El Régimen de la Restauración (1874-1902): Fundamentos y Crisis
Introducción: El Proyecto de Cánovas y el Pronunciamiento de Sagunto
El Régimen de la Restauración, impulsado por Antonio Cánovas del Castillo, buscaba la estabilidad monárquica tras el Sexenio Democrático. En diciembre de 1874, Alfonso XII firmó el Manifiesto de Sandhurst (corregido de ‘Sahdhurts’), donde prometía la instauración de una monarquía conservadora y católica que restauraría el orden social y el funcionamiento del sistema parlamentario.
Cánovas pretendía una Restauración legal, sin intervención militar. Sin embargo, el 29 de diciembre de 1874, el general Martínez Campos protagonizó en Sagunto un pronunciamiento militar, proclamando a Alfonso XII Rey de España, acelerando el proceso.
Reinado de Alfonso XII y la Regencia de María Cristina de Habsburgo
Cánovas, ideólogo liberal conservador, fue el artífice de la Restauración. Encargó a un Consejo de Notables la elaboración de la nueva Constitución de 1876, la cual sería aprobada por unas Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal, aunque estas elecciones ya habían sido previamente amañadas por el Ministro de la Gobernación, Francisco Romero Robledo.
La Constitución de 1876: Pilares del Sistema
La Constitución de 1876 fue un texto de carácter marcadamente conservador, diseñado para la estabilidad del régimen. Sus características principales fueron:
- Forma de Estado: Monarquía.
- Soberanía: Compartida entre el Rey y las Cortes.
- Religión: La religión católica es declarada la del Estado.
- Cortes: Organización bicameral (Congreso y Senado).
- Poderes: El poder ejecutivo era controlado por el Rey; el judicial se establecía como independiente.
- Organización Territorial: Se consolidó un riguroso centralismo. El gobierno controlaba diputaciones y ayuntamientos a través de los gobernadores civiles.
El Turnismo Dinástico y el Fraude Electoral
La intención de Cánovas era crear un régimen basado en un pluralismo limitado por la aceptación de la dinastía borbónica. Por lo tanto, quedaban excluidos del juego político los carlistas, republicanos, nacionalistas catalanes y vascos, y los anarquistas.
Los Partidos del Turno
Los dos partidos que dirigirían el juego político y se turnarían en el poder eran:
- Partido Conservador: Representaba a las clases altas. Liderado por Antonio Cánovas del Castillo. Defendía el sufragio censitario, la religión católica, la enseñanza controlada por el Estado, el derecho de censura, el proteccionismo económico y la supresión de ciertas libertades.
- Partido Liberal: Agrupaba a la burguesía industrial y la población urbana en torno a la figura de Práxedes Mateo Sagasta. Defendía el sufragio universal masculino, la libertad de culto, la libertad de cátedra, el librecambismo y el derecho de asociación.
Mecanismos del Fraude: Encasillado y Caciquismo
El turnismo era una táctica entre los dos partidos dinásticos que requería «preparar las elecciones» para obtener la mayoría parlamentaria. Tras la muerte de Alfonso XII (1885), el turnismo quedó consagrado por el Pacto del Pardo, donde los dos líderes acordaron cederse periódicamente el poder.
Este sistema exigía el falseamiento de las elecciones, un fenómeno que, aunque no era nuevo (ya se practicaba desde el régimen de Isabel II), se perfeccionó. El Ministro de la Gobernación realizaba el «encasillamiento», decidiendo qué diputados debían ser elegidos por cada distrito. El gobernador civil de cada provincia designaba a los candidatos y manipulaba las elecciones mediante la compra de votos o la coacción. Si estas medidas no daban resultado, se recurría al «pucherazo», donde aparecían más votos que electores, contando votos de «crucificados» o «lázaros» (personas muertas o ausentes).
Oligarquía y Caciquismo
El turnismo estaba predestinado por el acuerdo tácito entre la oligarquía y el caciquismo. La oligarquía estaba formada por dirigentes políticos estrechamente relacionados con los terratenientes y la burguesía adinerada. A su servicio estaba el cacique, una persona de gran poder económico en la comarca o pueblo, poder que empleaba para dominar políticamente la vida local.
La Acción de Gobierno y la Evolución del Régimen
El Gobierno Conservador de Cánovas: Pacificación y Centralización
La Restauración exigía la rápida solución de los dos conflictos armados existentes: el carlista y el cubano.
- Pacificación Carlista: Carlos VII se vio obligado a salir del país y la guerra se dio por terminada. Los fueros vasconavarros fueron abolidos.
- Pacificación Cubana: La pacificación de Cuba costó dos años y fue temporal, sellada por el Convenio de Zanjón (1878). Posteriormente, la esclavitud fue abolida en 1880.
- Centralización: Se acentuó la uniformación jurídico-administrativa. En 1889 se proclamó el Código Civil, reforzando el centralismo.
- Política Económica: Predominó el proteccionismo económico.
Los Liberales en el Poder: La Apertura de los Años 80
Con la llegada de los liberales al poder, el régimen adoptó posiciones más progresistas:
- En 1880, la esclavitud fue abolida definitivamente.
- Se proclamó el derecho de reunión, la libertad de imprenta y la Ley de Asociaciones.
- En 1890, se restableció el sufragio universal masculino.
Durante este periodo, surgieron importantes movimientos sociales y regionalistas:
- 1879: Fundación del PSOE.
- 1888: Fundación de la UGT.
- 1892: Publicación de las Bases de Manresa (fundamento del nacionalismo catalán).
Crisis y Fin de Siglo: El Desastre del 98
En 1885, murió Alfonso XII y se inició la Regencia de María Cristina de Austria. En 1897, Cánovas fue asesinado por el anarquista Michele Angiolillo.
El año 1898 marcó un punto de inflexión. Tras el ultimátum de Estados Unidos para que España abandonara Cuba, se declaró la guerra. España perdió sus últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), lo que se conoció como el Desastre del 98. Este evento abrió un profundo debate nacional sobre las responsabilidades de la guerra, impulsando el revisionismo político y el Regeneracionismo, reflejado en la obra de los escritores de la Generación del 98.
Conclusión: El Legado del Caciquismo y el Impulso Regeneracionista
Durante la etapa de la Restauración, Cánovas consiguió alejar a los militares de la vida política, pero también impulsó el sistema caciquil que robustecía el poder central, ampliando los poderes de los gobernadores civiles.
La vida española quedaba subordinada a la influencia directa que ejercían sobre la vida local el gobernador civil, el general al mando de la región militar y el Obispo. Este fenómeno era propio de una sociedad mayoritariamente rural, subdesarrollada y analfabeta.
El resultado fue un gobierno, unas instituciones y unos representantes que no estaban en sintonía con las auténticas realidades de la España de aquellos días, ni con lo que verdaderamente preocupaba a la sociedad: el problema obrero y campesino, el regionalismo y el republicanismo.
Muchos intelectuales y políticos, conocidos como los Regeneracionistas, sabían que uno de los primeros males que había que erradicar de la sociedad española era el caciquismo, buscando una profunda renovación nacional tras la crisis de 1898.