Generación de 1914 (novecentismo) y movimientos de vanguardia: características y referentes

Definición

Novecentismo y «Generación de 1914» son las denominaciones con las que, comúnmente, se hace referencia a los escritores nacidos en la década de 1880.

Características del novecentismo

  • Estética y forma: la estética novecentista persigue la obra bien hecha, la perfección formal y la pulcritud. Se observa, de este modo, una notable preocupación por el lenguaje.
  • Ideal de «arte puro»: el principal objetivo de la creación artística es provocar placer estético. De este modo, se rechaza la idea de que el arte deba ser la expresión de sentimientos u opciones ideológicas. El arte no necesita, para justificarse, ninguna finalidad práctica. Este rasgo, al que José Ortega y Gasset se referirá con la expresión «deshumanización del arte», será básico para entender también las vanguardias. Frente a una actitud sentimental, los novecentistas adoptan una postura intelectualista y racionalista respecto a sus obras.
  • Elitismo: los novecentistas escriben una literatura minoritaria, dirigida a una minoría con capacidad intelectual y sensibilidad estética suficientes para comprenderla.
  • Actitudes ideológicas: los novecentistas desempeñaron un papel decisivo en la defensa de los ideales republicanos. Con respecto al tema de España, frente al casticismo de los escritores del 98, los novecentistas son claramente europeístas: se resisten a encerrarse en lo nacional y atienden a lo universal.

Los géneros literarios del novecentismo

La literatura novecentista destaca, en relación con los géneros literarios, en el ensayo y la novela, si bien en la poesía cuenta con un cultivador de primer orden como Juan Ramón Jiménez.

1. El ensayo

El núcleo de la Generación del 14 o novecentismo está formado por críticos, historiadores, filólogos, eruditos, profesores y médicos con una sólida preparación universitaria. De este modo, no es de extrañar que ocupen un lugar destacado los ensayistas. Algunos autores destacados son Eugenio d’Ors, Gregorio Marañón, Manuel Azaña, Américo Castro y José Ortega y Gasset.

José Ortega y Gasset

Se le considera la máxima figura de la filosofía española contemporánea y, desde el punto de vista literario, destaca su estilo claro y el uso que hace de metáforas y símiles para dar una visión concreta, casi plástica, de ideas abstractas.

Su obra: es copiosa y variada. De todos sus títulos, destacaremos dos: España invertebrada y La deshumanización del arte.

España invertebrada

Con respecto a la cuestión de España, destaca, en todo el pensamiento de Ortega y Gasset, su europeísmo y su denuncia del aislamiento del país. En este ensayo aborda abiertamente el problema de la decadencia de España, resultado, según él, de un proceso de disgregación.

Ortega habla de:

  • Disgregación nacional por los separatismos: agotado el poder de Castilla, el poder central se mostró particularista, favoreciendo el nacimiento de fuerzas separatistas que amenazaban con disgregar el país.
  • Disgregación social por los particularismos de clase: frente al ideal de «lucha de clases», Ortega plantea que las clases sociales deberían actuar con un espíritu de cooperación que no existe en España.
  • La indisciplina de las masas, derivada de la inexistencia, en España, de una minoría selecta capaz de dirigir el país.
La deshumanización del arte

Este ensayo es un estudio del arte de las vanguardias, realizado desde un punto de vista muy novecentista. Partiendo del carácter minoritario y elitista de este arte, Ortega destaca que se trata de un arte puro (que incide en las cualidades formales) e intelectual. Por ello concluye que es un arte que tiende a la deshumanización en el sentido de que, al tender a la perfección formal, elimina las emociones humanas.

2. La novela

La novela del periodo novecentista continúa con la renovación iniciada por los escritores de la Generación del 98 respecto a los patrones del realismo del siglo XIX. Este género se estudia con mayor detalle en otro tema (la narrativa española anterior a 1936), de modo que aquí nos limitaremos a citar a los novelistas más destacados: Benjamín Jarnés, Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala.

3. La poesía: Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez ha sido considerado normalmente como el principal exponente del novecentismo en poesía.

Se suelen diferenciar tres épocas en la trayectoria literaria de Juan Ramón Jiménez:

  • a) Época sensitiva.
    Esta etapa, que se prolonga hasta 1915, está marcada por la influencia de Bécquer y del modernismo (Rubén Darío). La influencia de Bécquer es importante en sus primeras obras: Rimas, Arias tristes. Ésta es una poesía sencilla, con predominio de versos breves (sobre todo octosílabos) y con influencia del simbolismo francés. Los temas que predominan en estas primeras obras son la melancolía, la soledad, el paso del tiempo y la muerte.
  • b) Época intelectual.
    Supone la ruptura definitiva del modernismo en España y el inicio de un ideal de poesía pura que será muy importante en la evolución de los poetas de la Generación del 27. Diario de un poeta recién casado no sólo es la obra con la que se inicia esta nueva etapa en la trayectoria de Juan Ramón Jiménez, sino también una obra clave en la evolución de la poesía española del siglo XX. Otras obras de este periodo son Eternidades y Piedra y cielo.
  • c) Época suficiente o verdadera.
    Las obras pertenecientes a esta tercera época fueron escritas fuera de España, durante los años que Juan Ramón Jiménez pasó exiliado en Puerto Rico. En estos años, la obra más significativa escrita por este autor lleva por título Dios deseado y deseante; en ella el poeta escribe sobre Dios y adopta una concepción panteísta.

