Federico García Lorca: vida, estilo y etapas de su poesía en la Generación del 27

Federico García Lorca y la Generación del 27

Generación: Federico García Lorca se inscribe en la Generación del 27, también llamada de 1925 o de la República. Los poetas de esta generación combinan una poesía sencilla de tono neopopular y raíces musicales con otra poesía difícil, hermética y a menudo vanguardista. Fue una generación marcada por el deseo de renovar la poesía, de modo que emplearon metáforas atrevidas e imágenes audaces, aunque quedó trágicamente afectada por la Guerra Civil, hasta llegar a expresar en sus composiciones el dolor humano que produjo el conflicto.

Estilo y simbolismo

Estilo y símbolos: La obra de Lorca es una perfecta fusión entre tradición y vanguardia. Junto con el soneto y el romance, empleó formas vinculadas al surrealismo. La temática lorquiana es variada, pero por encima de todas destaca un tema central: la frustración —la del poeta, la del lector y la del ser humano—. Influido por Góngora, la metáfora fue su recurso retórico predilecto, y llegó a emplear en sus composiciones metáforas e imágenes tan arriesgadas que necesitan un complejo proceso de interpretación para descifrarlas. Sus imágenes no poseen un único significado e incluso pueden adquirir significados opuestos.

La simbología abarca diferentes ámbitos. En la obra de Lorca, el símbolo ocupa un lugar privilegiado: aparecen signos que, de forma recurrente, aluden a una serie de ideas que constituyen una identidad poética reconocible.

Obra

Obras y etapas:

  • Poesía de juventud: Libro de poemas, Canciones.
  • Poesía mítico-andaluza: Poema del cante jondo, Romancero gitano.
  • Poesía surrealista: Poeta en Nueva York.
  • Últimos poemas: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, Diván del Tamarit, Sonnets del amor oscuro (Sonetos del amor oscuro).

Etapa 1: Poesía de juventud

La primera etapa incluye sus primeros libros y canciones, donde comienza a perfilar su voz y su sensibilidad lírica.

Etapa 2: Poesía mítico-andaluza

Con Poema del cante jondo (1921), Lorca inicia su época de plenitud, combinando técnicas vanguardistas y temas tradicionales para expresar el dolor de vivir. En cuanto a la métrica, Lorca suele usar versos cortos de medida diversa. Los poemas de esta obra tienen como fondo común el amor y la muerte, retratados bajo la trágica sombra de la frustración y el deseo insatisfecho. Otro tema es Andalucía, tierra natal de Lorca, y la cultura gitana.

Con Romancero gitano (1928), obra compuesta por 18 romances, canta a esa raza perseguida y marginada que alcanza la categoría de mito, abocada al destino trágico de la muerte. Estos romances le sirven a Lorca para ahondar en los temas del amor, la sexualidad, el deseo, la muerte, el mundo gitano y Andalucía. Se reconoce por ser una composición poética en la que todos los versos tienen 8 sílabas y riman solamente los pares en asonante. Esto significa que solo riman las vocales, mientras que las consonantes son diferentes.

Etapa 3: Poesía surrealista

En la etapa surrealista predomina la libertad de imágenes. El surrealismo consiste en escribir lo que surge de la mente y en captar el mundo de los sueños. En 1929, su crisis personal y su vivencia neoyorquina propician una nueva manera de entender la poesía y una nueva cima en su trayectoria poética: Poeta en Nueva York. En esta obra el poeta denuncia la injusticia social, el poder del dinero y la esclavitud del hombre por la máquina, en un mundo moderno donde todo está deshumanizado y se han destruido la naturaleza y la esencia humana.

Para expresar esta angustia emplea imágenes propias de un lenguaje surrealista y combina el verso libre con versos alejandrinos (14 sílabas), sin rima ni musicalidad. Si en Poema del cante jondo y en Romancero gitano son los gitanos los que sufren la pena, en el nuevo mundo la padecen los negros, sometidos a la civilización del hombre blanco. Lorca expresa su profundo dolor por esta situación y les lanza un grito para que luchen por recuperar su identidad. Así, frente a la opresión, el poeta canta a la rebeldía.

Por otro lado, la muerte ya no es la pena negra del ámbito andaluz, sino que se ha convertido en una amenaza de la que no se puede escapar y se presenta tal y como es: fría, gris, negra o fea. Por último, la métrica rompe con el verso tradicional, ya que combina el verso libre con versos alejandrinos (14 sílabas). No hay rima ni musicalidad, solo la desolación de un mundo oscuro, sin sentido e inhumano.

En definitiva, Lorca experimenta con las técnicas vanguardistas, pero sin olvidar el compromiso con la humanidad y los pueblos oprimidos.

Etapa 4: Últimos poemas

De vuelta a España, Lorca produce tres obras fundamentales: Diván del Tamarit (1934), Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1934) y Sonetos del amor oscuro (1936).

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías es una elegía por la muerte del torero y amigo; mezcla elementos vanguardistas con elementos clásicos (gongorinos). Combina versos de 8, 11 y 14 sílabas. El poeta emplea imágenes y metáforas complejas. Lorca expresa su dolor íntimo y lo convierte en el dolor de todos para manifestar ese sentimiento universal ante la certeza de la muerte.

Se trata de 220 versos divididos en las siguientes partes: «La cogida y la muerte», «La sangre derramada», «Cuerpo presente» y «Alma ausente».

Modalización

Modalización: Los deícticos personales permiten reconocer la presencia del autor en el texto. Es el caso de los verbos en primera persona (singular y plural), los pronombres personales de primera persona (yo, nosotros; me, nos) y los determinantes posesivos de primera persona (mi, nuestro).

En cuanto a los deícticos referidos a la deixis social, se pretende la implicación del lector mediante el uso abundante de la segunda persona del singular, es decir, el .

Recursos léxicos y morfológicos

  • Léxico valorativo e impersonal: uso de sustantivos, adverbios en -mente y adjetivos con carga valorativa.
  • Elementos cuantificadores: adverbios de cantidad (mucho, poco, tan, demasiado, algo, nada); pronombres y determinantes cuantificadores (muchos, pocos, demasiados, nadie).
  • Adjetivos frecuentes: grande, pobre, rico, mayúsculo, mínimo, abundante.
  • Sustantivos colectivos: muchedumbre, millones, multitud.
  • Morfemas derivativos: hiper-, súper-, archi-, mini-, maxi-, -ísimo, -ito, -ón.

Verbología modal y perífrasis

  • Verbos modales intelectivos: expresiones como «estoy convencido», «escribo», «refiero», «consigo entender».
  • Verbos emocionales: temer, sentir, «me enferma».
  • Perífrasis verbales modales: ejemplos como «debe de creer».
  • Modalidades oracionales: interrogativa, retórica, etc.

El conjunto de estos recursos contribuye a la fuerza expresiva de la poesía lorquiana: una mezcla de presencia personal, compromiso social y exploración experimental del lenguaje.