Corrientes y Autores de la Lírica Española (1939-1970)

La poesía desde 1939 a los años 70: tendencias, autores y obras representativas

Los primeros años

El final de la Guerra Civil (1939) cambia radicalmente el panorama de la poesía española. Con la muerte de grandes poetas como Machado y Lorca, el exilio exterior de otros afines a la República (como Juan Ramón Jiménez y parte importante de la Generación del 27, salvo Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso y Gerardo Diego) y el encarcelamiento de Miguel Hernández, las nuevas generaciones poéticas —bajo la presión censora— tuvieron que valerse sin modelos relevantes.

Hernández ha sido considerado como puente entre la Generación del 27 y los autores de posguerra. Sus obras más destacadas son El rayo que no cesa, Viento del pueblo, El hombre acecha y Cancionero y romancero de ausencias.

Ante el horror de la guerra, los poetas buscaron respuestas a través de una poesía espiritualista que dirigía a Dios sus quejas y rebeldía. Posteriormente, transitaron hacia la poesía social, convirtiéndose en la voz de lo colectivo.

Revistas literarias y corrientes

  • Garcilaso: Agrupa a los poetas cercanos al régimen oficial. Practican la poesía arraigada, que presenta un mundo ordenado y sereno con temas como Dios, la patria y la familia (Luis Rosales, Leopoldo Panero).
  • Espadaña: Revista de los poetas contrarios al régimen. Aportan una visión desarraigada, caracterizada por un tono existencialista, trágico y dubitativo. Cimas de esta corriente son Hijos de la ira de Dámaso Alonso y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre (1944).

El grupo «Cántico»

En 1947, un grupo de poetas cordobeses funda la revista Cántico, influenciados por la poesía pura de Jorge Guillén y el intimismo de Luis Cernuda. Su principal representante es Pablo García Baena. El tema fundamental es el amor, a menudo prohibido.

El postismo

La revista Postismo, fundada por el gaditano Carlos Edmundo de Ory, se autodefine como el «surrealismo ibérico». Reivindica la libertad creativa y el sentido lúdico del arte, aunque solo publicó un número debido a la censura.

Poesía social

A finales de los años cuarenta surge la poesía social, evolucionando desde el «yo» hacia el «nosotros». Los autores más representativos son Gabriel Celaya (Cantos iberos) y Blas de Otero (Ángel fieramente humano, Redoble de conciencia, Pido la paz y la palabra). También destaca José Hierro.

Esta corriente rechaza el esteticismo y la poesía pura, buscando un compromiso político y social con un lenguaje claro y coloquial.

La generación de los 50

A mediados del siglo XX, los llamados «niños de la guerra» se apartan de la poesía social. Entienden la poesía como una forma de conocimiento más que de comunicación. Su tono es inconformista, escéptico y conversacional, con temas como la infancia, la familia, la amistad y el erotismo.

Destacan el Grupo de Barcelona (Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Carlos Barral) y otros autores relevantes como Antonio Gamoneda, Ángel González, José Ángel Valente, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald y Claudio Rodríguez.

Poesía del exilio

El tema recurrente es la patria perdida, matizada con el tiempo por la añoranza de la infancia. Una obra cumbre es Español del éxodo y del llanto de León Felipe» }