Conclusión

El novecentismo introduce en España una nueva sensibilidad estética y una concepción renovada del arte que hizo posible la entrada y la aceptación de los diferentes movimientos de vanguardia que se estaban gestando en Europa. Supone este movimiento una separación tajante respecto al siglo XIX y la apertura de nuevas perspectivas que harán posible el arte de vanguardia y la poesía de la Generación del 27.


Las vanguardias: tendencias y características. La obra de Ramón Gómez de la Serna

Tendencias y características

Las vanguardias o movimientos de vanguardia son tendencias artísticas de carácter innovador que se desarrollan a partir de la segunda década de nuestro siglo en Europa, y que coexisten a lo largo de gran parte de este siglo. Se caracterizan por su deseo de innovación y experimentación, y rompen de forma violenta con el arte y la literatura vigentes. Las vanguardias más destacadas fueron el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, entre otras, y, sobre todo, el surrealismo. Dejando aparte el surrealismo, notas comunes a todos estos movimientos son las siguientes:

  • A. Se rechaza el subjetivismo romántico y se aboga por un arte alejado de lo humano, un arte carente de relación alguna con la expresión de los sentimientos, respondiendo al concepto de deshumanización del arte propuesto por Ortega.
  • B. Se rechaza la idea de que el arte pueda captar o representar la realidad desde una sola perspectiva y de forma mimética o imitativa.

Las vanguardias fueron las avanzadillas de la sensibilidad creadora de nuestro tiempo. Otras características son:

  1. Oposición a las estéticas de corte naturalista: antirrealismo y defensa de la autonomía del arte.
  2. Arte de minorías: surgió en sus orígenes separado del gusto popular, aunque progresivamente se ha ido integrando en el actual arte de masas; afán de originalidad.
  3. Arte condenado a la fugacidad; en perpetuo cuestionamiento de sí mismo, en continua experimentación de nuevas formas.
  4. Constante adaptación a las necesidades de la expresión de las nuevas experiencias de conciencia: irracionalismo.
  5. Subjetividad creadora capaz de captar por anticipado el espíritu de los tiempos y la crisis histórica.

Movimientos

En poco tiempo se sucedieron unos a otros, en ocasiones sin esperar a que las formas del primero hubieran sido superadas. Mencionaremos los más importantes:

  • A. El futurismo: el frenesí de la vida moderna.
  • B. Dadaísmo.
  • C. Cubismo.
  • D. Surrealismo.
  • E. El creacionismo y el ultraísmo.

Ramón Gómez de la Serna

Este autor, de decidida influencia en todos los poetas del 27, es el precedente literario del llamado movimiento ultra. Defiende un arte deshumanizado, alejado de lo convencional y caracterizado por la audacia y el ingenio de sus metáforas. La «greguería» constituye el eje de su obra; el propio autor define este término como «metáfora más humor». Con él se inicia una nueva concepción de la metáfora: el término metafórico ya no cumple el papel de elevar el término representado a un rango superior, sino que ambos, metáfora y término real, están en un mismo rango.

Ejemplos de greguerías, donde se pone de manifiesto el humor citado, son los siguientes:

  • «Era tan moral que perseguía las conjunciones copulativas.»
  • «Los presos, a través de la reja, ven la libertad a la parrilla.»
  • «Toda la joyería se ha ruborizado. ¡La ha mirado un comunista!»

Fomentó el empleo de:

  • la superposición de imágenes, como en el cubismo,
  • la creación de ritmo, incluso a través de elementos tipográficos.

Siempre se manifestó como un iconoclasta respecto a las artes y tendencias culturales establecidas y se mostró como un vanguardista de las vanguardias. Su obra se caracteriza por su arrolladora personalidad, hasta tal punto que creó un estilo conocido como el ramonismo, sinónimo de independencia, esteticismo y provocación.

Conclusión

El apogeo de los movimientos de vanguardia corresponde a los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. Su decadencia se inicia a finales de los años veinte, como consecuencia de factores históricos desfavorables para el desarrollo de este tipo de manifestaciones artísticas: el hundimiento de la Bolsa de Nueva York (1929) provoca una gran crisis económica en Occidente; se consolidan los totalitarismos (fascismo italiano y nazismo alemán); triunfan los frentes populares en Francia y España, y tiene lugar la Guerra Civil española. Ante estos hechos, los escritores y los artistas en general abandonan, en cierto modo, la idea de un arte deshumanizado y manifiestan interés por los problemas humanos, así como por un decidido compromiso social y político. No obstante, los diferentes movimientos de vanguardia seguirán teniendo influencia en el arte del siglo XX. Todo este contexto es el marco en el que nace y se desarrolla la llamada Generación del 27.