nuevos autores dramáticos de estas últimas décadas, puede decirse que se produce una variedad de tendencias parecida a la de la lírica o la narrativa, lo que se denomina eclecticismo posmoderno. Conviven obras comerciales —Antonio Gala es un dramaturgo de referencia— con obras experimentales, esperpénticas y realistas con intención social.

Autores destacados

  • Francisco Nieva: Quizá el más importante de los dramaturgos experimentales de la segunda mitad de siglo (Sombra y quimera de Larra, La carroza de plomo candente).
  • José Sanchis Sinisterra: Gran renovador de la escena (La noche de Molly Bloom, ¡Ay, Carmela!, Ñaque o de piojos y actores).
  • José Luis Alonso de Santos: Autor de crónicas del Madrid de los 80 como La estanquera de Vallecas y Bajarse al moro, donde trata temas como las drogas y los conflictos generacionales.
  • Juan Mayorga: Colaborador del grupo Animalario (El chico de la última fila, El cartógrafo).
  • Fernando Fernán Gómez: Autor de Las bicicletas son para el verano.

Actualidad

Destacan figuras como Paloma Pedrero, con su obra de contenido social Caídos del cielo (2008), y Jordi Galceran, autor de El método Grönholm.